Historia del sujetador

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Odiado por algunas, necesario para otras… El sujetador ha existido en múltiples formas desde hace siglos y dice más de la historia de la mujer que muchos otros aspectos sociales o históricos.

A lo largo de la historia, las mujeres han empleado una gran variedad de prendas y métodos para sujetar, realzar o constreñir sus pechos. Por ejemplo, las mujeres minoicas que vivían en la isla de Creta solían llevar una prenda similar a nuestro sujetador actual con la que alzaban sus pechos para que estos quedaran fuera de la ropa (no juzguéis, era la moda en el momento).

Años más tarde, las mujeres en la antigua Roma y Grecia tomaron el enfoque contrario: reducir lo máximo posible el volumen del pecho a través de cintas y correas con los que los aplastaban. Quizá por razones prácticas o culturales. El caso es que los pechos siempre han estado sexualizados y una de las cualidades más valoradas en estas culturas en las mujeres era la Pudicitia, que se podría traducir como castidad o recato. Por eso, aplastaban sus pechos ya que estos siempre se han considerado símbolo de sexualidad.

Con el Renacimiento empezó el origen de la idea de dar forma a la zona del pecho, además de sujetarla. Con prendas que incluían estructuras de hierro en los laterales y la espalda y una tela fuerte al frente, la moda era llevar los pechos constreñidos y en parte visibles en la zona del escote. En este periodo se empezó también a apretar la cintura, lo que tenía un efecto realzador del pecho (a coste de perder capacidad de movilidad y respiración).

En 1550, Catherina de Médicis, esposa del Rey Enrique II de Francia, introdujo las tallas ajustadas y los pechos oprimidos con sus corsés, unos artefactos diseñados para estrechar la cintura de las mujeres desde 12, hasta 32 centímetros, y prohibió las cinturas anchas para vistar la Corte.

Llegado el siglo XIX, el corsé se terminó de establecer. En la era victoriana, por ejemplo, las prendas de mujeres estaban diseñadas para enfatizar su pecho y cintura. Así, el corsé era la prenda interior elegida para cubrir y dar forma al pecho. Este método reducía tanto la capacidad torácica que dificultaba la respiración y el movimiento.

Con la llegada del siglo XX el corsé dijo adiós a sus días de gloria. Los trepidantes años 20 pusieron el énfasis en un estilo de vida hedonista. Las mujeres quemaron los represivos e incómodos corsés y dieron paso a una sujeción mucho más ligera de los pechos, ocultos bajo vestidos rectos en los que la atención se situaba en las piernas, al aire después de siglos de llevarlas escondidas. A esto se añade que la I Guerra Mundial hizo que se terminara de desechar el corsé por su impracticidad en un momento en el que las mujeres se incorporaron en masa al trabajo industrial para cubrir a los hombres que estaban en la guerra.

Fue entonces, en las primeras décadas del siglo XX, cuando surgió el sujetador tal y como lo conocemos hoy (dos copas sujetadas con tirantes y a la espalda). Su origen no está claro, aunque muchos apuntan a Mary Phelps Jacob como la patentadora del sujetador. Mary era hija de Robert Fulton (inventor de la máquina de vapor), y acababa de comprar un vestido de cocktail para lucir en una fiesta, pero se dió cuenta de que el corsé se le veía con el vestido así ideó con dos pañuelos de seda y una cinta una especie de sujetador. El 3 de noviembre de 1914 lo patentó.

A partir de entonces, esta prenda fue evolucionando hasta los sujetadores que tenemos en nuestros días, con puntos clave como los años 50, cuando se crearon los primeros sujetadores con relleno y se empezó a poner el énfasis en el escote de la mujer; los años 60, cuando, en el espíritu de liberación tras los rígidos 50, las mujeres optaron por llevar sus pechos libres o con su forma natural.

Las tallas y copas que usamos actualmente fueron inventadas por Ida Rosenthal, una emigrante rusa, afincada en EEUU, quien, combinando su propia experiencia en el mundo de la moda y los patrones de papel, reunió a unas cuantas mujeres americanas en categorías según el tamaño del busto, y creó una línea de sujetadores adaptados a cada una de ellas. 

Hoy las mujeres tenemos una gran variedad de sujetadores si decidimos llevarlos: con formas, materiales y comodidades de todo tipo, enfocados a realzar el escote o a dar una sujeción cómoda y ligera, de materiales transpirables, con relleno o sin él, con o sin aros…

Aunque también existe la posibilidad de no usar sujetador, o de no llevarlo siempre lo que, por cierto, presenta muchos beneficios como mantener los pechos más firmes, mejorar la circulación, estar más cómoda, etc.

¿Y tú? ¿Qué tipo de sujetador es tu preferido? ¿O eres de las que no lo usa?

Foto: Creado por Teksomolika – Freepik.com

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