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No consigo despertarme por las mañanas

No consigo despertarme por las mañanas

Da igual que seas de los que ponen sólo una alarma como de los que ponen 20 con cinco minutos de diferencia entre una y otra. Todas las mañanas se repite en todas las camas la misma historia: suena el despertador. Pensamos que no pasa nada, que ya nos haremos un desayuno menos elaborado. Nos damos otra media vuelta. Abrimos un ojo. Nos regalamos otro sueñecito más. Damos otra vuelta. Pensamos que, total, ya sabemos lo que nos vamos a poner y hay un táper en la nevera de sobras que puede servir para hacernos la comida. Otros 10 minutos más. Y cuando suena la última alarma –esa que te recuerda que o te levantas o te despiden o no llegas a clase–, sufres un ataque al corazón y realizas todas tus actividades imprescindibles en tiempo récord. ¡Por qué no podemos tener una mañana tranquila y despertar como en los anuncios! Con la cara lavada y una sonrisa en los labios. No te preocupes, esto es la vida real pero también podemos ganar la batalla frente al despertador. 

Índice

¿Qué es la dysania?

Si esto te ocurre todos los días sin excepción es que padeces lo que se conoce como dysania, o una dificultad extrema para levantarse por las mañanas. Cada cual tiene unas diferentes necesidades de descanso –varía según la edad e incluso el sexo–, por lo que el tiempo de sueño tiene enormes variaciones individuales en las que interviene de forma directa el ritmo biológico del sueño. Ese estado de confusión o aturdimiento, especialmente cuando entra en juego cambios del ritmo del sueño, puede provocar que se nos haga imposible levantarnos a la hora acordada… Y puede ser producido por insomnio –inicial o terminal– o por una alteración del patrón del sueño. En cualquier caso, bastan unos 10 minutos para que alcancemos el estado de alerta adecuado. Pero cada caso es un mundo y para algunas personas este tiempo se prolonga en exceso, existiendo una dificultad extrema que se dilata más allá de los treinta minutos.

A las personas con dysania el cuerpo les pide seguir durmiendo a pesar de que son conscientes de que ha llegado el momento de levantarse. Además, la dysania suele ir acompañada de irritabilidad o “mal humor”, provocados por la imposibilidad de despertar. En sí misma, la dysania no puede ser considerada una enfermedad sino como un síntoma de que “algo” no funciona de forma correcta en el organismo. Nuestro organismo nos manda una señal de alerta porque el cuerpo no descansa lo suficiente. Esta alteración del sueño guarda una relación más estrecha con los hábitos y horarios de sueño, o con una situación de estrés personal, que con un trastorno hereditario o genético. Lo que sucede a lo largo del día tiene su traducción durante la noche. Es decir, el cuerpo llama a seguir durmiendo, a pesar de que sabes que es hora de levantarse.

El problema es que dormir lo necesario es una necesidad tan importante como comer. Y privarnos de ello puede traernos problemas. Actualmente existen multitud de trabajos que demuestran que dormir poco o bien no poseer un sueño continuo y reparador se ha asociado tanto a afectaciones psicomotoras, de estado del ánimo, aumento de accidente laborales y de tráfico, aumento de bajas laborales, además de favorecer la aparición de enfermedades como la diabetes, la hipertensión, los infartos cerebrales, el cáncer e incluso acortarnos años de vida. Por lo que no es ninguna tontería empezar a ‘tratarnos’ y a desarrollar hábitos del sueño sanos. Las actividades diarias determinarán tu tiempo de descanso y tu tiempo activo. Una variación prolongada en las horas de sueño, el estrés, trabajar demasiado o estar bajo presión pueden provocar un episodio de dysania. Así pues, las mejores medidas que puedes tomar serán intentar relajar todas esas actividades y poder conciliar el sueño a una hora decente.

Consejos para despertarte por las mañana

Duerme lo necesario Que nadie te arrebate tus 7 u 8 horas de descanso. Para ello, lee algo antes de dormir –¡los smartphones no son aptos!–, medita o escucha música relajante.

Crea un ambiente apto para levantarse temprano. Prepara todo para que por la mañana no tengas pendiente nada. Además, puedes crear un clima de relajación: tómate un baño, enciende unas velas, toma una infusión caliente y mímate mucho. Así tu cuerpo asociará ese momento al tiempo de dormir y será más fácil conciliar el sueño.

Haz ejercicio. Hay muchas personas que salen a correr por la mañana, para luego ducharse e irse al trabajo. Otros salen en bicicleta. La idea es realizar ejercicio a primera hora del día para mantenerte activo y afrontar el largo día que te espera por delante.

Levántate con el sol. El sol nos activa a todos, está en nuestro ADN. El sol es vida y puede ayudarte a querer salir a comerte el mundo.

Respira aire fresco por las mañanas.  Sal fuera, al patio o balcón. Tomar el primer café de la mañana en el patio, o en el balcón, te hará sentir que tienes muchas cosas que hacer hoy y podrá conectarte con el movimiento de la ciudad.

Establece un horario FIJO. Debes tener un horario establecido para ir a dormir, y otro para levantarte. Trata de que dicho horario sea el mismo a lo largo de toda la semana, el mes o incluso el año.

Escucha la radio. Tenemos una cantidad bastante extensa de radioemisoras. Muchas de ellas empiezan con magazines a las 6 a.m. Si te enganchas lo suficiente, puede que te levantes para no perdértelo y pueden acompañarte a todas tus actividades. ¡La magia de la radio!

Habla con alguien para que no te deje quedarte dormido. Ya sea tu compi de piso, tu pareja o tu madre, pero comparte con los tuyos tu problema y que no te dejen caer más en la tentación. Eso sí, no garantizamos que no haya discusiones.

Evita la siesta. Sabemos que esto es un asesinato a nuestra cultura… pero dormir la siesta puede provocar que luego no tengas sueño por la noche y lo acabes pagando con el despertador. ¡Lo sentimos mucho!

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