¿Qué pasa si bebes mucha agua?

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Riesgos beber mucha agua
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Sabemos que un recurso como el agua es fundamental para todos y cada uno de nosotros. De hecho, según los expertos, el consumo diario de esta sigue siendo una de las mejores recomendaciones para llevar una vida sana. Lo ideal es beber alrededor de 8 o 10 vasos al día.Pero ¿qué pasa si se bebe mucha más? ¿Puede ser perjudicial para la salud?

Y es que a pesar de que las “famosas” bebidas artificiales están muy de moda, el agua no debe faltar nunca en nuestra dieta. De hecho, desde la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomiendan beber al menos dos litros de agua diarios para mantener nuestro organismo completamente sano e hidratado.

Además, esta bebida natural aporta una serie de beneficios que no pueden equipararse al resto de bebidas y por eso nadie puede prescindir de ella. ¿Por qué? El agua es completamente necesaria en nuestro cuerpo para poder llevar a cabo muchas de las funciones que este desempeña a lo largo del día. Y aunque más de la mitad de nuestro cuerpo está formado por dicho líquido no cabe duda de que sin él nuestro organismo no podría funcionar de la misma manera. De hecho, la costumbre de tomar dos litros de agua al día, además de ser muy adecuada para depurar toxinas y mantenernos hidratados, también nos ayuda a tener más vitalidad y energía durante todo el día.

¿Qué sucede? A medida que van pasando los años nuestra piel va perdiendo su contenido en agua, lo que aumenta la probabilidad de padecer cada vez más arrugas. Estas “arrugas prematuras” a las que se exponen sobre todo las personas con la piel muy seca pueden prevenirse gracias a un consumo de dos litros diarios de agua que logran mantener una piel hidratada, firme, luminosa y sin marcas de expresión.

No obstante, el agua también aporta, como decíamos, mayor vitalidad y energía. Las personas que a menudo se sienten muy cansadas deben intentar consumir más agua. Además, uno de los órganos que más relacionados está con nuestros niveles de energía es el riñón y, sin duda, la mejor manera de cuidarlo es bebiendo agua.

Al igual que sucede con los riñones también pasa con las articulaciones. Debemos ser conscientes de que estas hay que cuidarlas desde el interior y la forma vuelve a ser la misma. Además, el agua ayuda a prevenir trastornos articulares.

No obstante, si lo que nos sucede es que sufrimos infecciones de orina de manera habitual o estas se han vuelto crónicas debemos seguir bebiendo los dos litros diarios de tal manera que nuestro sistema urinario esté limpio y libre de toxinas. También este aporte de agua ayudar a reducir la posible inflamación que podamos tener y a alcalinizar la orina (disminución de la cantidad de ácido).

Finalmente, aunque el estreñimiento pueda deberse a otros muchos motivos y haya que tener en cuenta siempre la alimentación, es imprescindible el consumo diario de agua ya que esta ayuda a facilitar la digestión de la fibra de los alimentos, por lo que haremos más sencilla la evacuación. Además, beber agua fuera de las comidas favorece el funcionamiento del sistema digestivo contribuyendo a una buena salud intestinal.

Sin embargo, aunque nadie duda de la importancia de beber agua y mantenerse totalmente hidratado, es importante tener en cuenta algunos aspectos fundamentales en relación con un consumo de agua excesivo.

¿Cómo afecta a nuestro organismo cuando bebemos agua en exceso?

A pesar de que normalmente el problema más común sea la falta de consumo de agua, cuando tomamos demasiada pueden aparecer algunos pequeños problemas que desconocemos. De hecho, el cirujano vascular Mark Whiteley afirma su preocupación ante el aumento en el consumo de agua y, además advierte de que “beber más agua de la que debemos durante un periodo prolongado de tiempo puede llegar a restablecer la química del cerebro de tal forma que éste espere una cantidad excesiva de agua”. Y es, según Whiteley, donde está el verdadero problema. “Somos adictos”.

Hablamos de adicción al agua porque existe por extraño que parezca. La potomanía o polidipsia psicogénica es el deseo impulsivo de beber grandes cantidades de líquidos como resultado de una enfermedad mental, pero la polidipsia más concretamente es la denominación médica que se le da al aumento normal de la sed y que puede llevar al paciente a ingerir grandes cantidades de líquido (habitualmente agua).

En relación con los riñones, lo que sucede es que cuando bebemos demasiada agua estos órganos de manera eventual son incapaces de funcionar tan rápido como para eliminar el exceso de líquido que existiría, en este caso, en nuestro cuerpo.

Además, un consumo excesivo de agua puede causar insomnio, sobre todo si tenemos la mala costumbre de beber mucho líquido al final del día, pues esto puede interrumpir el sueño. ¿Por qué? Lo que sucede es que “mientras dormimos nuestro cerebro libera HAD (hormona antidiurética) para frenar la función renal, y dejamos de sentir la necesidad de orinar durante toda la noche”, según afirma Whiteley. Pero sucede lo contrario cuando se toman dos o tres vasos de agua por la noche, ya que el exceso de líquido en nuestro organismo provoca la anulación del efecto de la HAD, por lo que la vejiga se llena y nos hace levantarnos de madrugada. Por tanto, si nos cuesta coger el sueño más de lo normal debemos evitar el consumo excesivo de agua por la noche antes de irnos a dormir. Así no tendremos que levantarnos para ir al baño y nuestro sueño puede ser continuo.

Además, el profesor Whiteley, experto en la hiperhidrosis o sudoración excesiva, está convencido de que el exceso de hidratación está ligado a muchos de los problemas de sudoración extrema, y es que tras años de estudio el profesor descubrió que si se bebe más agua de la que se necesita la sudoración se convierte en una de las formas con las que el cuerpo trata de deshacerse de este exceso.

Finalmente, y aunque no es muy habitual, también se puede alcanzar la muerte por intoxicación de agua. Así es. Según algunos expertos “beber demasiada agua muy rápido puede causar estragos en el delicado equilibrio de sales del cuerpo, ya que los niveles de sal en las células sanguíneas y en el cuerpo suelen ser los mismos por lo que, si la sangre de repente se vuelve más diluida puede hacer que las células, en particular las cerebrales, se hinchen. Esto genera presión en el cráneo que puede causar dolores de cabeza y, en casos graves, hiponatremia o intoxicación por agua, que puede ser fatal”.

Foto: Creado por Freepik

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