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Qué es la astenia primaveral y cómo se trata

Qué es la astenia primaveral y cómo se trata

La astenia primaveral es una afección de salud conocida como un tipo de “trastorno afectivo estacional” cuyos principales síntomas son la pérdida de apetito, el aumento del ritmo cardiaco, la inquietud o el rubor.

Índice

¿Qué es la astenia primaveral?

En unas semanas la primavera, una de las cuatro estaciones de las zonas templadas de nuestro planeta posterior al invierno, empezará a afectarnos. ¿Nos afectan los cambios estacionales? Si bien es cierto que existe poca investigación acerca de cómo nos afectan estos cambios, lo que está claro es que lo hacen. La luz solar mejora nuestros estados de ánimo estimulando la segregación de serotonina. Según el neuropsicólogo Luis Díaz de Losada: “Además, en primavera se reduce la producción de melatonina, la hormona del sueño, favoreciendo estados más altos de energía”.

Todavía se discute sobre si la astenia primaveral debe ser o no tratada como un cuadro patológico, aunque lo que sí sabemos es que al llegar la primavera más de la mitad de la población sufre alguno de los síntomas que se relacionan con ella, como el cansancio, la fatiga y la somnolencia durante el día, la falta de energía, las alteraciones del sueño, la irritabilidad, la ansiedad, la pérdida de apetito, las cefaleas, la disminución de la libido, los problemas de concentración, la falta de motivación, etc.

La astenia se contempla como un síntoma presente en varios trastornos, que se caracteriza por una sensación generalizada de cansancio, fatiga, debilidad física y psíquica, con incidencia en personas con edades comprendidas entre los 20 y los 50 años y mayor preponderancia en mujeres. Según un estudio realizado por el Centro de Investigación sobre Fitoterapia (INFITO), más de la mitad de la población sufre este cansancio generalizado cuando llega la primavera, siendo las más afectadas las mujeres de entre 35 y 50 años.

Los expertos aseguran que “ellas suelen sufrir una serie de síntomas que les impiden descansar bien lo que les hace más susceptibles de sufrir ese cansancio primaveral. Además, el consumo de antihistamínicos tiende a provocarles sueños y por tanto a hacerles sufrir más sensación de fatiga”. La astenia primaveral es difícil de prevenir pues la llegada de la primavera y sus consecuencias negativas son prácticamente inevitables. Ellos mismos señalan que “es muy difícil saber cuándo se va a producir con exactitud, cada año varía, por lo que es complicado tomar medidas previas”.

Causas de la astenia primaveral

Sin duda, la astenia primaveral se debe fundamentalmente a la coincidencia de una serie de factores ambientales:

- El cambio de tiempo

- El aumento de las horas de luz diurna

- El cambio horario

- La modificación de la rutina diaria

Todas estas circunstancias inducen en el organismo humano una serie de mecanismos que alteran la regulación de los ritmos circadianos mediante un cambio en la secreción de hormonas tales como endorfinas, cortisol, melatonina, etc. Tales alteraciones hormonales ocasionan una alteración de los ritmos biológicos que deben adaptarse a las nuevas condiciones ambientales más exigentes en el consumo diario de energía.

Cómo tratar la astenia primaveral

Lo que debemos tener claro es que para evitar de la manera más adecuada posible ese malestar, combatir el desequilibrio y canalizar la energía lo único que se puede hacer es lo siguiente:

1. Hacer ejercicio regularmente y si se puede con exposición solar (moderada). De esta manera se incrementará la energía disponible, se mejorará la calidad del sueño ante la menor producción de melatonina, y la exposición solar aumentará la producción de serotonina, con la que se mejorará, como veíamos arriba, nuestro estado de ánimo. Además, ayudamos a reducir el cortisol, la hormona del estrés, y a sentirnos más relajados. 

2. Mantener una rutina adecuada. Cumpliendo esto ayudamos a nuestro ritmo circadiano a estabilizar el organismo. Es importante sobre todo respetar los horario de sueño y procurar dormir y descansar bien para no sentirnos tan fatigados.

3. Aumentar en nuestra dieta la ingesta de vitamina D y B reforzando nuestro sistema inmune y nervioso. Incluye alimentos de temporada como frutas y verduras en tu nutrición. También es importante hidratarnos bien, ya que la deshidratación causa cansacio, problemas de concentración... Bebe al menos 2 litros de agua al día.

4. Adoptar actitudes más reflexivas y prudentes con el objetivo de evitar confrontaciones directas e improductivas tanto en ámbito familiar como profesional.

5. Trabajar la gestión del tiempo. Para evitar dispersarse, lo mejor es inaugurar hábitos de utilización de técnicas de priorización potentes.

6. Anticiparse al cambio horario adoptando nuestros horarios (sueño, comida) gradualmente antes de que se produzca el cambio de hora. 

7. A pesar de la disminución de la libido, es importante mantener relaciones sexuales con frecuencia, ya que disminuyen el estrés y nos hacen sentir mejor. Saca tiempo para tu pareja, salid a cenar, probad cosas nuevas en el terreno sexual o prueba suplementos naturales que aumentan la libido

8. Pasea al sol, ya que el sol nos aporta vitamina D y nos hace sentir mejor. Pero siempre con un protector solar. 

En cualquier caso, esta enfermedad desaparece por sí sola en una o dos semanas, aunque depende de cada persona. Si no es así, consulta con tu profesional de medicina por si es un problema mayor o hace falta tomar algún medicamento. 

Fuente:

Elsevier: https://www.elsevier.es/es-revista-offarm-4-articulo-cansancio-astenia-13060306

 

Redacción: Irene García

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