Las mujeres que valoran su placer sexual saben decir “no”

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La sexualidad femenina todavía es controvertida y mal aceptada por algunos sectores y personas. Así, a aquellas mujeres que valoran su sexualidad y saben lo que les gusta y lo que no, se les considera “chicas malas”. Pues bien, un nuevo estudio afirma que estas “chicas malas” son más capaces de rechazar relaciones sexuales no deseadas que aquellas que no valoran tanto su placer sexual o no le dan tanta importancia al sexo.

Las chicas que se reconocen a sí mismas como seres sexuales pueden ser más propensas a rechazar las relaciones sexuales no deseadas, según una nueva investigación realizada con estudiantes universitarios.

El estudio descubrió que las mujeres que valoraban su propio placer sexual tanto como el placer de su pareja tenían menos probabilidades de haber participado en actos sexuales no deseados para complacer a sus parejas.

Basándose en el trabajo de psicólogos como Deborah Tolman o Sharon Lamb, la investigadora Heather Hensman Kettrey, de la Universidad de Vanderbilt, decidió explorar los supuestos “peligros” del deseo sexual en las mujeres jóvenes. Y es que los guiones culturales dominantes les dicen a las mujeres jóvenes que su deseo sexual no es importante en el mejor de los casos y pueden invitar a la victimización en el peor de los casos. Estos guiones perpetúan el estereotipo de que los hombres jóvenes tienen fuertes deseos sexuales que intentan cumplir a través de sus parejas, quienes están menos interesadas en el sexo y, por lo tanto, deben satisfacer estos deseos.

“La creencia de que el sexo en una pareja consiste en satisfacer el deseo masculino puede hacer que las mujeres participen en relaciones sexuales no deseadas con el único propósito de complacer a una pareja. Si el deseo de una mujer no es suficiente justificación para participar en la actividad sexual, entonces su falta de deseo en una situación dada no será suficiente justificación para rechazar la actividad sexual”, explica Kettrey.

Para estudiar esta hipótesis, Kettrey analizó datos de 7.255 estudiantes que participaron en la Encuesta de vida social online de la universidad, que recolectó datos de 22 colegios y universidades entre 2005 y 2011.

Así descubrió que la mayoría de las mujeres, casi 9 de cada 10, afirmaron haber realizado actos sexuales no deseados para complacer a su pareja. Además, aproximadamente 8 de cada 10 priorizaron el placer de su pareja sobre el suyo.

Kettrey estaba particularmente interesada en las respuestas a dos ítems de la encuesta: “Intento asegurarme de que mi pareja tenga un orgasmo cuando tengamos relaciones sexuales” e “Intento asegurarme de tener un orgasmo cuando tengo relaciones sexuales”.

A través de las respuestas a ambas peguntas descubrió que las estudiantes que priorizaban su propio orgasmo al de su pareja tenían menos probabilidades de informar haber participado en actividades sexuales no deseadas.

“Es necesario que cuestionemos las formas en que nosotros, como sociedad, hablamos sobre los roles de género masculino / femenino en las relaciones sexuales. Los estereotipos sobre el fuerte deseo de los hombres (presunto) y la (presunta) falta de deseo de las mujeres no son útiles, sino más bien lo contrario. En mi estudio encontré que las mujeres jóvenes que valoran igualmente su propio placer al placer de su pareja tenían menos probabilidades de participar en actividades sexuales no deseadas que aquellas que valoran el placer de su pareja sobre el suyo. (…) Esto sugiere que debe haber un lugar para la igualdad en las discusiones sobre el género y el deseo sexual”, dijo Kettrey.

El estudio, no obstante, tiene algunas deficiencias a tener en cuenta. Por ejemplo, no se basa en una muestra aleatoria y los datos son retrospectivos. “A las mujeres jóvenes se les preguntó acerca de sus actitudes sexuales y sus experiencias con su pareja de conexión masculina más reciente en un único punto en el tiempo. Esto no permite sacar conclusiones sobre la causalidad o la direccionalidad “, explicó Kettrey. “Es decir, no podemos afirmar certeza que las mujeres jóvenes que valoran por igual su placer y el de su pareja en un momento dado estén protegidas de participar en actividades sexuales indeseadas en un momento posterior. La investigación longitudinal en la que se pregunta a las mujeres sobre sus actitudes sexuales y luego las sigue a lo largo del tiempo podría abordar esta limitación”.

Además, habría que hacer más estudios sobre el deseo sexual masculino ya que se dan por hecho muchas afirmaciones, como la intensidad del deseo sexual masculino, por encima del femenino, que diversos estudios empíricos podrían confirmar o no.

Fuente: “Bad Girls” Say No and “Good Girls” Say Yes: Sexual Subjectivity and Participation in Undesired Sex During Heterosexual College Hookups”, Heather Hensman Kettrey. First Online: 27 January 2018. https://link.springer.com/article/10.1007/s12119-018-9498-2

Foto: Creado por Senivpetro – Freepik.com

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