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Síntomas y tratamiento de la cistitis a partir de los 40 años

Síntomas y tratamiento de la cistitis a partir de los 40 años

Las infecciones urinarias son muy comunes entre las mujeres, aproximadamente un 40% las sufren alguna vez durante su vida y, en el caso de las embarazadas, el porcentaje se eleva al 60%. Es una patología que puede llegar a ser muy molesta pero que se puede curar de forma efectiva en tan solo 24 o 48 horas.

Índice

¿Qué es la cistitis?

A la cistitis se le define en medicina como una enfermedad producida por la infección de la parte baja del tracto urinario –la vejiga– debido a la intrusión de bacterias. Lo que ocurre es que el microorganismo, en la mayoría de los casos se trata de la Escherichia coli, se implanta en la uretra y posteriormente en la vejiga produciendo una inflamación en la mucosa de esta zona. Se puede clasificar como cistitis aguda o como cistitis crónica si no termina de curarse completamente a pesar de los tratamientos.

Normalmente, nuestro organismo elimina las bacterias a través de la orina, pero en algunos casos se pueden quedar adheridas a las paredes de la vejiga y empezar a expandirse.

Las mujeres somos más propensas a desarrollar cistitis porque nuestra uretra es más corta y se encuentra más cerca del ano, lo que hace que haya más posibilidades de que las bacterias accedan a ella. Además, también hay más posibilidades de contraerla tras las relaciones sexuales. Otros factores que incrementan el riesgo de padecer infección urinaria son: la menopausia, el embarazo, la diabetes, la retención de la orina durante un período largo de tiempo y la incontinencia intestinal.

Causas de la cistitis

La mayoría de las cistitis tienen su origen en una infección bacteriana causada por bacterias que entran a las vías urinarias a través de la uretra. La mayoría de los casos de cistitis se producen por un tipo de bacteria Escherichia coli (E. coli), aunque pueden estar causadas por otros microorganismos.

Aunque las infecciones bacterianas son la causa más frecuente de la cistitis, diversos factores no infecciosos también pueden hacer que se inflame la vejiga:

- Cistitis intersticial o “síndrome de vejiga dolorosa”, cuya causa es poco clara, difícil de diagnosticar y tratar.

- Cistitis inducida por los medicamentos. Algunos medicamentos, especialmente los de quimioterapia ciclofosfamida e ifosfamida, pueden producir inflamación de la vejiga al ser expulsados.

- Cistitis por radiación. El tratamiento con radioterapia de la zona pélvica puede producir cambios inflamatorios en el tejido de la vejiga.

- Cistitis por cuerpos extraños. El uso prolongado de un catéter aumenta las posibilidades de sufrir infecciones bacterianas y daños de los tejidos del tracto urinario.

- Cistitis química. Algunas personas pueden ser hipersensibles a las sustancias químicas que contienen ciertos productos, como los baños de espuma, los desodorantes íntimos o los geles espermicidas.

- Cistitis asociada a otras afecciones. La cistitis puede aparecer como una complicación de otros trastornos, como la diabetes, los cálculos renales, etc.

¿Son más comunes las cistitis a partir de los 40 años?

A partir de los 40 años entramos en la pre o perimenopausia, lo que implica que los niveles de las principales hormonas sexuales femeninas (especialmente los estrógenos) disminuyen, causando una serie de alteraciones en las vías urinarias que pueden causar diversos problemas:

1- Infecciones urinarias. Las infecciones urinarias son más comunes a medida que nos acercamos a los 50 años; de hecho, aproximadamente entre el 10 y el 15% de las mujeres mayores de 60 años sufren infecciones de orina repetitivas. Esto se debe a las alteraciones de la flora bacteriana causadas por el aumento del pH vaginal tras la llegada de la menopausia, que hacen que sea más fácil que las bacterias colonicen la flora vaginal.

2- Síndromes de urgencia-frecuencia miccional. La disminución de los estrógenos provoca la atrofia urogenital, lo que implica la pérdida del control voluntario de la micción, lo cual se traduce en una necesidad urgente e imperiosa de orinar. Este trastorno afecta a un 30% de las mujeres de más de 65 años.

3- Incontinencia urinaria. Es un problema que afecta al 25% de las mujeres de más de 60 años y se hace más frecuente a medida que envejece la persona. Se cree que la disminución de estrógenos afecta a todo el sistema de presiones en la vía urinaria lo que, unido a la pérdida de firmeza en la los músculos del suelo pélvico hace que aparezca la incontinencia de esfuerzo.

4- Retención urinaria. La disminución de los estrógenos puede causar hipoactividad del detrusor, el músculo liso que forma parte de la pared de la vejiga urinaria y cuya contracción provoca la micción. Al funcionar peor, se quedan residuos de orina en la vejiga, por lo que esta no se vacía completamente.

Síntomas de la cistitis

  • Tener una sensación dolorosa e incómoda al inicio y al final del chorro miccional.
  • Tener ganas de hacer pipí aunque haya escasa cantidad de orina en la vejiga.
  • Orina con olor desagradable.
  • No es muy común, pero hay veces que se aprecia sangre en la orina.
  • Si la infección es alta, se puede presentar fiebre.
  • Dolor en la zona superior del hueso púbico en forma de calambres.

El diagnóstico se establece mediante un examen de orina o un urocultivo debido a que estos síntomas no son solamente propios de esta infección. El primero se efectúa para buscar glóbulos rojos y blancos, bacterias y evaluar ciertos químicos que puedan dar resultado a esta prueba. Para el urocultivo es necesario una muestra de orina para poder identificar a la bacteria y elegir el tratamiento más adecuado.

Tratamiento de la cistitis

Habitualmente se utilizan antibióticos como tratamiento para evitar que la bacteria se extienda a los riñones. Para que sea efectivo, es necesario mantener el tratamiento durante los días impuestos por el médico, así la infección se curará en su totalidad y no podrá transformarse en una más difícil de tratar.

Si tienes infecciones urinarias recurrentes, es posible que el médico te recomiende un tratamiento más largo con antibióticos o te derive al urólogo para que te haga una evaluación y sepa si hay algo más detrás de las infecciones.

En el caso de infecciones tras la llegada de la menopausia, la suplementación estrogénica, ya sea oral o vaginal, puede ser beneficiosa para los síntomas irritativos de urgencia urinaria, frecuencia e incontinencia urinaria de urgencia. Los ejercicios del suelo pélvico pueden ayudar a fortalecer los músculos de la zona y así evitar la incontinencia urinaria y la retención.

Para evitar estas infecciones que pueden alterar a tu bienestar sigue los siguientes consejos:

  • Utiliza ropa interior de algodón y que no sea muy apretada.
  • Bebe como mínimo dos litros de agua al día.
  • Evita el consumo de bebidas irritantes, como el café y el alcohol.
  • Cambiar de bañador cuando esté mojado para evitar el frío en la zona durante mucho tiempo.
  • Orina después de cada relación sexual y utiliza lubricantes (para evitar la irritación postcoital).
  • No utilices la ducha vaginal como método para reducir la posibilidad de embarazo.
  • Toma arándanos rojos, ya que evitan que las bacterias aniden en las paredes de la vejiga.
  • Limpiarse siempre de delante hacia detrás para evitar que las bacterias del ano entren por la uretra.

La cistis no es grave, aunque sí muy molesta, y suele curarse rápidamente, pero también es cierto que pueden ser recidivante, es decir, que se vuelva muy frecuente. Por eso es importante que cuides tu higiene íntima y sigas los consejos antes descritos para evitar contraer infecciones de orina a menudo.

Fuente:

“Menopausia. Salud genitourinaria”, Adela-Emilia Gómez Ayala. Doctora en Farmacia y Máster en Atención Farmacéutica Comunitaria. Elsevier. https://www.elsevier.es/es-revista-offarm-4-articulo-menopausia-salud-genitourinaria-X0212047X10556284

American College of Obstetricians and Gynecologists, www.acog.org/Patients/FAQs/The-Menopause-Years

Gandhi J, Chen A, Dagur G y otros. Genitourinary syndrome of menopause: an overview of clinical manifestations, pathophysiology, etiology, evaluation, and management (Síndrome genitourinario de la menopausia: generalidades sobre manifestaciones clínicas, patofisiología, etiología, evaluación y tratamiento). Am J Obstet Gynecol. 2016;215(6):704-711.

Redacción: Irene García

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