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No consigo ponerme las lentillas

No consigo ponerme las lentillas

Las lentillas o lentes de contacto son pequeñas lentes graduadas, que pueden ser rígidas o blandas, que se colocan en contacto con el ojo para corregir diversos problemas de vista como miopía, astigmatismo, etc. Mientras las lentillas se llevan puestas la persona puede ver perfectamente, aunque una vez se las quita sus problemas de visión reaparecen, de igual modo que al usar gafas. La dificultad para muchas personas es ponérselas y quitárselas del ojo, lo que hace que no usen lentillas por miedo. Pero es mucho más fácil de lo que parece.

Índice

¿Cómo se ponen las lentillas?

Las lentillas ofrecen muchas ventajas a sus usuarios ya que permiten una mejor visión, se puede hacer todo tipo de deportes con ellas puestas, no se caen ni se mojan cuando llueve… pero tiene, para muchas personas, un gran inconveniente: tener que ponérselas. Y es que las lentillas se colocan en contacto directo con el ojo, por lo que hay que introducirlas y ponerlas pegadas a la pupila para que corrijan la forma del globo ocular y así el usuario pueda ver bien.

Sin embargo, a pesar de lo que pueda parecer, es mucho más sencillo de lo que parece, solo tienes que seguir una serie de pasos:

1- Lávate bien las manos. Lo primero es lavarse bien las manos con agua y jabón ya que las lentillas van a estar en contacto con tu ojo por lo que la higiene es fundamental para evitar infecciones. No debes ponerte ni quitarte las lentillas sin lavarte las manos antes. Si no tienes agua a mano puedes llevar un bote de gel desinfectante pequeño para poder usarlo si hace falta. Después, sécate bien las manos con una toalla limpia o papel de manos. Procura tener las uñas cortas o coger las lentillas con cuidado para no arañarte el ojo ni romper las lentillas al manipularlas.

2- Hazlo en un baño o sitio cómodo. Para ponerse las lentillas sin problemas es necesario estar en un sitio limpio y cómodo, por lo que lo mejor es el cuarto de baño, encima del lavabo. Si lo haces así recuerda poner el tapón al lavabo no sea que las lentillas se te escurran de las manos y se cuelen por el lavabo. Puedes hacerlo también en un tocador con espejo si cuentas con uno. Lo esencial es que sea cómodo y seguro.

3- Tenlo todo a mano. Pon el bote de las lentillas delante de ti abierto por la lentilla que vayas a colocarte primero (si eres diestro se recomienda empezar por la derecha y si eres zurdo, por la izquierda). Coge la lentilla con la yema de los dedos y aclárala con solución salina o la solución de limpieza si esta es apta para el ojo (algunas son irritantes y se deben aplicar al guardar la lentilla y no al usarla). No debes aclararla con agua.

4- ¡A por ello! Coloca la lentilla mirando hacia arriba sobre la yema de tu dedo índice o corazón. Prueba con ambos para ver con cuál te apañas mejor. Comprueba que la lente está bien colocada y no del revés (algo que solo puede pasar en las lentillas blandas, no en las rígidas). Para saberlo, fíjate en su forma que tiene que ser como de plato sopero o cuenco, no plana. Es decir, los bordes de la lentilla deben estar hacia dentro, no hacia afuera. Una vez verificado, abre con la otra mano el ojo, sujetando bien de las pestañas, no de las cejas, para abrir el ojo lo más posible, pero siempre sin hacerte daño. Debes subir el párpado superior y bajar el inferior y permanecer así mientras sitúas la lentilla sobre la córnea, en particular en el iris. Una vez puesta, parpadea un par de veces y ¡listo!

Si te cuesta colocarla directamente sobre la córnea puedes probar de otra manera. Mira ligeramente hacia arriba y coloca la lentilla sobre la parte blanca del ojo. Después, retira el dedo y mira despacio hacia abajo para permitir que la lentilla se coloque sola en su sitio correcto. Después, deberás parpadear igualmente un par de veces. Comprueba que está bien colocada y que ves bien y a por el otro ojo.

Si la lentilla te molesta o no ves bien puede ser por varios motivos:

- Que la hayas puesto del revés

- Que el ojo o le lente se haya secado en el proceso (sobre todo si tardas mucho en colocártela)

- Que se haya manchado de polvo o grasa

- Que alguna pestaña se te haya metido en medio

Si es así, debes parpadear varias veces para que las lágrimas hidraten tu ojo o expulsen la pestaña que te molesta. Si te sigue molestando, deberás quitártela, lavarla bien y volver a colocarla con mucho cuidado. Y, por supuesto, si te la has puesto del revés tienes que quitártela y volver a ponerla dándole antes la vuelta.

¿Cómo se quitan?

Quitarla es mucho más sencillo que ponerla, aunque también debes tener en cuenta una serie de consejos para evitar problemas. Lo primero, como ya hemos dicho antes, lavarse bien las manos para evitar infecciones. Coloca el portalentillas abierto con el líquido acondicionador o humectante hasta la mitad del bote más o menos.

Sujeta los párpados al igual que antes y, con el dedo índice y el gordo a modo de pinza, pelliza ligeramente sobre la lentilla si esta es blanda para atraparla entre los dedos y poder sacarla.

Si la lente es rígida deberás tirar del borde externo del ojo hacia afuera para hacer que la lentilla se salga del ojo. Coloca tu otra mano debajo para cogerla y recuerda quitártelas siempre en un sitio seguro para evitar que la lentilla se caiga al suelo y se pierda o se cuele por algún hueco.

Una vez te la hayas quitado, límpiala sobre la palma de tu mano frotando suavemente con el líquido limpiador unos segundos. Después, colócala con cuidado en el bote medio lleno y, una vez dentro, llénalo del todo con más liquido apuntando sobre ella para que quede al fondo del estuche y no se salga antes de cerrar el bote ni la atrapes con la tapa.

Posibles errores que puedes cometer

Muchas personas, a pesar de seguir al pie de la letra estos consejos tienen problemas con las lentes porque se olvidan de una serie de cuestiones:

1- Mantener el estuche de las lentillas limpio y en perfectas condiciones. Si se rompe se te pueden estropear o perder las lentillas y, si está sucio, puedes producirte una infección; la higiene tiene que cumplirse en todo lo relacionado con las lentes. Y recuerda cambiarlo 4 o 5 veces al año.

2- El maquillaje en los ojos puede hacer que se introduzca alguna partícula de rímel o pintaojos en las lentillas, por lo que debes maquillarte siempre con las lentillas ya puestas. Y, antes de quitártelas, desmaquíllate bien para que no se ensucien al quitarlas.

3- Si las lentes te molestan nunca debes frotarte los ojos. Ve a un baño y quítatela para comprobar que no está sucia ni del revés y, si así fuera, límpiala o colócala bien y póntela de nuevo echándote antes lágrimas o suero para hidratar bien el ojo.

4- No te bañes con las lentillas en la piscina o el mar sin usar gafas de buceo ya que podrían salirse del ojo y las perderías seguro.

5- Si hay alguna emergencia no debes guardarlas en agua o saliva ya que ambas sustancias contienen microorganismos que pueden estropear la lentilla. Lleva siempre encima un bote con líquido por si acaso.

6- Nunca uses lentillas caducas. Cada lente tiene un periodo de vida (día, semana, mes…) que hay que respetar ya que pasado ese tiempo la lentilla pierde su calidad y puede causarte úlceras, conjuntivitis, etc., en el ojo.

7- No te pongas las lentillas nada más levantarte de la cama, deja que el ojo se adapte a la luz y se oxigene. Y, por supuesto, no duermas jamás con ellas puestas a no ser que sean lentillas de noche.

Fuente:

Foto: Freepik.com

Redacción: Irene García

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