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Índice de Masa Corporal (IMC) y artrosis

Índice de Masa Corporal (IMC) y artrosis

La relación que existe entre el Índice de Masa Corporal (IMC) y la artrosis es bastante más estrecha de lo que creíamos, pues a mayor índice de masa corporal, mayor probabilidad de padecer artrosis, sobre todo en el caso de las mujeres.

Índice

¿Qué es el Índice de Masa Corporal?

El Índice de Masa Corporal (IMC) hace referencia al número matemático que conseguimos a través de una fórmula determinada. Es decir, la relación entre nuestra altura y peso. El IMC es un indicador que determina si nuestro peso es saludable para nuestra estatura. Sin embargo, debemos tener en cuenta, en el caso de niños y adolescentes, que no podemos aplicar los mismos valores de IMC en ambos grupos, ya que los primeros están en continuo desarrollo, aumentando constantemente su peso y estatura. Por ello, debemos obtener también el IMC respecto a su edad y sexo.

Para calcular el Índice de Masa Corporal se hace a partir de la fórmula: peso(kg)/talla(m2). Es decir, el peso en kilos se divide entre la talla en metros al cuadrado. Esto de un porcentaje que indica si tu peso está dentro de lo normal o no. Así:

IMC entre 18,5 y 24,99 es normal.

IMC por debajo de 18,5 es peso bajo.

IMC entre 25 y 29,99 es sobrepeso.

IMC superior a 30 es obesidad.

¿Y la artrosis?

Por otro lado, la artrosis, también conocida como osteoartritis, es una enfermedad crónica que puede ser inflamatoria y es producida por el progresivo desgaste del cartílago y las articulaciones. Cuando estas están afectadas causan dolor, pierden movilidad y se deforman. Existen varios tipos de artrosis, como la artrosis de cadera, la artrosis de rodilla o la de cuello, manos y codos.

La artrosis no es igual para todo el mundo, existen diversos fenotipos según el mecanismo y el tejido implicado. 

Relación entre IMC y artrosis

Relacionados, ¿por qué? Es importante saber que el sobrepeso puede ser una condición que favorece la aparición de la artrosis, aunque esto no sea determinante. Bien es cierto que, aunque algunos estudios realizados hayan demostrado que un sobrepeso del 20% multiplica por diez el riesgo de padecer artrosis en la rodilla, llevar una mala alimentación, cargar con una continua tensión emocional, realizar poco ejercicio físico o mantener una postura corporal inadecuada también son algunos de los factores que pueden favorecer su aparición.

Además, los pacientes que presentan un cierto grado de obesidad tienen en su sangre niveles hormonales alterados que aceleran el desgaste del cartílago y promueven la inflamación, por lo que aumenta el riesgo de padecer la artrosis en manos y codos. Algunos estudios también han comprobado que, por cada punto de más obtenido en el IMC, aumenta un 15% más la posibilidad de padecer artrosis de cadera y rodilla.

Esta enfermedad se relaciona, además, con el IMC y la gravedad de la dolencia de forma directa. Se ha demostrado que el aumento del IMC es un factor de riesgo en las articulaciones de carga, como las rodillas. Se realizó un estudio en el que se comprobó que los pacientes con mayor IMC sufrían más dolor a la hora de realizar algunas actividades cotidianas, independientemente de lo dañadas que estuvieran sus articulaciones. El exceso de peso puede, por tanto, intensificar la cantidad de estrés de las articulaciones que soportan el peso de las rodillas. Ahora, los estudios van más allá y demuestran que el sobrepeso condiciona la gravedad y el dolor en caso de sufrir esta enfermedad. De hecho, las personas con obesidad tienen casi 7 veces más posibilidades de sufrir artrosis que las personas con normopeso.

La artrosis es la patología reumática más frecuente, especialmente en personas de edad avanzada. Vuelve a existir una relación bastante estrecha, pues a medida que nos hacemos mayores “tendemos a engordar”. Nuestra composición corporal varía: perdemos músculo y ganamos grasa. Y esto, ¿por qué ocurre? Es sencillo. El gasto basal de energía de las personas cambia con el tiempo. Nuestro gasto es mucho mayor cuando somos más jóvenes, pero esta cifra va bajando a medida que envejecemos. En cierto modo, “aprovechamos más la cantidad de energía que ingerimos”.

También es más frecuente en mujeres que ven cómo, al llegar la menopausia, su metabolismo cambia y la reducción del nivel de estrógenos deja de protegerles de ciertos problemas, afectando también a la salud ósea o al sobrepeso.

Y se relaciona también con la clase social, a menor clase social, más posibilidades de tener sobrepeso y, por lo tanto, artrosis. 

Al tratarse de una enfermedad progresiva con unos efectos irreversibles, los expertos consideran que tratar de bajar peso serviría para reducir la gravedad del dolor en los pacientes que padecen artrosis.

Pues bien, con todo ello se demuestra que la edad, la genética, la obesidad y el sobrepeso son factores que predisponen la aparición y el desarrollo de esta enfermedad reumática. Por lo tanto, sería aconsejable mantener un peso adecuado en relación con la altura con el fin de disminuir la probabilidad de padecer algunos tipos de artrosis.

Perder peso con garantías y salud supone para muchos un enorme sacrificio. Sin embargo, es una buena forma de evitar pasar por el quirófano. Por eso, debes controlar al dieta, evitar las grasas y hacer ejercicio físico con regularidad para controlar el peso y mantener tus músculos y huesos sanos, mejorando así tu calidad de vida. 

Fuente:

Elsevier: https://www.elsevier.es/es-revista-reemo-70-articulo-relacion-artrosis-con-el-indice-13075342

Redacción: Ana Ruiz

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