¿Qué regalar si no vas a una boda?

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Ay, las bodas… un año u otro tienes alguna, no falla. Que si la hija de la vecina de toda la vida, que si el primo mayor de la familia que por fin… que si tu mejor amiga, y sí, de año en año no está tan mal, pero ¿qué pasa cuando se te juntan cuatro o cinco bodas en un mismo año? ¿Vas a todas? ¿Y si no vas a alguna? ¿Cómo rechazas una invitación y otra no? Y eso sí… lo más complicado de todo… ¿qué regalas si no vas a una boda?

Parece que cuando una va a una boda no tiene tanta complicación en saber qué regalar… De hecho, se organiza cuanto antes, tanto en cómo va a ir vestida como en lo que regalar a los novios y sí, parece que todo va rodado… pero cuando a una se le juntan varias bodas en un mismo año y los gastos últimamente están siendo más altos que los ingresos la gran mayoría de los meses una se replantea seriamente a qué boda acudir y a cuál no ¿verdad? Lo sabemos y es absolutamente normal por lo que no, no es algo que tenga que preocuparos demasiado…

Por norma general, la gente intenta hacer eso: acudir a la boda o bodas que considera, así como más importantes… Tiempo puede haber para todo sí, pero dinero no y ya sabemos que llega un momento en la vida en el que, que te inviten a una boda no es tan maravilloso como cuando eras pequeño e ibas con papá y mamá. Ahora ya eres una persona adulta con gastos fijos al mes y hay que saber administrarse, y decidir a qué tipo de eventos puedes o no asistir. Claro, sabemos que, si se casa tu hermana pequeña o tu mejor amiga, o ese primo cercano que pensabas que jamás se casaría pues tienes que ir, pero cuando te han invitado a varias y uno de los que se casa un compañero de trabajo, la cosa ya cambia. 

Pero no es obligatorio que vayas a todas las bodas, ya que muchas son invitaciones por compromiso, así que seguro que a los novios tampoco les causa una gran pena que no acudas a su celebración. Sin embargo, regalar hay que regalar algo porque te han invitado y es justo ahí donde está el verdadero problema ¿qué regalamos? Pues bien, lo cierto es que mucha gente opta por hacer lo mismo que haría si fuera a la boda, es decir, por dar dinero. Además, ahora se lleva mucho eso de dejar el número de cuenta de los novios y que ahí cada uno ingrese lo que considere… ¡para gustos los colores! Pero claro… no vas, por tanto, no hay cubierto para ti, que es además en lo que se suele basar la mayoría de la gente a la hora de dar una determinada cantidad de dinero a los novios, en el coste aproximado del cubierto.

Normalmente, un cubierto en una boda suele rondar entre 100 y 150 euros (o algo menos…) y, por eso, es lo mínimo que se suele dar, y que puede ir subiendo también dependiendo del nivel económico que tenga cada persona y/o familia o de la relación que se tenga con los novios. Si no vas finalmente esa cantidad podría ser algo más inferior (también dependiendo, claro, de la relación y demás…) ya que no pagarías en realidad “por ese cubierto” sino que estás apreciando el detalle de la invitación, pero a la vez rechazas asistir por algún motivo en concreto (luego hablaremos de esto…). Agradeces así el detalle sin pagar el cubierto porque no vas, pero aportas dinero como agradecimiento. Esto es algo que en España se estila bastante, aunque también podemos incluirnos dentro de la lista tan famosa de los novios de… ¿qué necesitamos?

Eso sí, cuidado aquí que algunos en la lista meten ciertas cositas que se pueden salir algo de tu presupuesto… No caigas en la trampa y antes de elegir regalo asegúrate de si van a necesitar un producto en concreto y a qué precios vas a poder encontrarlo… No queremos que la boda te salga más cara que si fueras… Y, por último, el otro porcentaje de personas que odia dar dinero en las bodas si no asiste a ellas y tampoco tiene ningún interés en incluirse en esta famosa lista de los novios porque quizás nada se ajuste a lo que una pueda regalar y oye, somos libres ¿no? Este porcentaje se decanta por un regalo especial, por algo que quizás pueda resultarles útil a la pareja o por algo de decoración para el hogar… ¡Todo es válido 😉!

Motivos por los que rechazar la invitación a una boda

Como ya veíamos, no a todos nos apetece siempre rechazar las invitaciones a las bodas, pero a veces no nos queda más remedio… o, seamos sinceros, simplemente no nos apetece ni tres ir a esa boda y mucho menos dejarnos un pastizal. Pero ¿qué más motivos tenemos los españoles para no acudir a una boda?

Desplazamiento. Por supuesto, eso de que tengas que coger un avión para ir a una boda en Mallorca da como un poquito de pereza ¿no? Los gastos vienen solos, no queremos llamarlos nosotros… y es que no solo esta boda implica el regalo de los novios, el vestido y los zapatos, sino el gasto del billete de avión… a no ser que quieras ir en bicicleta o hacer autostop como dice la canción…

Dos o tres bodas más. Sí, también es un motivo porque quien tenga un buen sueldo sí podría permitirse varias bodas en un mismo año, pero quien vaya tirando cada día que no es poco, lo tiene algo más complicado. En ese caso puedes rechazar la invitación y dejar claro que tienes otra boda a la que no puedes faltar y que les mandarás el regalo.

Trabajas ese fin de semana. También puede ser que trabajes ese fin de semana y no haya manera de cambiarlo. Lo has intentado con varios compañeros y ninguno puede cambiarte el turno… Y si lo quieres como excusa porque en realidad no trabajas ese fin de semana también te sirve. Recuerda que en nuestra sociedad está como muy aceptado lo importante que es el trabajo y los novios suelen entenderlo perfectamente y más aún si saben que eres de a las que le toca trabajar muchos fines de semana…

Tienes un viaje. Esta también puede ser real o inventada, además, funciona muy bien. Ten en cuenta que los viajes hay que planificarlos con tiempo y hay que reservar. A veces incluso hay que pagar por adelantado así que se convierte también en uno de los motivos por los que, efectivamente, puedes rechazar la asistencia a una boda.

Estás realmente mala. Probablemente sea una de las mejores justificaciones para no acudir a algún evento, ya sea una boda, una comunión o una fiesta sorpresa. De hecho, el estar mala es algo de lo que nadie se libra en algún momento de su vida. Así que sí, podría ser una excusa perfectamente, pero también una realidad. Cuando una está realmente mala de lo que menos ganas tiene es de ir a una boda… ¿no?

Porque no te apetece. Claro, también existe esta opción, y es que puede que por un motivo u otro te hayan invitado a una boda a la que no te apetezca ni tres acudir, entonces ¿por qué deberías hacerlo? La vida ya debería haberte enseñado que una tiene que hacer las cosas que le apetece y no lo “políticamente correcto”. Y no pasa nada, no te frustres. Además, cada uno se gasta el dinero en lo que le apetece, así que si tu primo por fin ha decidido casarse con esta última novia y tú no quieres ir… ¡No vayas, que no pasa nada 😉!

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