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¿Por qué salen fístulas en el ano?

¿Por qué salen fístulas en el ano?

Una fístula anal es un túnel infectado que aparece entre la piel y el ano. Las fístulas anales pueden aparecer por una cirugía, radioterapia, una lesión traumática o debido a diversas enfermedades. Tratarla cuanto antes adecuadamente es la mejor amnera de evitar complicaciones.

Índice

¿Qué es una fístula?

Fístula es el término de medicina que hace referencia a una conexión anormal que se desarrolla entre dos zonas del cuerpo. Puede formarse entre dos órganos, entre el intestino y otra estructura, entre dos vasos sanguíneos, entre una arteria y una vena, etcétera. En este caso, se forma entre la piel y la abertura muscular al final del tubo digestivo (ano) y se infecta. Tiene pues, siempre, un orificio interno en ano y otro externo en piel.

Esta infección suele empezar en la glándula anal y causar un absceso que drena espontáneamente o debe drenarse quirúrgicamente a través de la piel cerca del recto. Luego, la fístula forma un túnel bajo la piel y se conecta con la glándula infectada.

Las fístulas pueden aparecer en muchos lugares del cuerpo, pero normalmente aparecen alrededor del ano (absceso perianal). Otro tipo común de fístula es la que se desarrolla entre los bucles del intestino. No obstante, también pueden surgir entre el recto y la vagina, entre el intestino y la piel, entre el intestino y la vejiga, entre la tráquea y el esófago, etc.

Existen cuatro tipos de fístulas anales:

- Interesfintéricas: atravesando el esfínter interno.

- Transesfintéricas: atravesando tanto esfínter interno y externo.

- Supraesfintéricas: atravesando por encima del esfínter externo.

- Extraesfintéricas: no atraviesa, sino que la fístula va por fuera del esfínter.

Aparece más frecuentemente en varones que en mujeres. Su prevalencia se estima en torno al 30%, con un pico de edad en torno a los 40 años.

¿Por qué aparecen las fístulas?

Normalmente, las fístulas tienen su origen en un forúnculo (grano o absceso), que se produce al infectarse un folículo piloso, glándula sudorípara o sebácea. Si este grano aumenta de tamaño, puede llegar a contactar con el ano. En ese momento la infección se agrava, ya que está en contacto continuo con los gérmenes que anidan en ano y recto, provocando el trayecto fistuloso. Hasta el 80% de las personas que tienen un absceso anal desarrollan una fístula.

Otras veces puede ser un cuerpo extraño que está en las heces (semillas, huesecillo, espina) que se aloja en las paredes de ano o recto al defecar, produciendo una infección de la zona, que posteriormente producirá un absceso intra o perianal y, por último, la fístula.

Las fístulas también son muy comunes en personas que padecen enfermedades del colon como la enfermedad de Crohn o la colitis ulcerosa. Otras enfermedades, como las ETS (enfermedades de transmisión sexual) y la diverticulitis también pueden causar fístulas. Una herida o un trauma también pueden provocar una fístula.

Otras causas de fístula anal o factores de riesgo que favorecen la aparición de abscesos son la radioterapia en la zona, algunas infecciones, cáncer anorrectal, diabetes, sexo anal o un sistema inmunitario débil.

Síntomas de las fístulas anales

- Dolor muy intenso al defecar que continúa varias horas, al toser, al sentarse

- Enrojecimiento

- Inflamación

- Malestar general

- Fiebre

- Picor o escozor

- Pus maloliente

- Sangrado

- Se pueden apreciar los orificios externos de la fístula por donde sale el pus, a veces incluso con materia fecal

¿Cómo se diagnostican las fístulas anales?

Lo primero que hará el médico será un examen médico para comprobar la presencia de abscesos y el orificio de salida de la fístula. Lo habitual es notar la piel enrojecida y dolorosa al tacto.

No obstante, no siempre se aprecian a la vista, por lo que puede hacer falta realizar ciertas pruebas como un tacto rectal y observar el canal anal y el recto con la ayuda de un anoscopio; realizar un examen con sigmoidoscopio (sigmoidoscopia) para averiguar el origen; una ecografía anal o endoanal para precisar el trayecto, recorrido, presencia de otros trayectos secundarios, etc.; o incluso una resonancia magnética para obtener más información sobre las características de la fístula. Se puede utilizar también el TAC si se le añade contraste para complementar el estudio.

¿Cuáles son los tratamientos para las fístulas anales?

En función del tipo de fístula, su trayecto, profundidad, etc. se pueden realizar distintos tipos de intervención.

El tratamiento más habitual es la cirugía. Hay que operar el trayecto fistuloso o hacer una extirpación de la cápsula del absceso para que no se vuelva a infectar y llenar de pus, creando una nueva fístula.

Se pueden realizar diversas operaciones:

- Fistulotomía: apertura y vaciamiento del trayecto fistuloso buscando una cicatrización lo más eficiente y rápida posible.

- Fistulectomía: implica la extirpación completa del trayecto fistuloso. La cicatrización es más lenta que la anterior, por lo que se emplea menos.

- Sedal o seton: existen tres variantes de esta técnica en función del objetivo de la intervención.


  • Seton cortante: sirve para eliminar la fístula pasando a través de la misma una seda quirúrgica que se aprieta paulatinamente para ir cicatrizando.
  • Seton de drenaje: sirve para drenar el pus o detritus de la fístula y evitar la formación de un nuevo absceso. En este caso la seda se coloca a través de la fístula.
  • Seton guía: se coloca de la misma manera que la anterior, pero sirve para mantener permeable el trayecto fistuloso hasta que el paciente pueda ser intervenido de forma definitiva.

Otra forma muy usual de tratar las fístulas pequeñas es mediante el uso de un catéter para drenarla.

También se pueden cerrar con un tipo de pegamento denominado pegamento de fibrina, que se puede utilizar para sellar la fístula o con un tapón para tapar la fístula.

En el caso de las fístulas anales relacionadas con la enfermedad de Crohn el abordaje inicial no es la cirugía, sino el manejo con antibióticos del tipo metronidazol, así como tratamientos para evitar las crisis de la enfermedad.

Complicaciones de las fístulas anales

Las intervenciones quirúrgicas siempre pueden causar ciertas complicaciones, como sangrado, infección, flebitis, retención aguda de orina, inflamación del ano, etc.

Asimismo, en las fístulas es muy común la recurrencia, es decir, que vuelva a aparecer la fístula, lo que requerirá de nuevas intervenciones.

Raramente se dan complicaciones mayores, como infecciones importantes en ano o periné, estenosis de ano (estrechamiento de la luz del ano) o incontinencia de gases o heces.

¿Se pueden prevenir las fístulas anales?

Para evitar la aparición de la fisura anal, hay que evitar aquellos factores que pueden desencadenarlas:

- Llevar una dieta rica en fibra y hacer ejercicio de manera regular para evitar el estreñimiento.

- Curarse bien las hemorroides.

- Limpiarse siempre tras defecar de delante hacia detrás.

- Usar anticonceptivos de barrera al mantener relaciones sexuales.

- Consultar al médico cuanto ates para evitar que se complique.

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