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Tu primer pensamiento rara vez es el mejor

Tu primer pensamiento rara vez es el mejor

El estrés y las prisas que llenan nuestro día a día hace que apenas dediquemos tiempo a pensar y reflexionar sobre los diversos problemas o situaciones que surgen en nuestra vida, ya sea laboral y profesional. Tenemos programado todo nuestro tiempo y corremos para que nos dé tiempo a hacerlo todo, lo que hace que la mayoría de nuestros pensamientos no sean reflexivos, sino impulsivos. Algo que muchas veces no es bueno.

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No tenemos tiempo para pensar

Si tienes mil cosas en la cabeza y, de repente, alguien te llama para consultarte una duda, pero no tienes tiempo de hablar con él, es probable que lo que le aconsejes no sea lo más adecuado ya que habrás dicho lo primero que te haya venido a la mente para salir del paso.

Eso mismo pasa con la mayoría de los conflictos de nuestra vida. Y es que no tenemos tiempo para pensar.

Este problema, muy habitual en nuestra estresante sociedad actual, lo explica muy bien el ensayista y crítico literario americano William Deresiewicz, quien dijo: “Encuentro por mí mismo que mi primer pensamiento nunca es mi mejor pensamiento. Mi primer pensamiento es siempre el de otra persona; siempre es lo que ya escuché sobre el tema, siempre la sabiduría convencional”.

Tómate un tiempo antes de decidir

Para solucionar este problema, Deresiewicz aconseja lo siguiente: “Solo al concentrarme, apegarme a la pregunta, ser paciente y dejar que todas las partes de mi mente entren en juego, llego a una idea original. Al darle a mi cerebro la oportunidad de hacer asociaciones y establecer conexiones, consigo sorprenderme. Y a menudo incluso esa idea no resulta ser muy buena. También necesito tiempo para pensar en ello, para cometer errores y reconocerlos, para hacer arranques en falso y corregirlos, para sobrevivir a mis impulsos, para vencer mi deseo de termina rápido el trabajo y pasar a lo siguiente”.

Por eso, los expertos y coaches recomiendan programar un tiempo cada día para pensar. Sí, lo has oído bien, solo para pensar. Pueden ser 10 o 30 minutos, el tiempo del que dispongas, pero es bueno que dediques tiempo a pensar en lo que sea. No tiene que ser necesariamente un problema si en ese momento no tienes ninguno, pero deja tu mente en blanco y permite que piense en lo que quiera.

Mucha gente cree que pensar más de unos pocos minutos en un mismo tema es una pérdida de tiempo, pero este punto de vista es miope y defectuoso. Si bien puedes tardar 30 minutos en llegar a la misma conclusión a la que llegarías en 5, probablemente el dedicar más tiempo te permitirá tener una mejor idea de los matices de la situación, incluidas las variables más importantes. Sabrás qué buscar y sabrás cómo enmarcar las cosas para que otras personas lo entiendan. No solo la colaboración con otros llevará menos tiempo, sino que cometerás menos errores. Esa es la verdadera ventaja.

Además, debes tener en cuenta que el tiempo de pensar no es lineal. El tiempo que pasas pensando, recorriendo un problema de forma tridimensional y explorando las diversas perspectivas y modelos mentales te devuelve diez veces más al final. El problema para aquellos que no lo quieren ver es que les aparecerá algo negativo ya que pensarán que es tiempo perdido en el que no se ha hecho nada, pero realmente dedicar tiempo a pensar nos puede ayudar a evitar decisiones erróneas que nos pueden costar muy caro. Pensar nos ayudará a evitar aquellas decisiones que son negativas a corto y largo plazo.

Pensar es positivo a largo plazo

Desgraciadamente, muchas cosas en la vida son negativas a corto y largo plazo. Tenemos problemas para retrasar la gratificación, por lo que hacemos muchas cosas que son malas ahora y en el futuro. Compramos casas más grandes de las que necesitamos, solo para descubrir que el aumento de las tasas de interés hace que el pago de la hipoteca sea insostenible. Compramos un coche descapotable solo para descubrir más tarde que pierde valor más rápido que un coche normal.

Intuitivamente sabemos el valor de la gratificación retrasada, pero no somos capaces de esperarnos a ella. Les decimos a nuestros hijos que necesitan obtener una educación para prepararse mejor para la vida y obtener un mejor trabajo en el futuro. Y, sin embargo, una vez que salimos del instituto y comenzamos a trabajar a tiempo completo, estamos condicionados a pensar en términos de hoy y de mañana, en lugar de meses o años. De repente, todo lo que hacemos debe proporcionar un beneficio instantáneo y visible. A nivel individual, esto significa que, para valorar algo más, hay que hacerlo lo más rápido posible. A nivel corporativo, esto significa estar listo para acabar con cualquier competidor que nos vaya a restar mucho tiempo y beneficios.

Sin embargo, tomarse tiempo para pensar es algo que puede parecer negativo a corto plazo, pero sin duda es positivo a largo plazo ya que nos permitirá obtener una recompensa futura. Esto, aplicado a los problemas más importantes, nos permitirá obtener mejores decisiones y evitar otros problemas.

Así que dedica todos los días un rato a pensar y reflexionar, seguro que te hace más feliz y exitoso.

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