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Heroínas en la literatura

Heroínas en la literatura

Durante siglos la mayoría de los referentes de los cuales hemos oído hablar han sido hombres. La historia de la literatura está plagada de infinidad de nombres de grandes héroes masculinos, y se nos olvida muchas veces que las mujeres han tenido y tienen un gran papel protagonista en las grandes obras literarias.

 

Índice

La evolución de las mujeres en la literatura

Bien es cierto que aunque la sociedad siempre haya tenido más conciencia de que los hombres eran esos modelos a seguir, pues eran los únicos nombres que leíamos en los libros o escuchábamos a la mayoría de la gente, las mujeres son completamente fundamentales en nuestra literatura. Pero, ¿dónde estaban?  Siempre con ellos, relegadas a un segundo plano.

Hasta la primera mitad del siglo XIX, los personajes femeninos se mostraban sumisos y dóciles, con papeles de esposa, madre o hija. Y los hombres eran los héroes de todo, pero ellas las que los acompañaban, sin más. Adquirían roles secundarios o eran complementos del rol masculino.

A lo largo de la historia han ido emergiendo heroínas de diversa índole, luchadoras y símbolos de la rebelión, de diferentes historias reales y fantásticas. Mujeres que se dejaron llevar por sus pasiones e impulsos, que empezaron a brotar en el panorama literario, mujeres que desafiaron normas y se abrieron su propio camino.

Por suerte para nosotras, se refleja cada vez más la infinidad de mujeres que deben ser nuestras grandes referentes, modelos a seguir, sí, heroínas, de las que tenemos que hablar y mucho. Mujeres fieles a sí mismas que no aceptan nada impuesto y que luchan por lo que realmente desean.

Heroínas en la literatura

Una de las grandes heroínas de la literatura que desafió al convencionalismo de su época fue Elizabeth Bennet, conocida como Lizzy. Fue un personaje de ficción creado por la escritora Jane Austen, en la obra Orgullo y Prejuicio, que consiguió cambiar su realidad, pues sus visiones eran sumamente revolucionarias para la época en la que vivía (1813). La obra es una crítica feroz a las convenciones sociales y al marcado abismo resultante entre clases, y su protagonista, la heroína que rompe con todo lo que “debía” aceptar. Lizzy creía incondicionalmente en la igualdad entre hombres y mujeres, quería enamorarse y no aceptar un matrimonio por convención. Una mujer fiel a sí misma, que probablemente no lo hubiera sido si hubiese aceptado aquella petición. Su inteligencia, educación y cultura estaban por encima de su procedencia social y su edad. Lizzie nos enseña a no perder la esperanza y a no aceptar nada que no queramos y mucho menos por presión.

Otro personaje femenino que no puede faltar es el de Jane Eyre, la heroína victoriana de Charlotte Brönte, la mujer que, día a día, aprendió a fortalecer su voluntad. Jane es una mujer huérfana, pobre, ninguneada e incluso maltratada, que es abandonada en un colegio para señoritas. Sin embargo, es un personaje que lucha, que no se rinde, y que es fiel a sí misma. Una mujer que con sus conocimientos, coraje y determinación rompe con todos los estereotipos y limitaciones que parecen arrastrarla, para convertirse en un personaje destinado a romper con un mísero destino. El valor, la inteligencia o la fortaleza son algunas de las cualidades que se relacionaban siempre con los hombres, y que ahora relacionamos con mujeres como ella. Jane Eyre es una mujer individualista y feminista con deseos de autosuperación. Es un personaje que nos enseña a aferrarnos a nuestra propia fe.

Scarlett O’ Hara es la protagonista de Lo que el viento se llevó, la novela de 1936 de Margaret Mitchell. Scarlett es una mujer egoísta, caprichosa y manipuladora que no se muestra como la típica heroína de gran corazón. Un personaje perseverante que se empeña en conseguir lo que desea. Bien es cierto que a pesar de que su capacidad luchadora le sirve para sobrevivir en los tiempos de guerra acaecidos, en la tradicional sociedad con la que tiene que lidiar, esa marcada personalidad solo le traerá problemas. Durante esa época nadie veía con buenos ojos que una mujer fuera tan independiente. Pero ella lo era, una mujer decidida, fiel a sí misma y armada de coraje que luchó a fuerza de voluntad contra las constantes desgracias de su vida. Este personaje femenino nos enseña a no dejar de pelear, a adaptarnos a cualquier situación por difícil que sea y a detectar la infinidad de buenas cualidades que tenemos, aunque no haya existido nunca nadie que nos lo haya enseñado.

Finalmente, haremos referencia a Josephine March, personaje de ficción que aparece en la novela Mujercitas (1868) de Louisa May Alcott. Josephine, conocida popularmente como Jo March, es una mujer muy diferente a cualquiera que pudiera existir en su época, pues es excéntrica e impetuosa, una mujer que apostó por lo que realmente deseaba y que se independizó para llevar a cabo sus sueños. La chica que quiso compartir su vida con quien pudiera sentirse más afín y no con quien “debía” hacerlo. De ella podemos aprender que las mujeres tienen que ser fieles a sí mismas, que no deben renunciar a sus metas, a sus objetivos, etc., solamente por miedo a no encajar con lo establecido o por temor a la opinión de los demás.

Anna Karenina, el personaje central de la novela mítica del mismo nombre del escritor ruso León Tolstói tiene un final trágico, pero lucha por su libertad y sigue sus sentimientos pese a los prejuicios. Es un personaje feminista que lucha por sí misma pese a la hipocresía de la época.

Scout Finch, la protagonista de Matar a un ruiseñor, de Harper Lee, es valiente y combativa y se defiende de los niños que se meten con ella. Además, lucha por la verdad y la justicia al salvar a Boo Radley del salvaje escrutinio de los demás en un posible juicio, ya que sería como matar a un ruiseñor.

Antígona, heroína de la mitología griega, dio lugar a numerosas obras por su fuerza, capacidad de sacrificio e independencia. Pese a la prohibición del rey, decide enterrar dignamente a su hermano, por lo que muere sin contemplaciones.

Madame Bovary es a primera vista suave, delicada, tierna y generosa, pero también puede ser agresiva, rebelde e implacable en la lucha por su independencia y la satisfacción de sus más salvajes deseos. Por lo tanto, es una trágica heroína moderna que se aferra a un ideal de vida inalcanzable.

Miss Marple, la detective por excelencia de Agatha Christie, es una heroína diferente ya que encarna a una mujer sencilla, pero con una gran inteligencia y perspicacia que conoce los instintos y la forma de actuar de los hombres y las mujeres, descubriendo todos sus misterios.

Hermione Granger es una heroína para muchos jóvenes que han disfrutado de la saga de Harry Potter. Inteligente y valiente lucha hasta el final por sus amigos y por salvar a todos del malvado Lord Voldemort, incluso a pesar de las críticas de otros por ser una muggle.

Pues bien, ya sabes algo más de alguna de las muchas heroínas de la literatura que no deberían pasar nunca desapercibidas. Mujeres, personajes femeninos, que nos enseñan a luchar por lo que realmente queremos, a no aceptar lo que nos viene impuesto, a sobrevivir sin la ayuda de nadie y menos aún de un hombre, a conseguir por nosotras mismas lo que deseamos y a demostrar que podemos elegir tanto cuanto queramos sin imposiciones, sin prohibiciones y sobre todo, sin culpa. Porque si somos fieles a nosotras mismas lo conseguiremos todo sin nada ni nadie.

¿Y tú? ¿Eres una heroína?

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