Qué hacer si recaes en el tabaco

En Salud
Dejar de fumar
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Dejar de fumar no es nada sencillo ya que el tabaco tiene ciertas sustancias, como la nicotina, que crean adicción, por lo que el organismo siente que necesita fumar para encontrarse bien (a pesar de que es justo todo lo contrario). Así que si estás intentando dejar de fumar y has recaído no te sientas mal, es normal, pero debes tomar medidas para poder dejarlo definitivamente.

De media, los fumadores tardan hasta 4 intentos en conseguirlo definitivamente, así que no te angusties por haber recaído, es algo normal. Por lo tanto, lo primero que debes hacer es desterrar el sentimiento de culpa, de derrota o de depresión. No te dejes abatir por esos sentimientos  y piensa que de los errores se aprende, así que evalúa por qué has fallado para que no te vuelva a pasar.

Reflexiona sobre lo que has hecho en este tiempo para no fumar, en qué circunstancia has vuelto a hacerlo, por qué has sentido la necesidad de volver a fumar, por qué no has podido resistirte… Apúntalo todo para saber lo que tienes que cambiar y evitar de cara al futuro.

Sé optimista y positivo y piensa que eres capaz de lograrlo. Aunque ahora lo veas imposible, todo el mundo lo consigue, así que no te desanimes. La actitud es clave para conseguirlo, así como la determinación. Piensa en los motivos que te han llevado a tomar esa decisión (salud, hijos, etc.), apúntalos en un papel y ponlos en algún lugar que veas a menudo para recordártelos.

Probablemente hayas recaído porque has vivido una situación estresante que te ha hecho necesitar el tabaco para relajarte o porque has estado con gente que fumaba (una fiesta, un bar…). Por eso, es importante que sepas qué situaciones son de riesgo, que intentes evitarlas y, si no es posible, que sepas cómo reaccionar en ellas para no volver a recaer.

Por ejemplo, si estás en compañía de fumadores, prepárate mentalmente antes y piensa qué vas a decir si te ofrecen un cigarrillo o si te entran ganas de fumar. No obstante, lo mejor es que evites la compañía de fumadores y, hoy en día que en los bares no se puede fumar, quédate dentro con los que no fumen y no salgas fuera con los demás. O siéntate cerca de aquellas personas que no fumen. Evita la cercanía con los fumadores y el tabaco.

Lo más duro es el primer mes, especialmente las dos primeras semanas en las que también se notan los síntomas físicos de la abstinencia. En este tiempo, evita las reuniones sociales y céntrate en otras actividades, como el deporte.

Si te entran muchas ganas de fumar, distráete con alguna otra actividad, como comer algo (sano, o tu peso lo notará), beber algo que no sea alcohol (el alcohol aumenta las ganas de fumar), masticar un chicle, lavarse los dientes, tomar algún sustituto de nicotina (siempre bajo supervisión médica).

Después de la comida o con el café, que se suele fumar un cigarro, sal a dar un paseo o cambia el café por un té para no asociarlo al tabaco.

El estrés es un gran causante de las recaídas, así que intenta estar tranquilo, evitar las situaciones estresantes y recurrir  a técnicas de relajación como yoga, respiración, etc.

Una buena manera de resistir las ganas de fumar es recurrir a pensamientos alegres o divertidos, como un chiste, una anécdota graciosa… Lo importantes que tu mente cambie de pensamientos y deje de sentir esa necesidad acuciante de encender un cigarro.

Haz una lista con las razones por las que quieras dejar de fumar, las estrategias personales en las situaciones de riesgo o las respuestas que debes dar a los que dudan de tu capacidad de dejar el tabaco; guárdala en tu bolsillo o cartera y llévala siempre encima para releerla de vez en cuando.

Rodéate de gente que te apoye y te ayude a dejar de fumar, no de aquellos que te puedan incitar a seguir con este vicio.

Recompénsate cada vez que consigas evitar un cigarro o cada día que pases sin fumar. ¡Te lo mereces!

También es aconsejable llevar un diario de fumador en el que vayas anotando las dificultades de cada día, cómo las has superado, lo que te funciona y lo que no, cómo te sientes, etc.

Busca folletos, libros o terapias que puedan ayudarte a lograr tu objetivo, hacerlo solo no siempre es fácil. Quizá un grupo de ayuda con ex fumadores o gente en tu misma situación te ayude.

Firma un contrato contigo mismo para tomar firmemente el compromiso de dejar de fumar. Muchas personas afirman que esto les ha ayudado mucho al no querer romper su contrato.

Y, sobre todo, recuerda que no es tan sencillo y no te desmorones si recaes, lo importante es no cejar en el empeño ya que seguro que lo acabas consiguiendo.  Y cada día que pases sin fumar tu organismo lo agradecerá y tu salud se irá recuperando. Recuerda que fumar es realmente malo y puede causar, entre otras muchas enfermedades, cáncer de pulmón, difícil de tratar en muchos casos. ¿Vivir la vida no es un buen motivo para dejarlo de una vez por todas?

¡Confía en ti!

Foto: Creado por Topntp26 – Freepik.com

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