Riesgos de abortar

En Salud
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Un aborto es la interrupción espontánea o inducida del embarazo. Normalmente se lleva a cabo en las primeras semanas de gestación ya que es cuando menos riesgos comporta puesto que, cuanto más grande sea el feto, más peligroso. Además, hay que tener en cuenta la legislación de cada país a la hora de llevar a cabo un aborto quirúrgico.

En España, por ejemplo, el aborto es legal y se rige por la Ley Orgánica 2/2010 de salud sexual y reproductiva y de la interrupción voluntaria del embarazo, que entró en vigor el 5 de julio de 2010, aunque sufrió una modificación en septiembre de 2015 con respecto a las menores de edad y su decisión de abortar.

Los principales puntos de esta ley son:

– Todas las mujeres mayores de 18 años pueden abortar hasta la semana 14 de embarazo sea cual sea la causa. Mientras que las menores de 18 años necesitan el consentimiento de sus progenitores o representantes legales para poder abortar, lo que implica que deben ir acompañadas por ellos y formalizar su voluntad de abortar junto con el consentimiento firmado de sus padres.

– En gestaciones de más de 14 semanas se puede abortar hasta la semana 22 si existe riesgo para la vida o salud de la embarazada, graves anomalías en el feto o se detecten anomalías incompatibles con la vida.

Interrumpir un embarazo no deseado es una decisión muy complicada y dura de tomar, y a la hora de plantearse qué hacer es necesario que la mujer conozca también los posibles riesgos físicos que este procedimiento quirúrgico puede comportar.

  • Daños o lesiones en el útero o el cuello uterino.
  • Perforación uterina causada por el instrumental.
  • Hemorragia abundante.
  • Infección del útero o de las trompas de Falopio.
  • Cicatrización del interior del útero.
  • Efectos secundarios de la anestesia o los medicamentos.
  • Dolor pélvico.
  • Fiebre si hay infección o han quedado restos dentro.
  • Trastornos gastrointestinales.
  • Desarreglos menstruales.

No obstante, hay que tener en cuenta que la mayoría de las veces es un procedimiento seguro sin complicaciones. Es importante seguir las recomendaciones posteriores de los médicos en cuanto al reposo y la medicación, así como hacer revisiones para comprobar que todo va bien.

Esto en cuanto a los riegos físicos, aunque hay que tener también en cuenta los psicológicos ya que, para muchas mujeres, abortar supone un trauma o un conflicto interno que puede causarle depresión, ansiedad o tristeza durante un tiempo determinado, sobre todo si el bebé sí era deseado pero ha sido necesario realizar un aborto terapéutico (por motivos de salud). En este caso, puede además experimentarse culpa, insomnio, pesadillas, recuerdos dolorosos… Si así fuera, la mujer debería acudir a terapia psicológica, aunque muchas veces el tiempo todo lo cura.

¿Cómo se lleva a cabo?

Según las semanas de gestación y la causa, el método elegido será uno u otro:

Pastilla RU – 486: Es efectiva solamente entre la primera y tercera semana de gestación ya que impide el desarrollo del embrión al privarlo de la progesterona, una hormona imprescindible para su crecimiento.

Succión: Se lleva a cabo entre la sexta y la duodécima semana. Consiste en introducir un tubo delgado (cánula) a través del cuello uterino hasta el útero conectado a una máquina de succión que vacía el útero extrayendo el feto y los anejos (placenta, etc.).

Dilatación y curetaje (D&C): Se utiliza a finales del primer trimestre o principios del segundo, cuando el feto es más grande. Consiste en ensanchar el cuello uterino para permitir el paso de instrumentos hacia el útero y, con ellos, hacer un legrado o raspado de todo el interior del útero.

Aborto por las prostaglandinas: Es un potente fármaco que se administra para provocar violentas contracciones en el útero con objeto de expulsar al feto prematuramente. Suele hacerse en fetos más grandes para provocar una especie de parto.

Como decíamos, el método lo elegirá el médico según las semanas de gestación y la causa del aborto.

En caso de aborto natural no suele hace falta hacer nada a no ser que sea un aborto retenido, es decir, cuando ya se ha producido la muerte del embrión o el feto pero éste permanece en el interior del útero ya que el organismo no se ha dado cuenta de que ya no sigue vivo, por lo que la placenta sigue funcionando. En estos casos sí será necesario practicar un legrado o administrar medicamentos para extraer al feto muerto.

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