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¿Tu vecino te parecía feo y ya no? Eso es porque has prestado atención a su rostro

¿Tu vecino te parecía feo y ya no? Eso es porque has prestado atención a su rostro

La primera impresión no es lo que cuenta, o al menos no es la definitiva cuando hablamos de atractivo. Eso afirma un estudio que indica que, un rostro que puede no habernos parecido muy atractivo en una primera impresión, puede gustarnos más si nos fijamos bien en él.

Índice

Presta más atención a su rostro

Seguro que, si lo piensas, te vienen a la mente más de una decena de personas a las que, de primeras, consideraste feas pero que, más tarde, te resultaron menos feas o incluso atractivas. Normalmente, se achacaba este cambio al hecho de conocerlo y que te cayera bien. Y esto es cierto, querer a una persona o que nos caiga bien hace que notemos menos sus posibles defectos, incluidos los físicos.

No obstante, un nuevo estudio de Viola Störmer y George Alvarez, de la Universidad de Harvard, sugiere que este cambio puede deberse, al menos parcialmente, a que prestas más atención a esos rostros.

Investigaciones anteriores habían demostrado que la atención puede hacer que un objeto luzca más brillante o más saturado de lo que realmente es. Un buen ejemplo es la siguiente ilusión, descubierta por el neurocientífico del Colegio de Dartmouth Peter Tse:

Mira alrededor de la imagen y observa que los tres círculos semitransparentes son todos iguales en brillo. Ahora fija tu mirada en el punto central de la intersección de los tres círculos. Mientras mantienes tu mirada en el centro, dirige tu atención a solo uno de los círculos. El círculo en el que te enfocas selectivamente se verá más brillante y también aparecerá posicionado frente a los otros dos círculos. Ahora repite el proceso con un círculo diferente. Cualquiera que sea el círculo que elijas, tenderá a aparecer más prominente que los demás.

Störmer y Álvarez se preguntaron si los efectos de mejora de la atención podrían aplicarse no solo a las propiedades visuales de bajo nivel, como el brillo y el color, sino también a las llamadas propiedades de alto orden, como el atractivo facial. Para descubrirlo, mostraron pares de caras en las mitades izquierda y derecha de la pantalla de una computadora. Las caras izquierda y derecha no estaban alineadas verticalmente: una se desplazó hacia arriba y la otra hacia abajo, a lo largo del eje vertical de la pantalla. Sin mover los ojos del centro de la pantalla, los sujetos tenían que informar el desplazamiento vertical (hacia arriba o hacia abajo) de la cara que consideraban más atractiva. Para desviar la atención de los sujetos hacia una cara u otra, los experimentadores presentaron un punto negro (llamado cue) en un solo lado de la pantalla (izquierda o derecha), seleccionado al azar.

Störmer y Álvarez razonaron que, si la atención tenía un efecto en los juicios de atractivo, los participantes elegirían la ubicación marcada más a menudo que la ubicación no marcada.

Conclusiones del estudio

Los datos mostraron que la atención de hecho ejerce una influencia constante y positiva sobre el atractivo percibido: los sujetos informaron que las caras en la ubicación con cue (es decir, priorizadas) son más atractivas que las caras en la ubicación sin pistas (es decir, sin supervisión).

Ambos autores piensan que estos hallazgos son significativos para la percepción de las caras del mundo real, y es algo fácilmente comprobable ya que que la percepción del atractivo de una persona no termina con la primera impresión. Especialmente cuando has estado prestando mucha atención.

Por lo tanto, la próxima vez que conozcas a alguien importante para ti que te resulte un poco feo de primeras, fíjate bien en su rostro y sus rasgos. Es posible que después de haberle mirado detenidamente unos cuantos días te parezca mucho más atractivo. Y, quién sabe, puede resultar una ventaja si es un compañero de trabajo o, mejor aún, un admirador.

Fuente:

Viola Störmer y George Alvarez, de la Universidad de Harvard

Redacción: Irene García

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