¿Qué pasa si la obesidad no se trata adecuadamente?

En Salud
Diferencias entre sobrepeso y obesidad
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La obesidad se define como el aumento de composición de grasa corporal, que se traduce en un incremento del peso corporal. La obesidad es una enfermedad crónica al igual que lo es la diabetes mellitus o la hipertensión arterial; tiene su origen en una interacción genética y ambiental y se establece por un desequilibrio entre la ingesta y el gasto energético.

Por su parte, la Organización Mundial de la Salud (OMS) define como obesidad cuando el Índice de Masa Corporal (IMC) es igual o superior a 30kg/m, aunque también se considera signo de obesidad un perímetro abdominal en hombres mayor o igual a 102 cm y en mujeres mayor o igual a 88 cm. Esta enfermedad crónica tratable como es la obesidad, que aparece cuando un exceso de tejido adiposo (o grasa) aparece en nuestro cuerpo, forma parte del síndrome metabólico y es un factor de riesgo conocido que se traduce en indicador de la predisposición a varias enfermedades, siendo las más comunes la diabetes mellitus tipo 2, la apnea del sueño, el ictus, la osteoartritis, o algunos tipos de cáncer y padecimientos dermatológicos.

Y no, no es lo mismo la obesidad que el sobrepeso. Este último hace referencia al aumento de peso corporal por encima de un patrón dado. Para poder evaluar si una determinada persona tiene sobrepeso o no, bastará con emplear la fórmula de Índice de Masa Corporal (IMC) que calcula el nivel de grasa en el cuerpo en relación con el peso, la estatura y la talla. El sobrepeso lo que indica es un exceso de peso que una determinada persona tiene, es decir, cuando su cuerpo pesa más de lo que debería pesar ese cuerpo a esa edad y con ese sexo. Asimismo, este exceso de peso corporal no solamente es un problema que perjudica nuestra apariencia física sino también nuestra salud en general; y, además, se asocia con mayores probabilidades de desarrollar depresión y presión sanguínea elevada o hipertensión.

Además, el sobrepeso está causado normalmente porque los suministros de alimentos resultan muy abundantes y se sigue un estilo de vida sedentario. Sin embargo, la obesidad es el estado patológico que se caracteriza por el exceso y la acumulación excesiva de grasa en el cuerpo que se debe a la interacción de varios factores: hábitos alimenticios, falta de ejercicio físico, predisposición genética, y en algunos casos, también, pobreza y entorno social.

Causas de la obesidad

A pesar de que hay influencias genéticas, de comportamiento y hormonales para el peso corporal, la obesidad suele producirse cuando ingerimos más calorías de las que quemamos a través del ejercicio y de las actividades cotidianas normales. Nuestro cuerpo almacena ese exceso de calorías en forma de grasa.

En algunos casos, la obesidad puede tener una causa médica, como el síntoma de Prader-Willi, el síndrome de Cushing u otras enfermedades y trastornos. El síndrome de Prader-Willi, por ejemplo, es un trastorno genético poco común que provoca disminución de la fuerza muscular, bajos niveles de hormonas sexuales y una sensación constante de hambre. La parte del cerebro que controla la saciedad o el hambre no funciona como debe en las personas con este síndrome, y comen de manera excesiva, causando, por tanto, obesidad. No obstante, tanto el síndrome de Prader-Willi como el resto de los trastornos son raros y, en general, las principales causas de obesidad son las siguientes:

Inactividad. Al no hacer mucha actividad, no se queman muchas calorías y, además, si tenemos un estilo de vida sedentario, es muy fácil que todos los días ingiramos más calorías de las que usamos para hacer ejercicio y para las actividades cotidianas.

Dieta y hábitos alimenticios poco saludables. El aumento de peso es inevitable si, de manera habitual, consumimos muchas más calorías de las que quemamos. Nuestra dieta suele, en muchas casas, estar repleta de alimentos procesados que contienen elevados contenidos de azúcar y sal, y de bebidas excesivamente calóricas.

Consecuencias de la obesidad

Estos son algunos de los principales problemas de salud asociados a la obesidad, pero también a la pérdida de peso, aunque recordemos que siempre hay que diferenciarlas, pues son términos que no pueden utilizarse simultáneamente.

-Diabetes tipo 2.

-Enfermedades cardiovasculares e hipertensión.

-Enfermedades respiratorias.

-Algunos tipos de cáncer.

-Osteoartritis.

-Problemas psicológicos.

-Baja calidad de vida.

El grado de riesgo, no obstante, depende entre otras cosas de la cantidad relativa de exceso de peso, la localización de la grasa corporal, el aumento de peso alcanzado durante la edad adulta y la cantidad de actividad física. La mayoría de estos problemas pueden mejorarse adelgazando un poco, algo que, sin duda, lograremos si comenzamos a aumentar la actividad física.

Pero ¿y si no la tratamos correctamente?

Lo que está claro es que las enfermedades hay que tratarlas siempre. Una enfermedad crónica como la obesidad sí se puede tratar, pero en ocasiones son muchas las personas que por más que lo intenten no lo consiguen; y otras, sin embargo, que ni lo intentan y es, simplemente, porque no les da la gana.

-Genética. Es cierto que muchas veces, por más que se intente, viene de genética. Nuestros genes podrían afectar la cantidad de grasa corporal que almacenamos y dónde se distribuye esa grasa.

Estilo de vida de la familia. La obesidad tiende a presentarse en toda la familia. Si uno de nuestros padres o ambos son obesos, el riesgo o probabilidad de ser obeso es mayor. Y no, por supuesto, que eso no solamente se debe a la genética sino a que los familiares tienden a compartir hábitos similares.

Inactividad. Si nuestro estilo de vida es sedentario, será mucho más fácil ingerir más de lo que se quema.

Dieta poco saludable. Una dieta con muchas calorías, con mucha comida rápida, bebidas altamente calóricas y con porciones demasiado grandes, pero con pocas frutas y vegetales contribuye también al aumento de peso.

Problemas médicos. En algunas personas la obesidad puede tener una causa médica, como el síntoma de Prader-Willi que veíamos anteriormente. Pero los problemas médicos, como la artritis, también pueden hacer disminuir la actividad física, provocando así el aumento de peso.

Ciertos medicamentos. Algunos medicamentos pueden provocar aumento de peso si no se compensan con dieta o con actividad física. Entre ellos encontramos algunos antidepresivos, anticonvulsivos, medicamentos para la diabetes, antipsicóticos, esteroides y betabloqueantes.

Problemas sociales y económicos. La investigación ha vinculado la obesidad con factores sociales y económicos. Es difícil evitar la obesidad si no disponemos de lugares seguros para hacer ejercicio.

Edad. La obesidad puede ocurrir a cualquier edad, incluso, en niños pequeños. Sin embargo, a medida que envejecemos, los cambios hormonales y un estilo de vida menos activo aumentan el riesgo de padecerla. Asimismo, la cantidad de músculo en el cuerpo tiende a disminuir con la edad, y esta menor masa muscular produce una disminución en el metabolismo. Estos cambios también reducen las calorías que necesitamos, por lo que pueden hacer que resulte más difícil evitar el exceso de peso.

Embarazo. Durante el embarazo, las mujeres forzosamente aumentan de peso. Para algunas mujeres, después del nacimiento del bebé, es difícil bajar ese peso que aumentaron. Ese aumento de peso puede contribuir a la manifestación de la obesidad.

Falta de sueño. No dormir lo suficiente o hacerlo demasiado puede provocar cambios hormonales que aumentan el apetito. También es posible que sintamos ganas de comer alimentos con alto contenido de calorías e hidratos de carbono, que pueden contribuir al aumento de peso.

Prevenir la obesidad

Ejercicio regular. Lo ideal es realizar de 150 a 300 minutos de actividad física de intensidad moderada por semana para evitar el aumento de peso. Las actividades físicas de intensidad moderada pueden ser caminar rápido y hacer natación.

Plan de alimentación saludable. Los alimentos ricos en nutrientes y de bajas calorías, tales como frutas, vegetales y cereales integrales son los que debemos incluir en todas nuestras listas de la compra, evitando así las grasas saturadas. Hay que reducir el consumo de dulces y alcohol, hacer, en la medida de lo posible, cinco comidas diarias, y evitar picar entre horas.

Control de peso. Las personas que se pesan al menos una vez por semana obtienen mejores resultados al evitar el exceso de peso. Controlar nuestro peso puede indicarnos si los esfuerzos que estamos realizando están dando o no resultado.

Constancia. Respetar nuestro plan de peso saludable tanto como sea posible durante la semana, pero, sobre todo, durante los fines de semana y las vacaciones aumenta las probabilidades de obtener resultados a largo plazo.

Finalmente, recordemos que todos nosotros podemos controlar muchos de los factores que desencadenan la obesidad cambiando, simplemente, nuestro estilo de vida, y contando, además, con la ayuda de un profesional médico para que sea él quien nos pueda asesorar y ayudar previamente a la hora de comenzar, por ejemplo, un programa de pérdida de peso.

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