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¿A qué edad es recomendable operarse de miopía?

¿A qué edad es recomendable operarse de miopía?

La miopía es ese defecto visual que hace que no veamos bien los objetos que están lejos, pero que los más cercanos se vean a la perfección. Ocurre porque el globo ocular es demasiado largo, pero ¿se puede operar una de miopía? ¿A qué edad es más recomendable hacerlo?

Índice

¿Qué es la miopía?

Pues bien, lo cierto es que al ser el globo ocular tan largo la luz se enfoca antes de alcanzar la retina, en lugar de hacerlo directamente sobre la misma provocando la visión borrosa o desenfocada, que se debe también a una curvatura excesiva del cristalino que hace que las imágenes de los objetos se formen un poco antes de llegar a la retina.

Se trata, por tanto, de un error que se corrige con la utilización de gafas o de lentillas y, aunque con la cirugía láser ocular sí es posible mejorar la visión de forma permanente, para operarse de miopía se deben cumplir una serie de requisitos.

La miopía es una enfermedad que suele detectarse en la infancia, pero no es posible operarse antes de los dieciocho años ya que el ojo todavía no ha madurado y esta podría continuar progresando algún tiempo más. De hecho, aunque ya se haya cumplido dicha edad, si ha habido variaciones en la graduación durante el último año habrá que esperar hasta que se estabilice.

No obstante, también hay que saber que existen unos límites para ser aptos para dicha intervención. Este límite está entre las 10 y las 12 dioptrías dependiendo de cada paciente. También resulta imprescindible contar también con unos ojos sanos descartando patologías previas de, por ejemplo, la retina o la córnea por lo que el mejor momento para operarse de la miopía (y descartando los casos anteriormente descritos) será cuando llevemos ya varios años con las mismas dioptrías y hayamos confirmado que nuestra graduación es estable. Por lo tanto, no hay una edad determinada, depende de casa persona, aunque esto suele pasar entre los 20 y los 40 años. Eso no significa que no puedas operarte pasada esta edad, es posible siempre que se cumplan otras condiciones.

Situaciones en las que se desaconseja la intervención

Lo primero que debes saber es que realmente será el oftalmólogo el que deba decirte si puedes o no operarte. De hecho, es el primer paso una vez te decidas por tu operación de miopía: visitar a tu oftalmólogo, quien a través de unas pruebas optométricas y oftalmológicas valorará si eres o no apto para la intervención, y quien te prevenga también de los resultados. Además, en algunos casos la graduación no se corrige al 100% y existen algunas situaciones en las que no es nada recomendable dicha operación:

La operación de miopía para las personas mayores que sufren cataratas no se recomienda puesto que en la cirugía para tratarlas ya se introduce una lente en el cristalino para mejorar la visión.

Tampoco deberá realizarse la cirugía refractiva durante el embarazo o en el periodo de lactancia ni en pacientes diabéticos o con enfermedades autoinmunes. No se deben tampoco operar aquellos pacientes que sigan algún tipo de terapia farmacológica que altere el proceso de cicatrización ni para pacientes diabéticos.

Y tanto en miopes como hipermétropes no se aconseja la cirugía refractiva a los 40 años porque nos acercamos a la edad de la presbicia o vista cansada, un tipo de dolencia consecuencia directa del envejecimiento natural del ojo. En estos casos, el cristalino se va haciendo más duro con el paso de los años y va perdiendo su capacidad de leer, por ejemplo. Debido a esto los pacientes se podrán quitar las gafas de lejos, pero no prescindir de ellas porque empezarán a usarlas para ver de cerca y, más adelante, también para intermedia.

Operarse de miopía ¿en qué consiste la cirugía de láser ocular?

Hoy en día lo cierto es que la operación de miopía es rápida, de fácil recuperación y que, a pesar de que puede llegar a producir alguna molestia, esta operación es totalmente indolora. La cirugía de láser ocular corrige la miopía, pero también el astigmatismo o la hipermetropía.

Esta dura alrededor de diez minutos aproximadamente y consiste simplemente en lo siguiente:

- se aplican gotas anestésicas sobre el ojo

- se corta la córnea para crear un colgajo o flap que se levanta quedando unido, por un lado

- el láser esculpe la córnea y cambia su curvatura para corregir el defecto refractivo

- el colgajo corneal se coloca en su sitio para que cicatrice de manera natural

Una cirugía, por tanto, sencilla y encargada de corregir los defectos refractivos del ojo que antes mencionábamos pudiendo eliminar así la dependencia de gafas y lentillas.

Esta, además, engloba un conjunto de técnicas quirúrgicas que se aplican también según cada caso particular del paciente, su tipo de dolencia y el estado de esta.

¿Por qué se les da cada vez más importancia a los problemas de la vista?

El excesivo uso de pantallas en nuestro día a día, por supuesto, nos condiciona, y mucho. Además, según un estudio, en el 2050 el 50% de la población mundial será miope por el exceso del uso de la visión de cerca. Fue la propia Ana Wert, especialista en oftalmología pediátrica del Instituto de Microcirugía Ocular (IMO) quien lo afirmó justamente en el Día Mundial de la Visión (14 de octubre).

La miopía, como ya veíamos, es un defecto refractivo común entre niños y jóvenes que suele aparecer normalmente en edad académica y progresar hasta la edad adulta atravesando, además, un crecimiento exponencial que según datos de IAPB (Agencia Internacional para la Prevención de la Ceguera) ya en el pasado 2010 un 28% de la población total mundial era miope. ¿El motivo? El exceso de visión próxima que provoca una miopización progresiva de la sociedad ya que utilizamos poco la visión de lejos.

De hecho, tanto para el ocio como para las responsabilidades escolares y laborales, se pasa uno la mayor parte del tiempo en espacios cerrados con luz artificial y haciendo uso de dispositivos móviles y otras pantallas, algo que favorece por tanto (y de manera muy exponencial) dicha aparición de miopías.

En los últimos años se ha disparado el porcentaje de número de miopes respecto al año anterior. Además, cabe destacar también que dado el componente hereditario refractivo también aumentan de manera significativa los pacientes con alta miopía.


A nivel global esta enfermedad afecta a cerca de 500.000 millones de personas en el mundo, pero que al ir cada vez más en auge en unas décadas podemos llegar a casi 10.000 millones. Dicho auge, muy relevante y que además hace que al tener más de ocho dioptrías se agrave el riesgo de enfermedades asociadas y causantes de pérdida severa de la visión como es el glaucoma miópico.

¿Es la miopía un factor de riesgo del glaucoma?

Los estudios basados en la población han demostrado que las probabilidades de desarrollar glaucoma aumentan con el aumento de la gravedad de la miopía. Esta relación entre miopía y glaucoma se da porque el aumento de la longitud del ojo de los miopes afecta al factor contribuyente más importante para el desarrollo de glaucoma. Los ojos de una persona con miopía ya presentan alteraciones, causando una mayor fragilidad a nivel de las fibras nerviosas que componen el nervio óptico, el cual es más susceptible a los aumentos de presión intraocular.

¿Cómo diagnosticar el glaucoma en el ojo miope?

Las características del ojo miope hacen que diagnosticar un glaucoma en estos ojos sea en ocasiones un reto para el oftalmólogo, sobre todo a mayores grados de miopía. En primer lugar, la evaluación de la presión intraocular (PIO) por sí sola puede resultar ambigua para identificar el glaucoma en pacientes con miopía alta debido al hecho que la PIO depende significativamente del grosor de la córnea.

El grosor de la córnea varía según el grupo étnico y es delgado en los ojos miopes, algo que hace que sean más propensos a un resultado negativo para la elevación de la PIO, y una dificultad añadida al diagnóstico de glaucoma en el ojo miope es que muchos de estos pacientes han sido intervenidos ya de cirugía refractiva mediante láser para evitar el uso de gafas o lentillas. En este caso la medición de la PIO resulta aún más engañosa debido a que dicha cirugía se realiza sobre la córnea, que es la estructura sobre la que también se realizan las mediciones de PIO.

Y, en segundo lugar, los nervios ópticos de muchos pacientes con miopía alta están acompañados de cambios como inclinación, aspecto torsional o pálido o atrofia circundante haciendo que sea más difícil también de evaluar y de decidir si realmente presentan cambios debidos al glaucoma. Además, dichas alteraciones miópicas pueden verse reflejadas en las pruebas de diagnóstico del glaucoma confundiendo los resultados. Aunque lo que sí está claro es que en el caso de los glaucomas moderados o severos no es recomendable realizar dicha cirugía por tres motivos fundamentales:

- en la cirugía LASIK debe aplicarse un anillo de succión que causa durante unos segundos un aumento muy elevado de la PIO, con el riesgo que esto conlleva para un nervio óptico ya dañado.

- la cirugía conlleva un adelgazamiento de la córnea y, por lo tanto, como se ha descrito anteriormente, un falseamiento en las mediciones de la PIO.

- tras la cirugía refractiva se debe utilizar de manera prolongada colirios con corticoides que son fármacos que pueden también causar un aumento de la PIO.

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