Proceso de búsqueda de empleo

En Trabajo
Cómo ser un buen mentor
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Puedes hacer todo lo que te propongas, no existe nada imposible, si quieres resultados diferentes no hagas siempre lo mismo, crea y crearás… Están por todas partes. Las frases motivacionales nos invaden y ocupan nuestras mochilas, libretas, camisetas, fondos de pantalla, etc. Y están bien cuando tenemos un empleo y nuestra rutina se basa en no aburrirnos, innovar e intentar producir de la mejor forma posible. Pero estas frases se vuelven terroríficas cuando no tenemos posibilidades de trabajar en lo que nos gusta ni de tener unas condiciones laborales dignas al tiempo y dedicación que hemos sacrificado. Los nuevos modelos de empleo nos exigen estar más preparados que nunca, disponer de un título universitario, un postgrado, saber tres idiomas, tener experiencia mínima de cinco años… Y dentro de poco, sangre de dragón o ser capaces de cazar a un unicornio. Paciencia, que aunque parezca una utopía, es verdad: todo consiste en un paso tras otro. ¡Y un poco de humor!

Al iniciar la búsqueda de empleo nos solemos encontrar perdidos. Las preguntas típicas suelen estar entre quiénes creemos que somos y qué cree la gente que somos. El síndrome del impostor toca la puerta y solemos pensar que no valemos para ningún puesto –y mucho menos al que aspiramos en nuestros sueños–, por muchos títulos que lo reconozcan o el esfuerzo que hayamos invertido. Pero para que una búsqueda de empleo dé sus frutos, es necesario que antes te mires al espejo y seas consciente de que ni tus éxitos más grandes ni tus fracasos más profundos marcan quién eres o qué trabajo se ajusta a tus medidas. Eres un camino, la acción presente, la ilusión con la que te mueves. No te preocupes y dedica un tiempo para pensar qué quieres hacer y qué puedes hacer. Debe haber coherencia entre ambos, por muchas ambiciones que surjan en nuestra cabeza. Podemos llegar a donde queramos, pero primero tenemos que dar pasos pequeños.

Tienes que elegir la ocupación que quieres llegar a realizar en un periodo de tiempo determinado, a corto, medio o largo plazo teniendo en cuenta tus intereses, necesidades, motivaciones, gustos… Lo importante no es que encuentres un trabajo ideal, sino que “te equivoques en la dirección correcta”. Es decir, que establezcas un plan de ruta para alcanzar las habilidades y experiencias suficientes para llegar a tu puesto soñado.

Elabora un perfil

Para ello tienes que construir un perfil profesional. Reflexiona sobre tus posibilidades respecto a los puestos que más te interesan. Sería conveniente analizar las habilidades, competencias, formación y experiencia laboral que ya tienes para poder realizar tu perfil. Este deberá incluir:

– Conocimientos

– Condiciones de trabajo

– Tipo de actividad que busco

– Limitaciones actuales

– Experiencia laboral

– Comportamientos

– Habilidades y capacidades

– Cursos/autoaprendizaje, títulos, aficiones, etc.

– Salario, tipo de jornada laboral, movilidad geográfica, etc.

– Trabajo por cuenta propia o ajena, empleo en empresas públicas o privadas, etc.

– Conocimientos, comportamientos, habilidades y destrezas…

Añade todos los que creas que son importantes para tu autoconocimiento y, sobre todo, todos aquellos datos que te ayuden a fijar un camino para tu empleo ideal. Una vez que conozcas tu perfil profesional es importante que veas si se ajusta a los posibles puestos de trabajo que ofrece el mercado laboral al que quieres acceder.

Conoce el mercado laboral

Como diría el maestro Yoda de Star Wars: “Mucho que aprender todavía tienes”. Para desplazarte con ligereza por el mercado laboral, tienes que saber cómo respira, de qué se alimenta y por qué se delimita. Y este está compuesto por tres elementos: la oferta – los puestos de trabajo que ofrece el mercado laboral en un momento dado–, la demanda –todas las personas que están en condiciones de trabajar y desean hacerlo– y los intermediarios –organismos y entidades que pretenden facilitar la conexión entre ambas.

Hoy día asistimos a un mercado de trabajo dinámico y cambiante, por lo que necesitamos actualizar

continuamente la información relativa de él, para así poder adaptar nuestra demanda a lo que el

mercado laboral oferta. Por eso, debes mantenerte activo en foros de trabajo de tu gremio, estar al tanto de las nuevas tendencias, adaptar tu modelo clásico… Y no dejar nunca de aprender. Para acceder al océano –imprevisible y salvaje– del mundo laboral podemos sumergirnos bajo tres vías: o bien en administraciones públicas, en empleadores privados o lanzarnos al autoempleo y ser autónomos o freelance.

La administración pública es una de las principales oferentes de puestos de trabajo en España. La oferta de empleo procedente de ella está dividida en múltiples organismos, por lo que la información para el acceso a ellos puede obtenerse a través de las convocatorias específicas de las administraciones, realizadas en los boletines Oficiales específicos:

– Boletines ofíciales de las Provincias: B.O.P.

– Boletines oficiales de las Comunidades Autónomas

– Boletín oficial del Estado: B.O.E.

– Diario oficial de las Comunidades Europeas: D.O.CC.EE.

Elegir el empleo público es garantía de seguridad económica, ya que los ingresos los regula el estado a través de los impuestos. Eso no implica que sea la opción perfecta, ya que implica muchos años de estudio intensivo para sacar oposiciones y que muchos de los trabajadores dejan de ser competentes al saber que su puesto no corre peligro.

La oferta privada es generada por los empresarios, a la que se puede acceder directamente o a través de los intermediarios mencionados. Esta opción es más inestable que la pública, pues depende de la salud financiera de la empresa con la que decidamos trabajar. Aun así, es más ambiciosa y a veces genera resultados más visuales y gratificantes. También existe en ellas más libertad y posibilidad de ser creativo. Algunos de estos empleos no se suministran por el estado al no considerarse como necesidad social.

El autoempleo hace referencia a los ‘emprendedores’ que buscan sacar rentabilidad a sus ideas. Es un puesto de trabajo más arriesgado e inestable, pero es el que convierte en muchas ocasiones un hobby o una forma de entender la vida como un trabajo que les proporciona vivir de aquello que aman. La clave suele estar en buscar financiación –el crowfunding está en auge–, dar la mayor rentabilidad a una idea y explotarla adaptándose a las necesidades de la ciudadanía de la era digital. Algo así como ‘facilitar un problema’ o ‘crear necesidades’.

Definir tu plan de búsqueda de empleo

Buscar empleo es en sí mismo un trabajo, por lo que debes hacer una buena organización y planificación, aunque tenemos que estar preparados para cualquier modificación. Este plan de búsqueda incluirá las acciones necesarias para conseguir los objetivos que nos hayamos marcado y planificar cuándo vas a hacer cada una de ellas, cuánto tiempo dedicarás a cada etapa o fase para llegar a tu objetivo. Lo importante es que te plantees metas concretas, pero los límites los pones tú.  Qué quiero sacrificar y hasta qué punto puedo hacer determinada cosa con tal de llegar a ser lo que quiero ser. Para ello debes hacer una búsqueda exhaustiva por todos los medios –digitales como infojobs, apps como Job Today, bolsas de empleo, anuncios en internet o en físico… – y hacer una lista de prioridades en el caso de que alguna de las empresas contacte contigo.

Cuando lo tengas claro, estarás preparado para elaborar un buen Currículum Vitae y/o carta de presentación. Esto deberá ser una recopilación de todos los datos académicos y experiencia de una persona a lo largo de su vida, que ayuden a comprender su trayectoria profesional. El currículum aporta aquellos datos objetivos y demostrables por medio de una documentación adicional. Este paso es el más importante pues, junto la entrevista personal, será la clave para la contratación y la primera imagen que tendrá de ti la empresa en la que quieres trabajar.

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