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¿Cómo salir de la zona de confort?

¿Cómo salir de la zona de confort?

En psicología, la zona de confort es a un estado mental donde la persona utiliza conductas de evitación del miedo y la ansiedad en su vida diaria, utilizando un comportamiento rutinario, para no asumir riesgos. Es una zona muy cómoda, pero no permite el crecimiento personal, por eso hay que saber cuándo y cómo salir de ella.

Índice

¿Qué es la zona de confort?

La zona de confort es un estado mental en el que muchos nos situamos a menudo para no tener que asumir riesgos ni afrontar retos. Es una zona que parece agradable, cómoda y segura y, sobre todo, es muy sencilla, ya que nos permite estar con el “piloto automático” puesto, pero no es un lugar estimulante ni nos permite alcanzar retos o sueños, por lo que tampoco es muy satisfactoria.

La zona de confort nos hace sentir seguros al estar atados a nuestra rutina diaria y ciertos hábitos que aportan tranquilidad, pero que pueden resultar nocivos.

Esa falta de satisfacción, a la larga, puede hacer que nos sintamos apáticos, vacíos y sin ganas de nada, pudiendo caer incluso en la depresión. Cuando hacemos siempre lo mismo, no nos arriesgamos y nuestra experiencia vital se reduce considerablemente.

Por eso, si notas que no estás a gusto con tu vida, que te falta algo, que realmente quieres alcanzar esos sueños que siempre tuviste o hacer algo nuevo, no lo dudes, sé valiente y sal de tu zona de confort. Puede dar miedo y ansiedad dar ese paso, pero luego te sentirás mucho mejor.

De hecho, las personas exitosas son aquellas que han sido capaces de salir de su zona de confort y presionarse, de romper sus límites y probar nuevas experiencias. Si quieres ser exitoso, ya sabes.

¿Estoy en una zona de confort?

El problema muchas veces es que no nos damos cuenta de que estamos situados en una zona de confort de la que no queremos salir. Para salir de dudas, existen algunas señales que te sirven como alerta:

1- Tu carrera no avanza, ni asciendes ni consigues un empleo mejor, señal de que estás acomodad.

2- Te despiertas insatisfecha, sin ganas de ir al trabajo ni de hacer nada especial. Tu vida no te satisface.

3- No recuerdas la última vez que hiciste algo nuevo o viviste una experiencia diferente.

4- Tiendes a la procrastinación y la falta de acción.

5- Sientes miedo a los cambios y prefieres quedarte como estás, aunque no seas feliz.

¿Por qué debo salir de mi zona de confort?

Además de cumplir tu sueño y sentirte más satisfecho contigo mismo, existen otras causas para salir de la zona de confort:

1- Te hará más seguro y fuerte. Sí, salir de la zona de confort da miedo, por eso no es tan fácil hacerlo y por eso se llama zona de confort, pero intentarlo y cambiar hará que te sientas más fuerte y segura, con mayor autoestima al ver que has conseguido lo que querías y que te has enfrentado a tus miedos. Sentirse inseguro es algo normal, pero no dejes que eso te paralice. Si sales de tu zona de confort, te sentirás muy orgullosa de ti misma y ganarás en autoconfianza.

2- Potenciará tu creatividad. Asumir riesgos, afrontar retos y buscar nuevos caminos para alcanzar nuestros sueños estimula la creatividad. Abrirnos a nuevas experiencias y probar nuevas cosas es la clave para ser más creativo.

3- Serás más eficaz. Si consigues superar esas barreras y salir de la zona de confort, te sentirás más eficaz y la percepción de autoeficacia está asociada a pensamientos y aspiraciones positivas, menos estrés y ansiedad y una adecuada planificación del curso de acción y anticipación de buenos resultados.

4- Te ayudará a desarrollarte personalmente. De jóvenes tenemos muchas ilusiones y somos más propensos a arriesgarnos para lograr aquello que queremos… pero, a medida que envejecemos, el miedo al fracaso nos paraliza y, si no somos capaces de superar ese miedo, puede ser un impedimento para conseguir lo que queremos. Sin embargo, salir de la zona de confort y superar ese miedo al fracaso nos permitirá desarrollarnos personal y laboralmente, haciéndonos sentir mejor.

5- Conocerás gente nueva. Asumir riesgos y probar nuevas actividades nos permitirá conocer gente nueva, vivir experiencias gratificantes y tener una vida más placentera. Quién sabe, incluso conocer al amor de tu vida.

6- Envejecerás más lento y mejor. Un estudio llevado a cabo en 2013 encontró que aprender nuevas habilidades mientras se mantiene una red social fuerte nos ayuda a conservar una buena agudeza mental a medida que envejecemos, por lo que envejecemos mejor y podemos incluso vivir más.

Consejos para salir de tu zona de confort

Pensar en salir de la zona de confort puede causar ansiedad y miedo, pero no es tan complicado como parece, solo hace falta seguir una serie de consejos:

- Piensa lo que quieres conseguir. Lo primero es tener un objetivo, una meta que nos atraiga y nos dé ese empujón que necesitamos para atrevernos a cambiar. Haz una lista de actividades que deseas realizar y estipula un plazo para cada una de ellas. Solo ten cuidado de no definir algo que sea inalcanzable.

- Afronta tus miedos. Es normal sentir un poco de miedo y ansiedad al asumir retos y salir de nuestra zona de seguridad, pero no debes dejar que esos miedos te impidan moverte, sino que deben ser un aliciente. Sentir miedo es algo natural y sirve para protegernos del peligro. Sin embargo, el miedo excesivo es perjudicial para el desarrollo personal. Piensa en algo que te dé miedo, como hablar en público, y oblígate a superar ese miedo.


- Rinde al máximo. No te conformes con hacer lo mínimo para pasar desapercibido, rinde al máximo y dalo todo para poder conseguir superar tus barreras.

- Sé flexible, abre tu mente y no seas radical con los posibles escenarios que surjan.

- Actúa de forma opuesta a como lo haces normalmente. Busca situaciones y actividades que te ayuden a salir de tu zona de confort. Experiencias que te asustan, nuevos proyectos, actividades desafiantes… es la forma de probar nuevas cosas y superar nuestros miedos. Puedes empezar por cosas más sencillas, como ir a bares diferentes o viajar a sitios lejanos, para ir cogiendo confianza y asumir retos personales más serios, como cambiar de trabajo o abrir una empresa.

- Busca respuesta a todas las excusas que te irás poniendo para que no te frenen.

- Pide ayuda a tus familiares y amigos. No solo su apoyo moral, sino incluso que te obliguen a hacer cosas nuevas o te den el empujón último que necesitas para salir de esa zona de seguridad autoimpuesta.

- Trabaja tu fuerza de voluntad. Para conseguir salir de la zona de confort, es necesario contar con fuerza de voluntad y ganas de cambiar. La fuerza de voluntad, como cualquier otra capacidad o habilidad, se puede desarrollar con un poco de esfuerzo, así que no te preocupes.

- Levántate temprano. Despierta antes de que suene tu alarma y empieza el día con energía. Una buena idea es hacer algo de deporte.

- No te centres solo en lo laboral, desempeña también actividades que sean de interés personal y te hagan sentir más completo.

- Mantén una buena red de contactos. Conocer gente nueva es una gran manera de salir de la zona de confort. Una simple conversación con un extraño o decirle a esa persona que te gusta que quieres algo más te ayudará en el resto de facetas

- Realiza actividades independientes, es decir, no hagas cosas solo con tus amigos y familiares, prueba a apuntarte a un curso donde no conozcas a nadie, ir sola al cine o de viaje. Estar sola te ayudará a conocerte mejor y ser más independiente.

- Comparte tu opinión y expresa tus sentimientos. Esas actividades, a pesar de ser simples, son fundamentales para salir de la zona de confort pues requieren coraje, principalmente cuando hacemos una crítica a ciertas personas.

- Desactívate un poco de las redes sociales. Pasamos muchas horas al día conectados a las redes sociales, quitándonos tiempo de otras muchas actividades. Utiliza ese tiempo para hacer cosas nuevas, verás la de tiempo que aprovechas. Y, sobre todo, no dejes para mañana lo que puedes hacer hoy.

Fuente:

Cajina Heinzkill, G. (2013). Rompe con tu zona de confort: 52 propuestas para tomar las riendas de tu vida. Ediciones Oniro.

Redacción: Irene García

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