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¿Cómo tratar la infección de orina?

¿Cómo tratar la infección de orina?

La infección urinaria (o de orina) se produce por la existencia de gérmenes e infecciones patógenas en la orina por infección en la uretra, la vejiga, el riñón, etc. Además, esta es la infección que más afecta al ser humano, aunque la prevalencia es cuatro veces mayor en las mujeres que en los hombres.

Índice

Causas de la infección de orina

La infección del tracto urinario causada por un agente patógeno puede denominarse de diferente manera ya que ésta puede tratarse de una infección de vías bajas cuando afecta a la vejiga o a la uretra, dando lugar a la cistitis o la uretritis, o de vías altas, cuando afecta a los uréteres y a los riñones, provocando la pielonefritis. La pielonefritis es la infección del riñón que provoca la inflamación aguda o crónica de la pelvis renal y el tejido de los riñones.

Normalmente las infecciones de orina desaparecen por sí solas tras cuatro o cinco días, y a pesar de que existen algunos remedios caseros para tratar dicha infección lo más aconsejable es acudir al médico para que sea él quien indique el tratamiento más rápido y completo. De hecho, en la mayoría de las ocasiones, los síntomas de una infección de la vejiga desaparecen al cabo de 24 o 48 horas si se sigue algún tipo de tratamiento.

Las infecciones urinarias resultan bastante incómodas por lo que es completamente lógico que las personas deseen deshacerse rápidamente del problema, algo fundamental también para evitar que dicha infección se convierta en una condición mucho más grave, y también bastante frecuentes dado que existen muchas causas por las que puede originarse esta infección:

En el caso de las mujeres, la infección de orina se puede producir por una higiene inadecuada, por la limpieza de atrás hacia delante después de ir al baño, por la actividad sexual, dependiendo sobre todo de la anatomía de cada mujer y siempre siendo más probable la infección cuanto más cerca esté el orificio de la uretra de la vagina, y finalmente por la posición de la micción. En el caso de los hombres es distinto, ya que éstos empiezan a padecerlas a medida que van envejeciendo. Lo más común suele ser a partir de los 60 o 70 años, aunque hay hombres que ya han padecido más de una infección urinaria antes de cumplir esa edad, y la causa, en la mayoría de los casos, se debe al agrandamiento de la próstata que provoca un vaciamiento deficiente de la vejiga urinaria. Esto se conoce como hiperplasia prostática.

Tratamiento de la infección de orina

Dependiendo del tipo y de la causa de la infección de orina el tratamiento varía, ya que además de eliminar el agente patógeno y las molestias del tracto urinario, el objetivo también es tratar los posibles factores favorecedores, como podrían ser la hiperplasia de próstata o la diabetes mellitus.

Cuando se trata, por ejemplo, de una infección urinaria simple provocada por bacterias, normalmente es suficiente con un antibiótico (casi siempre oral). En el caso, por ejemplo, de padecer una pielonefritis no complicada, el tratamiento con antibiótico puede alargarse de una a dos semanas. Los antibióticos que suelen mandarse son  Trimetoprima/sulfametoxazol (Bactrim, Septra u otros), Fosfomicina (Monurol), Nitrofurantoína (Macrodantin, Macrobid), Cefalexina (Keflex), Ceftriaxona.

Normalmente, no se recomienda el grupo de antibióticos conocidos como fluoroquinolonas para las infecciones simples de las vías urinarias, ya que los riesgos de estos medicamentos en general superan los beneficios si no hay complicaciones.

Sin embargo, si la infección urinaria es bastante más grave y se presentan síntomas muy fuertes como podrían ser las náuseas, los vómitos, la fiebre alta y el malestar general parecido a cuando se tiene gripe, puede resultar más aconsejable el uso de un tratamiento intravenoso que consiste a menudo de una combinación de distintos medicamentos. A veces se hace necesaria la hospitalización. Además, resulta fundamental ingerir mucho líquido con el objetivo de limpiar bien las vías urinarias.

Y si la infección es recurrente, el profesional de medicina y urología puede recetar antibióticos en dosis bajas durante meses, una dosis única de antibiótico tras mantener relaciones sexuales o terapiqa de estrógeno vaginal si estás en la menopausia. 

Diagnóstico de la infección de orina

Todas las pruebas y procedimientos que se deben seguir para diagnosticar las infecciones urinarias comprenden lo siguiente:

- Análisis de una muestra de orina. El médico pedirá una muestra de orina con el fin de evaluar los niveles de glóbulos rojos y blancos o la presencia de bacterias mediante un análisis de laboratorio. Con el objetivo de evitar la contaminación potencial de la muestra lo más adecuado es limpiar la zona genital con una compresa antiséptica y recoger la orina siempre en la mitad de su curso.

- Cultivo de las bacterias urinarias en laboratorio. Tras los análisis, en ocasiones se realiza un cultivo de orina que saca a la luz las bacterias que están causando la infección y los medicamentos que podrían resultar más efectivos.


- Creación de imágenes de las vías urinarias. Si el médico detecta que la frecuencia de las infecciones puede deberse a una anormalidad en las vías urinarias es posible que se pida la realización de una ecografía (exploración por tomografía o por una resonancia magnética).

- Utilización de un endoscopio para observar el interior de la vejiga. Finalmente, si las infecciones urinarias son muy pero que muy frecuentes, el médico puede realizar una cistoscopia con un tubo largo y delgado provisto de una lente para visualizar tanto la uretra como la vejiga.

Remedios caseros para tratar la infección de orina

Son muchas las personas reticentes a tomar antibióticos o analgésicos para mitigar los dolores sean del tipo que sean y, por suerte, existen algunos remedios naturales que en muchos casos pueden acabar rápidamente con los dolores más pesados. En el caso de la infección de orina, el consumo del arándano en forma de jugo o en cápsulas resulta muy beneficioso.

El arándano posee un elevado número de proantocianidinas, unas sustancias que dificultan la adherencia de la bacteria Escherichia coli en el tracto urinario, lo que hace disminuir las posibilidades de que la enfermedad aparezca. No obstante, es importante saber que aproximadamente un 70% de las infecciones urinarias pueden ser evitadas con un consumo de agua adecuado.

Consejos para prevenir la infección de orina

Existen infinitas medidas para prevenir una determinada infección de orina:

- Beber líquido suficiente (1,5-2 litros al día)

- Acudir inmediatamente al baño cuando se tengan ganas de orinar

- Adaptar una forma relajada para ello y no presionar fuertemente

- Usar ropa interior de algodón seca y recién lavada

- Prestar atención a las comidas astringentes (las que producen desecación y contracción de los tejidos del vientre)

Además, en el caso de las mujeres, lo ideal es evitar los jabones y las lociones de lavado íntimo para la higiene de la zona íntima y no usar el bidé; no practicar coito vaginal sin protección directamente tras sexo oral o anal ni utilizar preservativos, diafragma o supositorios vaginales recubiertos e ir al baño antes y después de cada relación sexual. Y finalmente, en el caso de los hombres, se debe limpiar diariamente (y también antes de cada relación sexual) tanto el prepucio (repliegue móvil de la piel del pene) como el glande (parte fina y más abultada del pene) y de manera adecuada.

Las infecciones en el tracto urinario, como decíamos, no resultan complicadas. Sin embargo, es fundamental acudir al médico ante cualquier síntoma previo y relacionado con los síntomas de este tipo de infección ya que si ésta no se trata las consecuencias podrían ser muy graves.

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