¿Qué es mejor: tener más amigos o amigos más íntimos?

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¿Tener muchos o pocos amigos?
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Existe un debate entre los psicólogos y filósofos sobre si es mejor tener muchos amigos, o tener pocos amigos, pero muy cercanos e íntimos. Acerca de este debate, el filósofo Séneca (4 a.C. – 65 d.C.) decía: “Cuando una persona pasa todo su tiempo en viajes al extranjero, termina teniendo muchos conocidos, pero ningún amigo”. Y tú, ¿crees que es mejor tener muchos amigos o pocos?

De acuerdo a la frase de Séneca, el filósofo español pensaba que tener muchos amigos era contrario a tener amigos íntimos. Esto tiene sentido si piensas que los recursos sociales son finitos. Por ejemplo, si solo tienes 10 horas para pasar con tus amigos, puedes repartir esas 10 horas entre 10 amigos pasando una hora con cada uno de ellos o pasar las 10 con uno solo. Suponiendo que la amistad es una función de la cantidad de tiempo que pasas con alguien, vas a cultivar una relación más cercana con esa persona con la que pases las 10 horas que con cualquiera de los 10. La segunda creencia de Séneca es que es más valioso tener amigos íntimos que muchos amigos.

Esta es la opinión de Séneca, pero ¿qué es realmente mejor: más amigos o amigos más cercanos?

En el lado contrario a Séneca encontramos la teoría del sociólogo Mark Grannovetter. En artículo muy famosos suyo titulado La fortaleza de los lazos débiles, Grannovetter afirma que el valor económico de la red social de uno no está en consonancia con el número de amigos cercanos que tiene, sino con en el número de conocidos que tiene. Lo que importa son los vínculos débiles, no los vínculos fuertes. El argumento de Grannovetter se centra en la idea de que las personas con las que tienes un contacto muy cercano, tus lazos fuertes, comparten gran parte de la misma esfera social y profesional que tú. Es poco probable que te presenten nuevas ideas, nuevas oportunidades de trabajo o cualquier tipo de información diferente. Sin embargo, los conocidos no suelen formar parte del mismo mundo. Tienen diferentes trabajos, especializaciones, carreras universitarias, grupos de amigos propios y son parte de entornos en los que potencialmente puedes aprender cosas nuevas. Los amigos íntimos hacen que el mundo sea más pequeño, los conocidos lo hacen más grande.

Y un mundo más grande puede significar un mundo con más oportunidades, pero no hace falta decir que la ganancia económica no es el único estándar para juzgar una relación potencial. Por ejemplo, el antropólogo Robin Dunbar tiene su propia teoría acerca de los amigos íntimos, comúnmente conocida el “número de Dunbar”, o la cantidad de individuos que pueden relacionarse plenamente en un sistema determinado.

La teoría de Dunbar, argumentada en un artículo publicado en 1991 sobre el tamaño de neocortex (las áreas más evolucionadas del córtex) como una restricción en el tamaño del grupo en primates, es que existen límites fundamentales para la cantidad de personas que un humano (o un chimpancé, en realidad) puede conocer bien. Estos límites son cognitivos. Nuestras mentes sociales solo pueden manejar una cierta cantidad de información social antes de sobrecargarse. El número de Dunbar se cita a menudo con 150, especificando, en palabras de Dunbar, “la cantidad de personas con las que no se sentiría avergonzado a unirse sin ser invitado a una bebida si se topa con ellos en un bar”. Se supone que este es el tamaño de grupo óptimo si quieres que todos conozcan bien a los demás. Y se puede extrapolar para sugerir que esto también está bastante cerca del límite de los amigos de los grupos sociales, es decir, solo unos 150 de tus amigos de Facebook son personas que realmente te interesan.

Respecto al número de Dunbar hay una serie de ideas extra. Por ejemplo, puedes considerarlo como círculos concéntricos ya que no con todos los amigos cercanos la relación es igual: algunos de los 150 amigos que te importan van a estar más cerca de ti que otros. También hay límites cognitivos sueltos en estos círculos internos de amigos. Los discípulos de Jesús son un buen ejemplo de esto. En el primer círculo estaban sus tres confidentes más cercanos: Pedro, Juan y Santiago, sus mejores amigos, por así decirlo. Luego estaba su círculo íntimo de 12 discípulos. Estas eran personas con las que ciertamente estaba cerca, pero cada una en mayor o menor grado (Judas lo traicionó, después de todo). Luego hay un pasaje en Lucas 10 donde envía a 72 discípulos para que vayan delante de él a los lugares que planeaba visitar. Estas eran presumiblemente personas que conocía y en las que confiaba, aunque no tan bien como sus 12 discípulos (fíjate que el número está dentro de los 150 de Dunbar). Luego está la historia de Jesús alimentando a la multitud con hogazas de pan y pescado, que supuestamente suman 5.000, mucho más allá del número que él hubiera conocido personalmente.

Entonces, ¿qué debes hacer con tus 10 horas de tiempo social? ¿Es mejor dividirlo entre 10 amigos como sugiere Grannovetter o asignarlo a uno solo en alineación con Dunbar? Por un lado, parece ser que el valor económico de una red social aumenta con más amigos. Por otro lado, quizás esto reduzca la posibilidad de que estés especialmente cerca de cualquiera de esos amigos, con cada uno de ellos compitiendo por los recursos de tu atención social. En definitiva, la respuesta idónea depende de ti y de tu manera de hacer y cultivar amigos, así como de tus intereses y tu tiempo. Eso sí, puedes tener en mente ambas teorías a la hora de disponer de tu tiempo social.

Por otra parte, esta idea de los amigos se puede extrapolar a otras áreas de la vida, como si es mejor leer solo a los mimos autores o arriesgarse a conocer obras nuevas; o si debemos ir siempre a los mismos lugares o conocer sitios nuevos. ¿Qué nos aporta más? Para Séneca, por ejemplo, es más importante digerir las obras de unos pocos pensadores selectivos, que ven el mundo de una misma forma, en lugar de leer muchos autores diferentes y no conocer a ninguno de ellos de manera cercana.

Es probable que esto sea correcto, ya que el argumento de los vínculos débiles de Granovetter sobre la viabilidad económica no se aplica a los autores. No se convierten en parte de tu red social después de haber leído su trabajo. Sin embargo, también puedes valorar las ventajas de ampliar tu mundo y descubrir autores y pensamientos diferentes.

En resumen… ¿es mejor tener muchos amigos, experiencias y conocimientos, o unos pocos, pero bien controlados y conocidos? Una pregunta que no tiene una sola respuesta correcta, depende de cada uno de nosotros.

Fuentes:

Granovetter, M. S. (1977). The strength of weak ties. In Social networks (pp. 347-367).

Dunbar, R. I. (1992). Neocortex size as a constraint on group size in primates. Journal of human evolution, 22(6), 469-493.

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