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Nutrición en la mujer lactante

Nutrición en la mujer lactante

La leche materna es el mejor alimento que hay para los recién nacidos porque le aporta innumerables beneficios para su correcto desarrollo. Por esta razón, la mujer lactante debe cuidar su alimentación para administrarle todos los nutrientes necesarios a su bebé y posponer para un poco más tarde la pérdida de kilos adquiridos en el embarazo.

Índice

Beneficios de la leche materna

Tras dar a luz, muchas madres se plantean si dar la leche materna o artificial. La mejor opción es sin duda la primera porque:

  • Aporta al bebé todos los nutrientes, proteínas y grasas que necesita para crecer y desarrollarse
  • Es la perfecta alimentación porque se adapta a las necesidades de los bebés en cada toma y según su edad
  • Aviva el vínculo afectivo de la madre con su hijo
  • Ayuda a la madre a recuperar y controlar su peso tras el embarazo
  • El pequeño adquiere inmunoglobulinas que le ayudará a inmunizarse ante infecciones y alergias
  • Reduce el sangrado de la mujer tras el parto
  • El bebé aprende a conseguir el control de la alimentación a partir de las sensaciones de hambre y saciedad
  • La madre tiene menor riesgo de padecer algunos tipos de cáncer
  • Es muy económico y sencillo

Si al final te decantas por dar el pecho a tu bebé, debes tener en cuenta que este período precisa un esfuerzo metabólico superior a la gestación porque las necesidades energéticas y nutritivas son más elevadas. Por ello, debes eliminar las dietas hipocalóricas, pero tampoco pienses que puedes comer en exceso, e incluso tomar elementos con alto nivel de grasas saturadas. Lo correcto es que se incremente en la dieta una ingesta energética de 500 calorías al día. No obstante, si has ganado poco peso en la gestación, puedes aumentar tu ingesta de calorías al día hasta 650. Debes mantener este ritmo alimenticio durante los seis primeros meses de vida del lactante.

Vitaminas y minerales necesarios en la dieta de la mujer lactante

  • Proteínas. Deben estar aumentadas hasta aproximadamente los 15 gramos al día. Igualmente, debes tener en cuenta que las carnes deberían ser magras y evitar los embutidos. El pescado, tanto blanco como azul, son muy beneficiosos al igual que los huevos.
  • Frutas, verduras y hortalizas. Se deben tomar cinco veces al día, la forma más fácil de incluirlas son en ensalada. No te olvides que la fruta es mejor tomarla entera, con piel y, por supuesto, bien lavada para que conserve todas sus vitaminas.
  • Los alimentos de origen vegetal como, los cereales y las legumbres por su baja cantidad de grasa y su aporte proteico.
  • Las vitaminas son esenciales, sobre todo la B12 en las madres vegetarianas y veganas, por lo que se deben suplementar en esa vitamina. También la vitamina D es fundamental en la lactancia.
  • Los minerales más recomendados el calcio y el hierro –ayuda a recuperar las pérdidas producidas en el embarazo y el parto, evitando la anemia–. Tampoco debes olvidar el yodo y el zinc.

Recomendaciones para la lactancia

  • Nutrición variada y equilibrada que incluya alimentos frescos y de temporada
  • Haz varias comidas al día que no sean abundantes, no es bueno pasar hambre dando el pecho
  • Prohibido el alcohol y el tabaco
  • Evita el consumo excesivo de bebidas excitantes como el café o el té porque pueden pasar al bebé en pequeñas cantidades
  • Bebe dos litros de agua o más al día
  • Controla el consumo de sal

¿Hay alimentos prohibidos en lactancia?

Seguro que has oído que hay alimentos que cambian el sabor de la leche o que pueden causar irritabilidad o gases al bebé. Pues bien, aunque es cierto que el sabor de la leche puede variar ligeramente según lo que comas, no debes dejar de comer ningún alimento que te guste ya que el bebé se acostumbrará a su sabor y no habrá problemas. De hecho, puede ayudarle a aceptar mejor ese tipo de sabores cuando comience con la alimentación complementaria.

En cuanto a los alimentos flatulentos, como la coliflor o las coles de Bruselas, que se supone que pueden causar gases al bebé, no es cierto. Los alimentos provocan flatulencia al fermentar en el intestino, pero estos gases no pasan a la sangre y mucho menos a la leche. Así que no hace falta que dejes de comer este tipo de alimentos.

Tan solo, como decíamos, debes evitar consumir mucha cafeína y no tomar alcohol, ya que el alcohol sí pasa a la sangre y puede ser perjudicial para el bebé.

Fuente:

"Los consejos de tu matrona", Guía elaborada por la Asociación Española de Matronas.

 

Redacción: Esperanza Pavón

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