Técnicas para llegar al clímax femenino

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El orgasmo es clave para comprender la función y disfunción sexual femenina y experimentarlo supone alcanzar el clímax sexual para casi todas las mujeres, aunque no todas lo logran fácilmente.

El clímax supone la descarga repentina de la tensión acumulada durante el ciclo de la respuesta sexual resultando en contracciones musculares rítmicas en la región pélvica caracterizadas por el placer. Y, aunque resulte extraño, muchas mujeres se sienten día tras día frustradas porque no logran disfrutar al máximo sus relaciones sexuales, les cuesta llegar al orgasmo o nunca han tenido ninguno.

Debemos saber que hay una diferencia funcional en los orgasmos dependiendo del tipo de contacto sexual que se dé. Los investigadores determinan que solamente la parte superior del clítoris responde a la estimulación externa mientras que durante la penetración vaginal tanto la raíz del clítoris como el clítoris responden como un complejo vaginal haciendo efecto en el flujo de la sangre y produciendo diferentes sensaciones. Y por ello lo más importante de la estimulación para llegar al orgasmo radica en la concentración y en las sensaciones.

Lo primordial, por tanto, es liberar tensiones y miedos para comenzar a disfrutar como merecemos de esta experiencia tan placentera de las que nuestras amigas hablan constantemente y que para nosotras resulta prácticamente inexistente.

En primer lugar, hay que dejarse llevar porque cuanto más nos obsesionamos por conseguir algo menor probabilidad tendremos de conseguirlo, algo mucho más frecuente en el caso del clímax femenino ya que este viene solo, como una consecuencia natural de todas esas sensaciones que se experimentan en todo el cuerpo y con todos nuestros sentidos. Por ello es importante concebir el sexo como un acto de goce en sí y no como una carrera por lograrlo ya que lo que lo provocará, sin duda, serán todas aquellas sensaciones que iremos experimentando en el cuerpo y con todos nuestros sentidos.

En segundo lugar, es fundamental conocer los gustos que tenemos y, para ello, es necesario que nos conozcamos de verdad y sepamos realmente lo que nos gusta. De hecho, según algunos estudios, las mujeres alcanzan más y mejores orgasmos cuando conocen realmente su cuerpo. Probablemente la masturbación a solas sea casi imprescindible para tener relaciones sexuales plenamente satisfactorias con nuestra pareja. Poco a poco podemos ir descubriendo lo que más nos excita y aprenderemos a estimularnos y a que nos estimulen mucho mejor.

No obstante, también es necesario tener buena comunicación con nuestra pareja. Existen muchas mujeres que llegan al orgasmo con la masturbación, pero, sin embargo, muy pocas lo consiguen con su pareja. ¿Por qué? La respuesta está clara: en la mayoría de las ocasiones nos olvidamos de decirles a nuestras parejas lo que nos gusta y cómo nos gusta que lo hagan. Es posible que a veces crean tener una ligera idea de lo que realmente nos da placer, pero tampoco son adivinos y por eso hablar con ellos, comunicarles lo que nos preocupa, lo que nos agrada o lo que nos incomoda nos ayudará.

También es muy, pero que muy importante, la estimulación previa a la hora de lograr el clímax femenino. De hecho, las mujeres necesitamos bastante más estimulación que los hombres para alcanzar el clímax. Si normalmente un hombre llega a su máximo placer entre cinco y diez minutos, las mujeres, por el contrario, necesitamos entre quince y veinte. Por eso debemos pedir a nuestra pareja siempre besos, caricias, masajes, palabras sensuales al oído, etc., antes de comenzar el coito sexual en sí para que, además de hacer nuestros encuentros sexuales mucho menos aburridos, nos resulte mucho más sencillo alcanzar el placer.

Y, finalmente, hay que tener en cuenta siempre las posiciones sexuales adecuadas para alcanzar el clímax porque a pesar de existir muchísimas posturas no todas valen. De hecho, existen algunas en concreto que ayudan más que otras a que las mujeres consigamos llegar al orgasmo, bien sea estimulando el clítoris o el punto G. Una de ellas es colocándonos arriba ya que desde esta posición el control de la profundidad y la velocidad de la penetración está en la mujer. Lo ideal es girar en forma de círculo y no de arriba hacia abajo haciendo que se estimule el clítoris cuando el movimiento es hacia delante, y el punto G cada vez que dicho movimiento es hacia atrás.

Y ahora, ¡a disfrutar del sexo!

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