¿Por qué las mujeres no eligen las carreras de ciencias?

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Las mujeres y la ciencia
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Aunque es mayor el número de mujeres matriculadas en estudios universitarios que de hombres, sus elecciones siguen siendo prioritariamente las carreras de educación, arte y enfermería. Mientras que los hombres eligen en mayor grado las carreras de ingeniería y ciencias. ¿Por qué? Para muchos expertos, esto se debe al Efecto Pigmalión o profecía auto cumplida que establece que cuando existe una creencia firme respecto a algo, acaba ocurriendo.

Y es que los estereotipos de género influyen, y mucho, en la elección de la carrera profesional y de los estudios. Frases como “la ciencia no es para mujeres” o “te resultará más fácil estudiar otro tipo de cosas”, lamentablemente todavía se escuchan. Y lo que es peor aún, a veces de manos de profesores o incluso de los propios padres, que tienen miedo a que sus hijas fracasen y no confían en sus capacidades, probablemente por la idea errónea que tienen algunos de que las ciencias no son para mujeres.

Además, en este problema tiene mucha influencia el Efecto Pigmalión o profecía auto cumplida que establece que cuando existe una creencia firme respecto a algo, acaba ocurriendo, ya que nuestra conducta procura ser coherente con nuestros pensamientos y creencias. Por eso los estereotipos escuchados desde pequeñas, aceptados muchas veces como patrones sociales, pueden influir en nuestras decisiones y afectar a nuestro desarrollo personal y profesional.

El efecto Pigmalión tiene su origen en un mito griego que habla de un escultor llamado Pigmalión que se enamoró de una de sus creaciones: Galatea. Su pasión por la escultura era tal que la trataba como si fuera una mujer real. Al final, Afrodita, al ver que su amor por la estatua era tan grande, decidió darle vida. Es decir, si crees mucho en algo, acaba pasando.

Si una niña no para de oír que la ciencia es para hombres o que las mujeres tienen mayores dificultades para estudiar carreras de ciencias, se lo acabará creyendo. Más aún si estos comentarios provienen de personas que, para ella, son de confianza.

“La sociedad espera que una mujer sea sensible, tierna y empática, y el hombre fuerte, valiente y agresivo” explica el Dr. Cristian Toribio, miembro del Centro Pisicopediátrico GUÍA. “Esto se vincula a la representación que nos hacemos de nosotros mismos, la interiorizamos, y nos dirige inevitablemente en nuestra toma de decisiones”. Aunque la imagen que tenemos de nosotros mismos cambia y evoluciona, está determinada en gran parte por al ambiente familiar y las experiencias vividas.

Así, los principales estereotipos que ponen barreras al acceso de la mujer al mundo de la ciencia están relacionados con la predisposición biológica de las mujeres a ser más emocionales y la de los hombres a ser más lógicos. Estos estereotipos van calando en las niñas y los niños a lo largo de su proceso evolutivo, repercutiendo en la percepción que tienen ambos sexos sobre sus propias capacidades, lo que influye directamente en su toma de decisiones acerca de su futuro profesional. Se tiende a ver a la mujer en papeles de madre, artista, enfermera, buena cuidadora… y a los hombres como abogados, directores de empresa, médicos, etc. Y esas ideas penetran en su mente, haciéndoles creer que eso es lo que tienen que ser de mayores.

Pero no existen estudios que demuestren que las decisiones de ese tipo se toman en base a la genética, sino que más bien se trata de una evolución cultural. No se trata de acabar con todos los estereotipos, que al fin y al cabo no son más que conceptos comúnmente aceptados, sino de acabar con los prejuicios que dan lugar a estereotipos no ajustados a la realidad.

Las mujeres son tan válidas como los hombres para las carreras de ciencia. O igual de poco válidas ya que la capacidad para estudiar una ingeniería o Matemáticas no depende del sexo, sino de las habilidades personales para los números, los problemas matemáticos, la lógica, etc. Depende de cada individuo, sea hombre o mujer.

¿Cómo acabar con el Efecto Pigmalión?

Los datos de los diferentes organismos muestran que el mayor porcentaje de mujeres matriculadas en universidades se da en las ramas de Educación (76,4%), Ciencias de la Salud (74,4%), Humanidades y Artes (61,6%), mientras que dentro de las ramas de Ingeniería o Matemáticas rondan el 30% del alumnado.

El mal uso de la publicidad, los juguetes infantiles sexistas y estereotipados o la falta de información generan y divulgan este tipo de estereotipos que afectan a las decisiones de las chicas sobre su futuro laboral.

“Hay muchos casos de éxitos de mujeres en el ámbito científico o matemático, por lo general desconocidos” explica la Dra. Saskyn, experta psicóloga de Top Doctors. “El reto está en la promoción social del potencial femenino y de todas las aportaciones a la ciencia que han hecho las mujeres. En fomentar actitudes igualitarias donde se prioricen los valores y la diversidad en la inteligencia por su condición de seres humanos instruidos, y no por razón género”.

La clave, por tanto, está en la educación temprana, pues es muy difícil cambiar los modelos adquiridos durante la infancia. Conseguir una educación realmente igualitaria, tanto en el ámbito escolar como en el familiar, y acabar con ciertas ideas y frases, ayudará a que las mujeres se den cuenta de que son tan válidas como los hombres para las carreras de ciencias.

Foto: Creado por Freepik

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