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Cómo controlar la ira en la pareja

Cómo controlar la ira en la pareja

La ira destruye cualquier relación, pero especialmente las de pareja. Aunque dos personas estén realmente enamoradas, si se enfadan a menudo y estallan el arrebatos de ira, es difícil que puedan convivir y ser felices juntas ya que llegará un momento en el que el amor no sea suficiente. En pareja, la ira no debe existir.

Índice

Los inconvenientes de la ira

Hay parejas muy explosivas, con carácter fuerte, que enseguida se enfadan, discuten y se gritan. Estas parejas rara vez podrán durar mucho tiempo y ser felices ya que los arrebatos constantes de ira acaban dinamitando la relación y haciendo que ambos sean infelices.

La ira, los enfados, las discuciones, los insultos o las humillaciones constantes solo provocan infelicidad a corto y largo plazo. Además, la ira es un sentimiento nada positivo ya que implica un enfado exagerado. 

Una cosa es discutir con tu pareja de manera educada y calmada, y otra ser presa de un arrebato de ira que te haga ponerte como una loca. La clave es controlar la ira y ser más paciente con los demás y contigo mismo. Aprender a controlar y gestionar correctamente las emociones, desarrollando nuestra inteligencia emocional.

Consejos para controlar la ira

En estos casos, si quieren ser felices y seguir juntos, tendrán que aprender a controlar su ira

  • Identificar el problema, es decir, la razón por la que te has enfadado tanto. Normalmente, los arrebatos de ira se producen por cualquier nadería, por lo que debes pensar qué te ha enfadado tanto y pensar si realmente merece la pena. Conócete a ti mismo para que notes las primeras señales de que te estás enfadando y, así, puedes parar cuanto antes. Por ejemplo, si sientes mucho calor, respiración agitada, taquicardia o empiezas a alzar la voz y usar gestos bruscos.
  • Pensar en otras soluciones diferentes al arrebato o la ira para solucionar ese conflicto con tu pareja.
  • La paciencia es la clave. No se puede saltar ante cualquier comentario ni enfadarse por cada nadería que ocurre en el día a día. Hay que tener paciencia y aguantar.
  • Por supuesto, saber controlarse es fundamental. Antes de hablar, si se va a decir algo malo, hay que pararse a reflexionar. Asimismo, cuando notemos que la ira comienza a invadirnos, hay que contar hasta 10, respirar hondo y calibrar las consecuencias del enfado. Date un tiempo y, si hace falta, sal de la habitación y espera a estar más calmad para volver.
  • Aprender a comprender al otro, tener más empatía y ponerse en la piel del otro nos ayudará a entender cómo se siente en cada momento y cómo puede sentirse ante nuestros ataques y gritos.
  • Evitar los pensamientos egoístas e irracionales, es decir, echar la culpa al otro de todo lo que ocurre. Debemos tratar de ser flexibles a la hora de pensar y aceptar opiniones diferentes.
  • Aceptar a nuestra pareja tal y como es. La gente no cambia en lo esencial, aunque puede madurar o adaptarse al otro. Pero si estamos realmente enamorados, debemos aceptar a la otra persona como es y no pasarnos el día juzgándola.
  • Ser tolerantes y generosos.
  • Pensar en cosas positivas tanto de tu pareja como de vuestra relación para intentar reducir la ira y que tu mente se centre en ideas optimistas.
  • Mostrar afecto, decir te quiero, dar abrazos y besos cada día y tener detalles con la otra persona para que sepa cuánto nos importa.
  • Evitar las situaciones de conflicto o los temas que nos hacen discutir hasta que hayamos aprendido a controlar nuestra ira.
  • Considerar las consecuencias de tu arrebato de ira o de tus ataques constantes: la ruptura o el divorcio. Si no es lo que quieras, intenta controlar la ira.
  • El yoga y las terapias de relajación son muy efectivas para liberar tensiones y aprender a controlarse cuando notemos que la ira comienza a invadirnos.
  • Si es necesario, se puede acudir a terapia de pareja ya que un psicólogo ayudará a controlar la ira y mejorar la relación de pareja, enseñando a decir las cosas que nos molestan sin estallar y a no enfadarse por naderías.

Requiere constancia, paciencia y dedicación, pero si esa persona te importa, merece la pena que aprendáis a controlar vuestra ira.

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