Riesgos de automedicarse

En Salud
Automedicación
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Es cierto que no podemos ir al médico cada vez que nos duela algo o tengamos un poco de malestar general. Pero, ¿sabemos realmente cuántos medicamentos tomamos sin consultarlo con nuestro médico?

La respuesta es un no rotundo. Que si me duele la cabeza, que si me duele la pierna, que si me mareo, etc. Y tras tanto, tanto dolor…acabamos tomando al año una cantidad ingente de pastillas procedentes de nuestro botiquín, la mayoría de ellas quizás muy innecesarias. Además, este hábito puede llegar a ser muy perjudicial para nuestra salud si lo convertimos en un acto frecuente.

¿Qué es la automedicación?

La automedicación hace referencia al uso de medicamentos que realiza una persona para sí misma sin prescripción médica, es decir, automedicarse sin consejo médico ni farmacéutico, por iniciativa propia. Esto puede generar diversas complicaciones si no se tienen suficientes conocimientos. De hecho, aunque un medicamento sea de venta libre, y no sea necesaria la receta a la hora de adquirirlo, no quiere decir que sea inofensivo para nuestro cuerpo, pues sigue siendo un medicamento.

Otro caso muy distinto pero muy frecuente es el de la automedicación con medicamentos que no pertenecen a la Especialidad Farmacéutica Publicitaria (EFP), es decir, los medicamentos que sí requieren de prescripción médica. Esta es una práctica desaconsejada por completo, aunque se recurre a ella, y mucho.

Esto sucede, por ejemplo, con la toma de antibióticos que tenemos en casa cuando sospechamos que nos estamos poniendo bastante malos. Según los expertos, “los antibióticos no deben tomarse nunca por propia iniciativa sin la supervisión del médico”.

Causas de la automedicación

Según un estudio impulsado por el Colegio de Médicos de Barcelona, “la gran cultura sanitaria que circula alrededor de nosotros conlleva a que los habitantes creamos tener la suficiente capacidad e iniciativa a la hora de intentar resolver por nosotros mismos los problemas de salud que nos van apareciendo”. Es decir, uno de los motivos que más llevan a la población a automedicarse es debido a  la cantidad ingente de información que tenemos a nuestro alcance, lo que nos hace creer que estamos preparados para protegernos de algo sin la necesidad de acudir a nuestro médico.

El estudio también contemplaba que los porcentajes más altos se encontraban ante dolores de cabeza (75%) o gripes y resfriados (66%). Otros, como los dolores musculares (23%) y los problemas digestivos (5%), también son algunas de las causas que conllevan a la automedicación, aunque como podemos observar en porcentajes mucho más bajos.

Consecuencias de la automedicación

Aunque la automedicación “responsable” y durante un tiempo determinado puede resultar conveniente para tratar algunos síntomas severos, se trata de un hábito muy común en nuestra sociedad que tiene sus riesgos.

Algunas de las complicaciones que pueden surgir al automedicarse pueden ser las interacciones, es decir, la modificación del efecto de un fármaco por la acción de otro cuando se administran conjuntamente. Aquí el efecto puede aumentar (tipo sinérgico) o puede disminuir (tipo antagonista), o también puede verse disminuida la efectividad de los antibióticos en la persona que los toma.

La automedicación trae consigo además el empeoramiento de la enfermedad ya existente o la anulación y el aumento de los efectos de otros medicamentos que se estén tomando también. No obstante, automedicarse puede crear reacciones alérgicas complicadas, efectos cardiacos, dermatológicos, nerviosos y gastrointestinales e incluso llegar a ser adicto a esos medicamentos, algo muy complicado que requiere tanto un tratamiento adecuado como rehabilitación.

Los peligros de la automedicación

Quizás el principal riesgo de la automedicación sean los efectos adversos secundarios al tomar estos medicamentos. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), una reacción adversa a los medicamentos es “cualquier reacción nociva no intencionada que aparece a dosis normalmente usadas en el ser humano para profilaxis, diagnóstico o tratamiento o para modificar funciones fisiológicas”.

El indebido consumo de analgésicos produce malestares gástricos, úlceras y un aumento de la presión arterial, y además, los antibióticos y su inadecuado consumo producen resistencia bacteriana, es decir, la necesidad de utilizar antibióticos más potentes y más caros. Cualquiera de ellos, aunque parezcan prácticamente inocuos, tiene reacciones adversas, generando desde una hipersensibilidad hasta reacciones algo severas que pueden acabar en shock o la muerte del paciente.

Por tanto, y aunque automedicarse de manera responsable no sea del todo inadecuado, lo más aconsejable es acudir al médico o a la farmacia para que nos puedan aconsejar debidamente y no tengamos ningún tipo de problema en el futuro.

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