Las personas homosexuales ganan más dinero que sus pares heterosexuales

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Diferencias salarias orientación sexual
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Hasta ahora ya sabíamos que existen grandes diferencias entre los salarios de un mismo puesto según el género, es decir, la famosa brecha salarial que existe entre hombres y mujeres que estamos luchando porque desparezca ya que, ante un mismo puesto y unas mismas funciones, el sueldo tiene que ser el mismo. Pues bien, un nuevo estudio refleja que, además de esa diferencia, existe una entre personas de distinta orientación sexual, aunque puede que no sea como piensas.

Intuitivamente, si preguntas “¿quién crees que gana más, una persona homosexual o una heterosexual?”, es probable que la mayoría de la gente respondiera que existe una brecha salarial sexual que favorece a los heterosexuales ya que tanto los hombres como las mujeres homosexuales se enfrentan a muchos prejuicios y discriminación en el lugar de trabajo, lo que podría hacer que también ganaran menos que sus pares heterosexuales, ¿no?

Los datos de la década de 1990 y principios de 2000 respaldaban esta idea, al menos para los hombres homosexuales, con diversos estudios que mostraban que los hombres homosexuales ganaban menos que los hombres heterosexuales. Las mujeres homosexuales, sin embargo, ganaban más que las heterosexuales.

Pero ¿ha cambiado este patrón en los últimos años? Los economistas han comenzado a preguntarse si, al igual que el apoyo y el reconocimiento de la sociedad a las personas homosexuales ha aumentado mucho en los últimos años pasando, por ejemplo, el apoyo al matrimonio entre personas del mismo sexo del 37 al 62% entre los estadounidenses, también ha habido cambios en los sueldos.

En un nuevo estudio publicado en el Southern Economic Journal, los investigadores analizaron el vínculo entre la identidad sexual y los ingresos usando datos de una gran muestra nacional representativa de los Estados Unidos recogida entre 2013 y 2015. Cada año, aproximadamente 35.000 hogares fueron encuestados y de ellos, en torno al 3% fueron identificados como minorías sexuales.

Los investigadores se enfocaron en los datos del salario de adultos de 25 a 64 años, en otras palabras, personas que probablemente ya habían terminado su educación. Lo que encontraron fue que, en consonancia con investigaciones previas, las lesbianas seguían ganando más que las mujeres heterosexuales. Específicamente, las ganancias anuales promedio (antes de impuestos) para las mujeres homosexuales fueron de 47.026 dólares en comparación con los 39.902 para las mujeres heterosexuales.

Sin embargo, a diferencia de los datos anteriores, resulta que los hombres homosexuales ahora ganan más que los hombres heterosexuales. Las ganancias anuales promedio para los primeros fueron de 59.618 dólares en comparación con los 57.032 dólares para los hombres heterosexuales. No es mucha diferencia, es cierto, pero se ven que los datos se han invertido.

Dicho esto, y teniendo en cuenta las diferencias en el estado laboral (las lesbianas tenían más probabilidades de tener trabajo a tiempo completo que las heterosexuales, mientras que los homosexuales eran menos propensos a tener trabajo a tiempo completo que los heterosexuales) y otras diferencias entre los grupos, las ganancias generales extras para lesbianas y hombres homosexuales se traduce en un 9-10% más que sus homólogos heterosexuales.

La pregunta que nos hacemos todos ahora es por qué: ¿Por qué los hombres gay y las lesbianas ganan más que sus contrapartes heterosexuales? Hay varias explicaciones posibles.

Una de ellas es que haya por fin una mayor aceptación por parte de toda la sociedad de las personas que forman parte del colectivo LGTB y que haya menos discriminación homófoba. Sin embargo, eso podría explicar por qué se ha cerrado la brecha salarial entre hombres homosexuales y heterosexuales, pero no por qué los primeros ganan más. Además, estos datos muestran simultáneamente que los hombres homosexuales tienen menos probabilidades de ser empleados que los hombres heterosexuales. Es decir, que sigue habiendo discriminación a la hora de contratarlos, aunque no a la hora de pagarlos.

Otro problema que encontramos en esta explicación es que los datos de las lesbianas estaban en línea con los estudios anteriores, entonces, ¿por qué el aumento de la aceptación LGBT solo influiría en las ganancias de los hombres homosexuales sin tener efecto sobre las mujeres?

Una posibilidad alternativa es que tal vez esas minorías sexuales, en general, tengan mejores estudios y otra serie de características que los hacen más propensos a ganar más. Esta explicación gana atractivo cuando se comparan los datos demográficos de los hombres homosexuales y heterosexuales de esta muestra: los hombres homosexuales eran más propensos a tener un título universitario, un gran porcentaje era de raza blanca y muy pocos estaban casados ​​y tenían hijos. Además, los hombres homosexuales tenían más probabilidades de vivir en el oeste de los Estados Unidos (más rico), mientras que era menos probable que vivieran en el medio oeste.

Las lesbianas y las mujeres heterosexuales también diferían: las mujeres homosexuales tenían más probabilidades de tener educación universitaria y menos probabilidades de tener hijos.

Es importante señalar que la prima de ganancias para homosexuales y lesbianas aún se observó incluso cuando los investigadores controlaron estadísticamente estas diferencias; sin embargo, el hecho de que las personas homosexuales y heterosexuales difieran de muchas maneras sugiere que podría haber otras diferencias no contabilizadas entre estos grupos que podrían explicar las diferencias salariales.

Lo que está claro es que hacen falta más estudios para replicar estos hallazgos en otros países y para determinar cuáles, si las hay, de las explicaciones anteriores son correctas. Sin embargo, la conclusión de todo esto no debería ser que a los homosexuales y lesbianas se les paga más por su orientación sexual. No hay evidencia de que este sea el caso, especialmente cuando hay tantas otras explicaciones plausibles, como la autoselección.

Tampoco se puede concluir que la discriminación contra homosexuales y lesbianas en los Estados Unidos ha desaparecido y ya no es un problema. Por el contrario, la discriminación contra los homosexuales está muy viva y se evidencia por el hecho de que los hombres homosexuales tienen niveles más bajos de empleo.

Además, incluso si los gays y las lesbianas tienen ingresos ligeramente más altos, ese es un pequeño consuelo para una menor seguridad laboral: en la mayoría de los estados de EE UU, a día de hoy, todavía pueden despedirte sin más motivo que ser homosexual.

Fuente: “Does It Get Better? Recent Estimates of Sexual Orientation and Earnings in the United States”, Christopher S. Carpenter, Samuel T. Eppink. First published: 18 August 2017 https://doi.org/10.1002/soej.12233.

Foto: Freepik.com

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