Usar el móvil, o simplemente tenerlo al lado, interfiere en nuestras capacidades cognitivas

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Obsesión con el móvil
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Hay que aceptar el hecho: estamos obsesionados con nuestro móvil. A nadie le impacta ya ver una mesa llena de gente en un restaurante en la que nadie habla y todos están pendientes de su teléfono móvil. Los smartphones nos permiten tener conexión a internet en todo momento y poder, así, consultar nuestro whatsapp, redes o cualquier otro tipo de información. Eso hace que nos pasemos el día con el teléfono en la mano, ya que incluso se ha convertido en nuestra cámara de fotos. Esta obsesión con el móvil, que todos tenemos en mayor o menor grado, afecta a nuestras experiencias y nuestras relaciones. ¡Incluso cuando no los usamos y solo los tenemos al lado!

Hasta ahora, se habían hecho numerosas investigaciones sobre los efectos del uso del móvil en nuestras capacidades cognitivas y nuestras relaciones personales. Pero una reciente investigación publicada en la Revista Harvard Business revela que el mero hecho de tener el móvil al lado ya afecta a nuestras capacidades cognitivas. En dos experimentos de laboratorio, casi 800 personas completaron tareas diseñadas para medir su capacidad cognitiva. En una de ellas, los participantes completaron problemas matemáticos y memorizaron letras al azar simultáneamente. Esto servía para medir cuán bien podían realizar un seguimiento de la información relevante mientras estaban involucrados en una tarea cognitiva compleja. En la segunda tarea, los participantes vieron un conjunto de imágenes que formaban un patrón incompleto y eligieron la imagen que mejor completaba el patrón. Esta tarea medía la “inteligencia fluida” o la capacidad de las personas para razonar y resolver problemas novedosos. El rendimiento en ambas tareas se veía afectado por los recursos mentales disponibles de las personas.

La intervención de los investigadores fue simple: antes de completar estas tareas, les pidieron a los participantes que colocaran sus teléfonos frente a ellos (boca abajo en sus escritorios), que los guardasen en sus bolsillos o bolsos, o que los dejaran en otra habitación. Es importante destacar que todos los teléfonos tenían las alertas de sonido y vibración apagadas, por lo que los participantes no podían ser interrumpidos por las notificaciones.

Los resultados fueron sorprendentes: las personas que completaron estas tareas mientras sus teléfonos estaban en otra habitación tuvieron el mejor desempeño, seguidas de aquellos que dejaron sus teléfonos en sus bolsillos. En último lugar estaban aquellos cuyos teléfonos estaban en sus escritorios. Además, los investigadores obtuvieron resultados similares cuando los teléfonos de los participantes estaban apagados: las personas se desempeñaban peor cuando sus teléfonos estaban cerca, y mejor cuando estos estaban lejos, en una habitación separada. Por lo tanto, simplemente tener sus teléfonos móviles en el escritorio condujo a un pequeño pero estadísticamente significativo deterioro de la capacidad cognitiva de cada individuo, a la par que efectos en el sueño.

Esta capacidad cognitiva es fundamental para ayudarnos a aprender, razonar y desarrollar ideas creativas. De esta forma, incluso un pequeño efecto negativo en nuestra capacidad cognitiva puede tener un gran impacto, considerando los miles de millones de propietarios de teléfonos móviles que tienen sus dispositivos presentes en innumerables momentos de sus vidas. Esto significa que, en esos momentos, la mera presencia del móvil puede afectar negativamente a nuestra capacidad de pensar y resolver problemas, incluso cuando no los estamos utilizando. Ni mirando. Incluso cuando están boca abajo. E incluso cuando están apagados por completo.

¿Por qué ocurre esto? Los perjuicios de los teléfonos inteligentes están inextricablemente vinculados a sus beneficios. El inmenso valor que ofrecen los smartphones como centros personales que nos conectan unos con otros y con prácticamente todo el conocimiento colectivo del mundo, los ubica necesariamente como importantes y relevantes en nuestra vida cotidiana. La investigación en psicología cognitiva muestra que los humanos aprenden a prestar atención automáticamente a las cosas que son habitualmente relevantes para ellos, incluso cuando se centran en una tarea diferente. Por ejemplo, incluso si estamos participando activamente en una conversación, volveremos la cabeza cuando alguien diga nuestro nombre al otro lado de la sala. De manera similar, los padres automáticamente atienden al llanto de su bebé.

En definitiva, esta investigación sugiere que, de alguna manera, la mera presencia de nuestros teléfonos inteligentes es como el sonido de nuestros nombres: constantemente nos llaman, ejerciendo una atracción gravitatoria sobre nuestra atención. Si alguna vez has sentido un “zumbido fantasma”, sabes de lo que hablamos. Los intentos de bloquear o resistir este tirón tienen un costo al perjudicar nuestras capacidades cognitivas. Esto significa que incluso cuando tenemos éxito en resistir al impulso de atender nuestros teléfonos, también podemos estar minando nuestro propio rendimiento cognitivo.

Ahora piensa en tu día a día. ¿Alguien tenía el móvil encima de la mesa en la última reunión de trabajo? Y cuando fuiste a cenar con tus amigos la última vez… ¿cuántos móviles había a la vista? Seguro que la respuesta es estremecedora, sobre todo teniendo en cuenta que en todos esos casos, el mero hecho de ver un móvil cerca pudo perjudicar tu funcionamiento cognitivo.

Los resultados de esta investigación también muestran que el impacto negativo de la presencia de teléfonos inteligentes es más pronunciado en aquellas personas que tienen una conexión más fuerte con sus teléfonos, es decir, aquellos que están de acuerdo con afirmaciones como “Tendría problemas para comunicarme si no tuviera móvil” o ” Me resultaría doloroso renunciar a mi móvil por un día “. En un mundo en el que la gente depende cada vez más de sus teléfonos, es lógico esperar que este efecto se convierta en realidad.

Pero los costos de usar tanto el móvil no se reducen a la pérdida de las capacidades cognitivas que indica este estudio. Piensa en la cantidad de muertes asociadas con la conducción mientras se habla o mandan mensajes por móvil. Incluso escuchar el sonido de tu teléfono mientras estás ocupado haciendo otra cosa puede aumentar tu ansiedad. Saber que hemos perdido un mensaje de texto o una llamada nos molesta sobremanera, lo que puede afectar el rendimiento en tareas que requieren atención sostenida. Además, los teléfonos inteligentes pueden perjudicar nuestro funcionamiento social: usar el móvil puede distraernos durante las experiencias sociales y hacerlas menos placenteras.

A pesar de todos estos costos, debemos considerar el inmenso valor que ofrecen los teléfonos inteligentes. En el transcurso de un día, puedes usar el móvil para comunicarte con amigos, familiares y compañeros de trabajo; comprar online; comprobar el tiempo que va a hacer el fin de semana; leer las noticias; y mucho más. Evidentemente, los smartphones aumentan nuestra eficiencia, lo que nos permite ahorrar tiempo y dinero, conectarnos con los demás, ser más productivos y entretenernos.

Sin embargo, como hemos visto, también tienen muchas cosas. Entonces, ¿cómo resolvemos esta tensión entre los costos y los beneficios de nuestros móviles? Hay que aprender a usarlos en los momentos adecuados. Hay situaciones en las que nuestros teléfonos nos brindan un valor clave, como cuando nos ayudan a contactar con alguien o cuando los utilizamos para buscar información que nos puede ayudar a tomar mejores decisiones. Esos son buenos momentos para tener nuestros teléfonos cerca. Pero cuando no son directamente necesarios, o cuando tenemos que emplear nuestras capacidades cognitivas en algo importante, dejarlos en otra habitación puede sernos muy útil.

Sabiendo esto, quizá es momento de aprender a separarnos de nuestros móviles, sobre todo si tenemos una reunión o un trabajo importante que realizar. De esta manera, aumentaremos el enfoque, la función y la capacidad de encontrar soluciones creativas. En términos más generales, todos podemos ser más hábiles y cognitivamente adeptos en nuestra vida cotidiana simplemente alejando nuestros teléfonos móviles. Seamos más inteligentes que los “teléfonos inteligentes”.

Fuente: “Having Your Smartphone Nearby Takes a Toll on Your Thinking”, Kristen Duke, Adrian Ward, Ayelet Gneezy, Maarten Bos. Harvard Business Review. March 20, 2018

Foto: Freepik.com

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