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Cómo afecta comer azúcares en exceso

Cómo afecta comer azúcares en exceso

Nuestra sociedad rechaza las drogas –al menos en el plano legal – y persigue su consumo y su venta. Sin embargo, en el supermercado podemos encontrar una gama extensa de alimentos con cantidades de azúcar indigeribles sin ningún tipo de problema. Y es curioso, porque está demostrado que el azúcar provoca una adicción similar al de otras sustancias como el café, el tabaco, el alcohol e incluso la cocaína. Solo hay que ver el efecto calmante que nos produce… Cómo alivia nuestra angustia al menos durante el período durante el cual lo consumimos. Aunque todo con moderación puede ser beneficioso, debemos andar con cuidado ya que esta sustancia dulce induce las mismas respuestas que las drogas más perseguidas de nuestro tiempo, justo en la región del cerebro conocida como el centro de recompensa.

Índice

Seas más de dulce o de salado, el azúcar está presente en alimentos que ni te imaginas. El azúcar influye principalmente a la mente y crea graves consecuencias físicas y de salud. Especialmente el refinado, que se empezó a elaborar para aumentar la rapidez y concentrar sus efectos en nuestro organismo. Puede crear desde enfermedades como la diabetes hasta las de tipo cardiovascular. Aunque no está ligado directamente, sí potencia las posibilidades de tener cáncer de páncreas o alzheimer. Pero quizá lo más común sea entrar en la adicción y no poder salir de la paradoja que crea el consumo de azúcar: cuanto más consumes, más adicto te vuelves… Y aunque tengas obesidad lo peor de todo es que también sufres malnutrición. El azúcar engaña al cerebro y le manda señales de que lo consumas, cuando en realidad es el sustitutivo dañino de nutrientes que de verdad necesitas.

Enfermedades que causa el exceso de azúcar

- Obesidad

Sin duda la primera en la que todos pensamos. Está comprobadísima la relación entre los azúcares y el aumento de peso. Cuando consumes más azúcar de la que el cuerpo puede procesar, este la convierte en ácido graso y la almacena en las caderas, los glúteos, el abdomen...

- Diabetes

Refrescos, confitería, salsas… En todos ellas hay demasiado uso de azúcares que provocan que el organismo exija más insulina, la hormona que transforma los alimentos en energía. Si tú introduces cada vez más cantidad de azúcar, el cuerpo generará un aumento excesivo de insulina… Eso provocará que tu organismo sea más resistente hacia esta y en tu sangre empezará a crearse glucosa. Personas que no portaban ya la enfermedad, lo más seguro es que contraigan diabetes de tipo 2. Y el aumento de edulcorantes tampoco es saludable. 

- Esteatosis hepática o hígado graso

Nuestro hígado es el único órgano encargado de metabolizar la fructosa –una forma de azúcar encontrada en los vegetales, las frutas y la miel –, por eso cuanta más fructosa entre en tu cuerpo más trabajo habrá él.  Si nos excedemos el hígado se verá sobrepasado y desarrollará esteatosis hepática.

- Cáncer de páncreas

El cáncer de páncreas, con una tasa de supervivencia todavía muy baja, está directamente relacionado con el aumento del consumo de azúcar en los alimentos.

- Insuficiencia renal crónica

Esta enfermedad no es tan evidente que se genere a raíz del consumo exagerado de azúcar, pero un estudio de la Universidad Loyola Chicago (EE UU), ha revelado que el consumo de refrescos ricos en azúcar podría causar albuminuria, una proteína que se puede encontrar en la orina y provoca fallos en el funcionamiento de los riñones.

- Enfermedades cardiovasculares: la hipertensión arterial

Muchos estudios, como el realizado por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (EE.UU.), han revelado la relación existente entre el consumo de azúcar y el riesgo de aparición de enfermedades cardiovasculares, sobre todo con la aparición de hipertensión arterial.

- Alzheimer

Por consumir mucho azúcar no vas a tener necesariamente alzheimer, pero sí que estás comprando papeletas para que te pueda ocurrir. El azúcar, a pesar de lo que se cree, daña principalmente a nuestro cerebro: produce disfunciones cognitivas y el alto nivel fructosa puede estar relacionado con el empeoramiento de la memoria y la reducción de la actividad del hipocampo.

- Deterioro de las cavidades dentales: caries

En nuestra boca coexisten infinidad de bacterias que, como a ti, les encanta el azúcar. Ellas se nutren de azúcares simples –llamados monosacáridos–, generando ácido que daña el esmalte dental, lo que produce el aumento de caries.

- Gota

La fructosa es el enemigo principal de la gota, pues acumula ácido úrico en diferentes partes del cuerpo, sobre todo articulaciones, riñones y tejidos blandos. Y así se demostró en un estudio realizado en 2008 por el doctor estadounidense Hyon K Choi que aseguró que el consumo de refrescos y fructosa pueden causar esta enfermedad.

- Acné

Consumir grasas y azúcares aumenta el riesgo de padecer acné moderado o severo.

- Ansiedad y depresión

Las dietas ricas en almidón y alimentos azucarados están relacionadas con la inflamación a un nivel mucho más alto que las dietas ricas en proteínas y verduras magras. Un estudio de 2016 publicado en "The Journal of Clinical Psychiatry" sugiere que la inflamación es un fuerte indicador de depresión y altos niveles de estrés. El azúcar aumenta la inflamación en todo el cuerpo, incluso en el cerebro, aumentando el riesgo de ansiedad, estrés y depresión. 


 

El círculo vicioso: hambre descontrolada, adicción, obesidad y malnutrición

Hambre descontrolada

Hay alimentos que en lugar de saciarnos, nos provocan una sensación de vacío. Eso ocurre con el azúcar o algunos carbohidratos y tiene una explicación científica: se ha demostrado que manipula la leptina, una hormona que controla la sensación de hambre. El consumo crónico de fructosa provoca resistencia a la leptina, lo que contribuye a que una persona sienta necesidad de consumir constantemente.

Adicción

Como nuestro cuerpo ya no tiene leptina en condiciones, tenemos hambre constantemente. Pero, en lugar de querer comernos un pimiento, nuestro cerebro nos pide esa sustancia tan deliciosa que, a pesar de que le destroza, le genera una satisfacción inmediata. A pesar de que hay indicios, no se ha podido demostrar científicamente en las personas, pero sí que existen estudios que demuestran la gran adicción que provoca en animales.

Aumento de peso

La sensación de no estar nunca del todo saciado hace que aumentemos tallas. Para más inri, la mayoría de los alimentos ricos en azúcares suelen serlo también en calorías, de modo que el cuerpo gana peso con mayor facilidad. Si no lo frenamos a tiempo, un excesivo incremento de peso generará la obesidad.

Malnutrición

Aunque quizá una de las consecuencias más graves sea que, por mucho que comas, tendrás malnutrición. Las personas solemos asociar erróneamente la malnutrición con la falta de alimento, pero la definición correcta es: no consumir los nutrientes que nuestro cuerpo necesita. Por eso, aquellos que obtienen aproximadamente el 18% de sus calorías diarias de productos ricos en azúcar suelen sufrir deficiencias en elementos esenciales para el adecuado funcionamiento del organismo como la vitamina A y C, el ácido fólico, el calcio, y el hierro.

Y así volverá a empezar el círculo vicioso: la malnutrición nos hará sentirnos débiles y tener más hambre. Como nuestra leptina no funcionará correctamente, tendremos un hambre descontrolada, que unido a la sensación de recompensa inmediata que se produce en el hipocampo de nuestro cerebro, nos causará más adicción. Seguiremos nuestra dieta de alimentos calóricos y azucarados y tendremos más obesidad, lo que nos volverá a llevar a la malnutrición. Y, lo peor y lo mejor de todo, es que del círculo sólo puedes salir tú.

Fuente:

Organización Mundial de la Salud

Redacción: María Segura

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