Riesgos de no dormir

En Salud
Insomnio
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¿Sabías que una persona adulta debe dormir como mínimo de 7 a 8 horas diarias para mantener un óptimo estado físico, emocional y mental? Y los datos muestran que la mayoría nos quedamos lejos de ese mínimo, durmiendo unas 6 horas al día, lo que puede causar serios problemas de salud como obesidad, enfermedades del corazón, perdida de la memoria, etc.

Dormir las horas mínimas que el organismo necesita para recuperarse es clave para nuestra salud, no solo física, sino también mental. Sin embargo, el estrés, los horarios y el estilo de vida que llevamos muchos de nosotros, acostándonos tarde y levantándonos pronto casi a diario, han provocado que durmamos menos de las 7-8 horas diarias recomendadas y que, además, las horas de sueño no sean de calidad.

Así, muchos estudios muestran que el porcentaje de personas adultas con insomnio o problemas para dormir es muy alto, lo que causa que nuestro organismo no descanse ni se recupere de las actividades diarias, acumulando cansancio y fatiga, algo que puede afectar, y mucho, a nuestra salud emocional, física y mental.

Por ejemplo, un reciente estudio de la Universidad de Texas confirmó que las personas que duermen poco de manera continua presentan alteraciones genéticas que pueden causar accidentes cerebrovasculares, obesidad o pérdida de la memoria. Y estas alteraciones se notan solo tras 7 noches de dormir mal. ¡Imagínate si llevas más de un año durmiendo poco!

Son muchos los estudios que recogen los riegos de dormir poco. Por ejemplo, otro estudio de la Clínica Mayo (Estados Unidos) determinó que las personas que duermen 6 horas o menos al día tienen hasta 4 veces más riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular.

Asimismo, aumenta hasta un 48% el riesgo de sufrir una enfermedad cardiaca ya que el organismo que no descansa bien produce más sustancias químicas y hormonas que pueden aumentar la presión arterial, obstruir las arterias y, en definitiva, causar un infarto o problema cardiovascular.

Los problemas para conciliar el sueño también aumentan el apetito a horas intempestivas y los antojos, lo que puede conducir a la obesidad. Además, la falta de sueño puede provocar cambios hormonales que incrementen este problema al elevar los niveles de la grelina y la leptina, las hormonas que regulan el apetito.

Otro problema metabólico relacionado con la falta de sueño es la diabetes ya que la baja calidad de sueño está relacionada con una mayor sensibilidad a la insulina, lo que puede causar diabetes tipo II.

El descanso también ayuda a mantener nuestro sistema inmunológico fuerte, por lo que si no dormimos las horas suficientes este se ve debilitado y aumenta el riesgo de contraer todo tipo de infecciones (gripes, resfriados, infecciones urinarias, etc.).

Además, la falta de sueño provoca otra serie de síntomas físicos como dolores de cabeza, mialgia, cansancio, etc.

Por último, en cuanto a las consecuencias físicas, una investigación de la Sociedad Americana del Cáncer llegó a la conclusión de que dormir puede aumentar el riesgo de sufrir cáncer colorrectal o de mama. En el estudio, realizado a 1.240 personas, se descubrió que las personas que habían dormido menos de seis horas tenían hasta el doble de riesgo de tener pólipos colorrectales, que a largo plazo se pueden volver malignos.

Pero la falta de sueño no solo afecta a nuestra salud física, sino también a nuestra salud emocional y, por lo tanto, a nuestras relaciones sociales y de pareja. Dormir poco aumenta nuestra irritabilidad, el mal humor, el cansancio y la apatía, lo que dificulta las relaciones con los demás e incluso disminuye nuestro apetito sexual.

En cuanto a las consecuencias mentales, son muchas ya que el cerebro también necesita descansar y la falta de sueño, por lo tanto, provoca el debilitamiento y la pérdida del tejido cerebral. Como consecuencia, no podemos concentrarnos bien, estamos más olvidadizos, nuestra memoria se ve afectada y también nuestro rendimiento laboral. A largo plazo, se pueden desarrollar trastornos del sueño, alucinaciones e incluso trastornos mentales.

Todo esto aumenta el riesgo de sufrir un accidente laboral o de tráfico, lo que puede provocarnos una incapacidad grave o incluso la muerte.

En definitiva, dormir menos horas de las que el cuerpo necesita disminuye nuestra esperanza de vida.

Por lo tanto, ponte las pilas en el tema sueño y no lo dejes para mañana ya que cada día que pasas durmiendo poco y mal aumentan las posibilidades de que tu salud se vea afectada. Procura acostarte más de 8 horas antes de la hora a la que te tienes que levantar para que, si te cuesta conciliar el sueño, tengas margen para dormir realmente unas 7-8 horas.

Procura lleva una vida ordenada y sin estrés, los horarios ayudan a conciliar el sueño, así como las rutinas. Un baño caliente, un vaso de leche tibia o leer un libro antes de irse a la cama pueden ayudarte.

También existen muchos remedios naturales que ayudan a dormir bien, como la valeriana, la tila, la lavanda o una infusión de lechuga. O puedes probar con la Terapia Cognitiva Conductual, que se ha demostrado muy eficaz para tratar el insomnio.

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