No consigo llegar al clímax

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No, en absoluto es un fenómeno raro. De hecho, son muchas las mujeres que no consiguen llegar al clímax femenino siempre al igual que lo hacen los hombres. El orgasmo o clímax, que procede del griego “escalera” o “subida”, es toda esa descarga repentina de la tensión sexual acumulada, durante del ciclo de la respuesta sexual, de la que resultan contracciones musculares rítmicas en la región pélvica caracterizadas por el placer sexual, pero que no todas las mujeres conocen (o eso creen).

El orgasmo es esa sensación placentera que aparece tras la liberación de la tensión o excitación sexual, que ocurre tanto a nivel físico como a nivel mental y tiene características propias en cada sexo pues, a diferencia del orgasmo masculino, la respuesta femenina no es lineal como se presenta en los hombres, y esta se constituye a través de cuatro fases: excitación (comienzo), meseta (excitación plena, pero sin orgasmo), orgasmo (fase más corta con contracciones rítmicas en los músculos vaginales) y resolución (cuando acaba el orgasmo).

Y sí, está claro que se puede llegar al orgasmo con una gran variedad de actividades, pero en el caso de los hombres se llega a alcanzar la suficiente estimulación en el pene mediante el coito, el sexo anal, la felación o la masturbación. Sin embargo, las mujeres solamente pueden alcanzarlo mediante el coito, el cunnilingus o la masturbación. También ellas pueden llegar al orgasmo mediante el uso de determinados juguetes sexuales, como, por ejemplo, los vibradores. No obstante, y aunque se trata de una proporción menor de mujeres, estas aseguran alcanzar el orgasmo o clímax femenino solamente con la estimulación de los pezones y otras zonas erógenas. ​

Pero, en general, la mayoría de las mujeres (en torno a un 70-80% según estadísticas) requiere una estimulación clitoriana directa para alcanzar el orgasmo, aunque en algunos casos con la estimulación indirecta (penetración vaginal) sea suficiente para llegar al clímax. El glande del clítoris, es decir, el extremo visible del órgano que está formado por diversas partes internas e incluye tejido nervioso y eréctil que, además, durante la respuesta del estímulo sexual se llena de sangre, tiene más de 8.000 terminaciones nerviosas, 30 más que cualquier parte del cuerpo humano.

Sin embargo, no todas las mujeres son iguales, y mucho menos en lo que se refiere al orgasmo o clímax femenino, pues los estudios demuestran que “al menos un 30% de mujeres tiene problemas de forma habitual para alcanzar el orgasmo”, y además suele ser bastante habitual ya que el origen de la excitación sexual está en el cerebro y no en el clítoris como se piensa equivocadamente. Además, y aunque lo más probable sea que el estrés y las preocupaciones puedan ser uno de los principales motivos, lo cierto es que existen muchas más razones por las que no se llega al orgasmo.

Falta de autoconocimiento. Para alcanzar el orgasmo es necesario conocerse a una misma y saber lo que le gusta y lo que por supuesto necesita para llegar al orgasmo. Recordemos, por tanto, que es bueno explorarse y masturbarse para saber de qué manera se pueda llegar al orgasmo.

Falta de ejercitación del suelo pélvico. El suelo pélvico es el conjunto de músculos que sostiene la vagina por lo que tiene mucha influencia en el acto sexual. Pasar mucho tiempo sentadas o no ejercitar los músculos lo suficiente puede hacer que la respuesta a ciertos estímulos en la zona, como los sexuales, ni tan siquiera aparezcan.

Uso frecuente de tacones muy altos. Eso es, al menos, la afirmación que realizó la escritora Naomi Wolf en su libro ‘Vagina’ (2012) y que confirma también la ginecóloga estadounidense Eden Fromberg. Y a pesar de que es cierto que la ginecóloga Martha Flores dice que no hay investigaciones o artículos con aval científico que confirmen que el uso de tacones tenga un impacto negativo en la vida sexual femenina, no por ello esta tesis deja de ser cierta.

De hecho, Flores asegura que los tacones con más de 8 cm de altura provocan que el pie se ponga casi en vertical, ocasionando que la pelvis se vaya hacia adelante y haciendo que el útero empuje los órganos pélvicos. Esto ocasiona, por tanto, debilidad en el piso pélvico y el efecto más claro a largo plazo es la incontinencia urinaria. La debilidad del piso pélvico también afecta en el momento del coito, ya que después de un día usando tacones altos se crea una contracción en esta zona imposibilitando a la larga el reflejo durante el clima sexual si el cuerpo no sabe si estás usando tacones o manteniendo relaciones.

Por su parte, Masters y Johnson, como se conoce al matrimonio formado por el ginecólogo William Masters y la sexóloga Virginia Johnson, quienes estudiaron la respuesta sexual humana, identificaron en las mujeres la capacidad de ser multiorgásmicas, así como el hecho de que también tienen problemas a la hora de alcanzar el orgasmo, que lo relacionaban a su vez con ansiedad, falta de comunicación en la pareja, baja autoestima y desconfianza. Y aunque este matrimonio diera respuesta a muchas de las preguntas relacionadas con el sexo, en realidad fue Sigmund Freud uno de los primeros pensadores del siglo XX quien dio importancia al orgasmo dejándolo consignado en su obra “Más allá del principio de placer” y quien se convirtió en una gran referencia para el matrimonio. Freud atribuyó la mayoría del comportamiento humano al instinto sexual (Eros o libido). Con este ensayo, Freud fue “más allá” del principio del placer simple, desarrollando su teoría de los impulsos con la adición de las pulsiones de la muerte.

La respuesta sexual humana está regulada por centros nerviosos ubicados en el cerebro, especialmente el hipotálamo, sin embargo, intervienen muchas otras áreas que contribuyen a la conciencia del acto y su asociación con factores como el amor romántico, los estímulos sensoriales, la actividad motora del coito y las emociones. Y el orgasmo, por su parte, se relaciona con la liberación de varias hormonas, inicialmente las hormonas sexuales tanto femeninas como masculinas que preparan a los órganos sexuales para el acto sexual.

¿Por qué algunas mujeres eyaculan y otras no?

Otra cuestión muy común respecto al orgasmo femenino es si todas las mujeres eyaculan y si todas las eyaculaciones son iguales. Esto fue investigado por la Sociedad Internacional de Medicina Sexual, en su estudio New insights from one case of female ejaculation, en el que analizaron las expulsiones de una mujer de 43 años que podía producir diferentes tipos de eyaculación.

La conclusión fue que la eyaculación femenina y el squirting son dos fenómenos diferentes, pues los órganos y los mecanismos que los producen son diferentes. La eyaculación femenina real es la liberación de un líquido blanquecino, espeso y escaso desde la próstata femenina, mientras que el squirting es la expulsión de un líquido diluido desde la vejiga urinaria, es decir, orina diluida que saldría a presión debido a las contracciones del orgasmo. Y sobre este líquido abundante que sale a presión, el autor del estudio ya explicaba que era debido al tamaño de estas glándulas, que varía en cada mujer.

Fuente: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/21995650

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