No consigo nada de lo que me propongo

En Estilo de vida
Alcanzar metas
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¿Cuántas veces has empezado un proyecto y lo has abandonado antes de acabar porque veías que no conseguías alcanzar la meta? ¿Cuántos sueños y propósitos has dejado en el camino porque te veías incapaz de lograrlos? Aunque no es cierto que podamos conseguir todo lo que nos proponemos (por mucho que quieras volar, nunca te saldrán alas), sí podemos alcanzar la mayoría de nuestros sueños y objetivos siempre que estos sean realistas, pongamos mucho esfuerzo y trabajo en ellos y no nos autosaboteemos.

La mayoría de las veces no logramos lo que nos proponemos porque los métodos que utilizamos no son los adecuados o porque realmente eso que pensamos que queremos no es real, por lo que no trabajamos lo suficiente. Si tienes la sensación de que nunca consigues lo que te propones, echa un vistazo a estos motivos para ver cuál se ajusta a ti y, así, averiguar por qué siempre fallas:

1- No es realmente lo que quieres

Si tus metas no son tus sueños reales, sino los de tus padres o los que te impone la sociedad, es complicado que logres alcanzarlas ya que te faltará la motivación necesaria para no cejar en el empeño. Si ese propósito realmente no es tuyo, en cuanto haya algún problema o complicación es probable que abandones.

Cada vez que te plantees un objetivo, piensa sinceramente si quieres alcanzarlo o no para no perder tiempo.

2- No es el momento adecuado

Vivimos en la cultura del aquí y el ahora, pero no todo se puede conseguir al momento. Piensa si es el momento adecuado, según tus circunstancias personales actuales, para alcanzar ese propósito. Puede que sea mejor esperar un poco, hasta que hayas acabado antes otras metas que son prioritarias y se interponen con ese sueño. La edad, la experiencia, problemas personales, económicos o de salud pueden hacer que sea mejor esperar un poco para lograr determinados propósitos.

3- No sabes lo que quieres

Para alcanzar un propósito es fundamental saber bien cuál es ese propósito. Tus objetivos deben ser específicos (por ejemplo, aprender inglés no es algo concreto, mejorar tu vocabulario, sí); realistas (teniendo en cuenta tus capacidades y posibilidades, si no has corrido nunca, no puedes correr una maratón de un día para otro); y factibles (si acabas de montar un negocio es complicado que el primer mes consigas ganar mucho dinero). Es importante también ponerse una fecha límite de tiempo o llegarás a tu vejez y todavía no habrás alcanzado esa meta.

Define tus metas y ten claro lo que quieres alcanzar y cómo. Si creas un plan para alcanzar tus propósitos, estarás un paso más cerca de llegar a ellos.

4- Te subestimas

Para muchas personas, el problema es la falta de autoestima y seguridad en uno mismo. Si no confías en ti y en tus posibilidades es casi imposible que alcances tus sueños. En cuanto surja un pequeño problema, pensarás que no puedes resolverlo ni afrontarlo porque “no tienes la capacidad” y abandonarás. Así, es imposible que nunca logres nada. Debes confiar en ti y saber que, con trabajo y esfuerzo, puedes conseguirlo. Divide la meta en fases y pasos pequeños para ir poco a poco y no te agobies pensando en el final.

5- Eres demasiado exigente

Puede que el problema sea justo el contrario, que te exiges demasiado y nada te parece perfecto, por lo que repites una y otra vez el mismo paso pensando que puedes hacerlo aún mejor, pero puede que no te hayas dado cuenta de que ya está perfecto para seguir avanzando. Sé flexible y aprende a adaptarte a los imprevistos que seguro surgen a lo largo del camino.

6- Postergas todo

Siempre encuentras excusas para ir dejando tus sueños: “No es el momento adecuado”, “La economía está muy mal”, “Tengo problemas con mi pareja”… Si bien es cierto que hay veces que hay que dejar para otro momento algunos propósitos ya que no es el momento adecuado (véase punto 2), muchas veces nos buscamos cualquier excusa para no tener que hacer algo por miedo. No dejes que el miedo te paralice, confía en ti, céntrate en tus propósitos más importantes y trabaja cada día para alcanzarlos.

¿Cómo lograr nuestros propósitos?

Para conseguir alcanzar tus metas, sean grandes o pequeñas, además de analizar cuál es tu problema para cambiarlo, debes seguir estos consejos:

  • Define claramente tus propósitos más importantes, la prioridad y el orden de cada uno. Escríbelos en un papel y colócalo en un lugar que puedas ver cada día para que nunca se te olvide y te centres en ellos. Ten en cuenta que tus metas deben ser específicas, realistas, factibles y tener una fecha específica.
  • Visualiza la meta. Imagínate cómo sería tu vida si alcanzaras tu sueño y cómo te sentirías al lograrlo. Y ahora, imagínate si no lo consigues nunca. Duele ¿no? Pues piensa cada día en esas sensaciones positivas y buenas que experimentarías si alcanzaras tus propósitos y lucha por ello.
  • Identifica tus razones. ¿Por qué quieres alcanzar esos propósitos? Escribe al lado de cada uno las razones que te impulsan a alcanzarlos para que aumente tu motivación.
  • Empieza ya mismo. Haz tuyo el dicho “No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy”. No postergues ni vayas dejando tus propósitos, céntrate en ellos, divídelos en pasos y empieza por el principio.
  • Haz un seguimiento. Cada domingo, por ejemplo, analiza lo que has hecho en la semana para alcanzar tus metas y comprueba si has hecho lo que tenías que hacer para esa semana o no. Si no es así, quizá necesites rectificar el plan o modificar algún punto para hacerlo más realista y no sentirte frustrado cada semana al ver que casi no avanzas.
  • No dejes de lado las tareas más aburridas. Para alcanzar nuestros sueños casi siempre es necesario hacer tareas o actividades tediosas o que nos disgustan, pero es necesario llevarlas a cabo para llegar al final.
  • Céntrate totalmente en ese propósito. Imagina que tu objetivo está en el centro de una diana y piensa que todas tus creencias, emociones, pensamientos y acciones son flechas que tienen que dirigirse hacia allí. Analiza si es así o si parte de esas flechas están yendo hacia otro lado, desviándose de su diana. Si es así, modifica lo que sea necesario para enfocarte totalmente hacia tu objetivo.
  • Prepara tu entorno para que este te ayude. Si en casa te distraes de las tareas que tienes que realizar, por ejemplo, acude a una biblioteca o algún lugar donde nada te distraiga para obligarte a centrarte en lo importante.
  • Lánzate. Si te hayas paralizado por algún problema o complicación, lo mejor es que lo afrontes sin pensar y, una vez hayas iniciado el proceso, ya no hay marcha atrás. Una buena manera de no echarse atrás es poniendo en juego tu dinero.

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