Pautas para escribir un libro

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¿Brújula o mapa? La autora Elisabeth Benavent es una de esas maravillosas autoras que están haciéndonos ver que el mundo de la escritura puede ser fascinante. Y la leemos todas, desde adolescentes hasta las madres de estas ¿y por qué no? Si escribe para gente con ganas de soñar cuando se sumerge en alguno de sus libros en los que no hay edad. Y es ella, también, quien hace una clara distinción entre brújula y mapa antes de comenzar a escribir un libro. ¿Tú cuál eres?

Elisabeth Benavent considera que, a la hora de enfrentarse al primer manuscrito, no hay que asustarse sino tener claro primero si eres de esos escritores de brújula o más bien de mapa. Está claro que la primera página en blanco podría ser algo apabullante para cualquiera que se enfrente a escribir un libro, pero debes centrarte en descubrir primero qué tipo de escritor eres. Si eres más bien un escritor de brújula es porque siempre has de tenerlo todo controlado, quieres dejarte un poco llevar, que los personajes te dicten cuál es su camino; y si eres escritor de mapa es porque lo tienes que tener todo muchísimo más controlado, llevar contigo esa escaleta descriptiva en la que vayas hablando de cada capítulo qué es lo que va pasando… Esto al menos en cuanto a novela romántica se refiere, y que es lo que escribe Beta Coqueta (nombre con el que se le conoce en sus redes sociales…). ¿Quieres escribir novela romántica? De la mano de esta autora dejamos claros algunos consejos, aunque eso sí, siempre teniendo en cuenta que esto se escribir no es una ciencia exacta, pues la escritura, tal y como ella misma asegura, “es algo muy personal”. No obstante, lo que sí nos deja claro es que hay una norma esencial y es pasárselo bien, “porque si no, se nota”.

Antes de empezar también se han de tener claros los elementos narrativos para después crear unos personajes complejos en una estructura adecuada que envuelva la historia. Aunque antes de esto vienen, irrefrenables, los miedos.  Uno de los primeros miedos en la escritura es nuestro propio miedo. Pasarse horas delante de un ordenador pensando en qué opinarán cuando lo lean, en sí se ofenderá o no a alguien, en sí te van a criticar o no… Todo eso no sirve de nada, pues como la propia autora afirma “la escritura es un juego, y a esto se aprende jugando”.

Otro de los consejos que ella misma propone a aquellos que desean escribir su libro tiene relación con la página en blanco, algo que para la gran mayoría resulta complicado pasar. Pero nada de excusas ¡hay que lanzarse! Con lo primero que se te pase por la cabeza, nadie te va a crucificar por ello porque de momento solo tú lo vas a leer, no se va a grabar a fuego y es más, si luego no te llega a convencer se puede borrar.

Pero ¿qué pasa cuando tenemos la idea, pero no la ejecución?

Esto también pasa y es que son muchos “los principiantes” en la escritura que tienen la idea de lo que van a escribir en su libro, pero no saben cómo ejecutarlo. Aquí una se puede ayudar de la escaleta descriptiva, que ya nombrábamos. Esta escaleta podríamos definirla como una especie de índice en el que una se va a apuntar las ideas principales en el orden en el que quiera que aparezcan, una especie de esqueleto: presentación, nudo y desenlace. Y respondiendo a ese esquema vas rellenando con las diferentes ideas.  Hay que tener claro también que esto no ha de estar completo desde el principio, aunque sí ayuda a llevar una guía, quizás como una especie de mapa, que no siempre se ha de tener que respetar si luego la historia crece tanto que ya no encaja, simplemente hay que dejarse llevar.

Y anota escenas. Escenas que tengas claras en un anexo aparte, escríbelas en tu libreta, objeto fundamental que deberás tener, por supuesto, sobre tu futuro proyecto y en la que deberás ir anotando todas las escenas que se te vayan pasando por la cabeza, y ver también si todas esas escenas las puedes ir incorporando a esa escaleta, y apunta también todo lo que puedan sentir esos personajes, sus miedos, sus ansiedades y hasta cómo se llaman sus familiares y amigos, aunque jamás lo vayas a escribir en tu novela romántica. Además, para tus personajes será fundamental ese pasado. Recuerda también que tú, su escritor, serás sin duda la persona que más vaya a conocer a su personaje, pero que él también te conocerá a ti.

¿Y si todo esto está hecho ya y una pierde un poco el hilo?

No te sale nada más o llevas un par de semanas de parón… tranquila, no pasa nada. Lee otros libros, sal a pasear, queda con amigas que hace tiempo que no ves, ve al cine, etc. Todos y cada uno de los libros, asegura la autora que ha revolucionado el género romántico en estos últimos años hasta convertirse en un referente de este tipo de novelas, tienen esa vida. De hecho, afirma que lo que no tiene ningún sentido es encerrarse en casa y solamente escribir. “Hay que vivir, porque sino ¿de qué se escribe?”.

Y, revisa, sé muy exigente. Búscate a alguien con el que tengas mucha confianza, alguien en quien confíes, y confíes en su criterio también al menos para que ejerza de lector, aunque no por ello lo que nos vaya a decir esa persona vaya a ser irrefutable. Se debe llegar a una especie de acuerdo o diálogo entre ambos. Ahí se debe conversar con la otra persona, con la que no siempre se va a estar de acuerdo, pero sí tener claro que lo que ha de haber siempre es coherencia. Muchas veces esas dudas que te han creado pueden ser reales y hay que darle alguna vuelta. Aunque otras muchas veces no, y no pasa nada. Recuerda también que “nunca el criterio de los demás es mejor o más válido que nuestro propio criterio solo por el hecho de ser externo”.

Otro gran enemigo a la hora de escribir un libro: la imitación inconsciente

¿Qué significa imitar de forma inconsciente? Muchas veces cogemos un autor de referencia o unos libros de referencia para que otros puedan disfrutar tanto de tu novela como tú de esos libros de tu autor o autores de referencia. Una debe alejarse de eso, de todos esos libros y de ese autor que tanto a una le gusta porque ese libro que vaya a escribir tiene que tener voz propia y no ninguna otra voz. Algo, por supuesto, muy complicado. Has de elegir en qué tono te sientes más cómoda, qué temas prefieres hablar o qué no. Elige, por tanto, un tono que se parezca mucho a ti y a tu personalidad, a tu carácter, a lo que te gusta. Un tono que sea lo más cercano a ti. Y aunque sea difícil sí, es la primera tarea.

Y como consejo final…

Leer mucho y de todo. Quizás una de las peores trabas que podemos tener a la hora de escribir nuestro libro sea leer ese mismo género. Esto puede llegar a condicionarnos mucho y es por eso por lo que se debe intentar leer otros géneros nada parecidos a lo que en este caso una escribe y que es: novela romántica. Leer novela negra, novela policíaca o intimista. Buscar, ser inquieta y ser curiosa. Hay que dar siempre una oportunidad a todo lo que caiga en tus manos y buscar algunos libros sobre cosas que no se deben hacer cuando se quiere escribir una novela. Y sobre todo ser muy curiosa porque, sin duda, “la curiosidad es el motor del aprendizaje y se despierta muchísimo leyendo”.

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