¿Es verdad que a los hombres les gustan las mujeres difíciles?

En Relaciones
Ruptura emocional
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Desde pequeñas escuchamos consejos de todo tipo para complacer a los hombres. Desde ‘si te ignora es porque le gustas’ hasta ‘pónselo más difícil o se cansará de ti’. Entre nosotras mismas, a veces debatimos sobre qué pensará el género opuesto sobre nosotras. ¿Es mejor mostrarse vulnerable o tenemos que ponernos una máscara de frialdad para conquistarle?, ¿qué tipo de personalidad es más atrayente?

Cuando se habla de generalizaciones lo más probable es que caigamos en una espiral de mentiras. No podemos hablar de personalidades o tipologías de mujeres, porque entonces estaremos intentando amoldarnos a unos esquemas que por una parte son irreales, y por otra no nos representan. Ese intento de delimitar nuestra propia personalidad lo único que conseguirá es que nunca seamos suficientes para nadie –porque no lo somos para nosotras mismas– y que acabarán por destruir nuestra autoestima.

Necesitamos tener etiquetas para simplificar el mundo que nos rodea y hacerlo más accesible. Pero no debemos dejar que todo eso nos domine. Hay que saber que en realidad no existen las mujeres fáciles y las difíciles. No somos personajes de ficción, somos reales y la verdad es inabarcable, la mires por donde la mires. Pensemos por un momento qué es para nosotras una chica ‘fácil’. La creencia más extendida dentro de la sociedad en la que vivimos sería algo así como: ‘una chica que se acuesta con los hombres a la primera de cambio’, o ‘que es muy enamoradiza o sumisa que hace todo lo que el hombre le pida’, o incluso ‘que tontea con muchos hombres a la vez’. Para empezar, cualquier persona en un estado de libertad debería gozar de sus derechos por igual. Existen tantas formas de vivir como personas hay en el mundo, y sería muy injusto acotar con que hay una manera ‘correcta’ de hacer las cosas. O peor aún, adoctrinar con nuestras creencias porque pensemos ‘que nuestra vida es la ideal’. Pero quizá lo más triste es que las mujeres arrastran este estigma muy por encima de los hombres. En pocas ocasiones se hablará de que un chico ‘es fácil’ por disfrutar de su libertad o su soltería. Al revés, un hombre que va detrás de una mujer siempre es ‘un caballero’ o un ‘triunfador’.

Por tanto, puede que sí, que en la época histórica en la que vivimos aún cargamos con la idea de que una mujer debería ser dura o difícil para atraer la atención de un hombre. En muchos artículos sobre el tema podréis encontrar que la mujer cuando es ‘indominable’ se vuelve más atractiva. Porque así, si consiguen dominarla, el premio será mayor. Como si tú fueras un trofeo o algo que deben poseer. Y ahora eres tú misma la que debes decidir qué clase de relaciones quieres con los demás y, por ende, contigo misma.

Frases como ‘las chicas fáciles son para una noche y las complicadas son para tener una relación’, son completamente tóxicas. Porque una persona no es sólo una cosa. Tanto hombres como mujeres tenemos una gama inmensa de matices, sentimientos, deseos, virtudes y defectos que cambian y se modifican dependiendo del momento vital que estemos atravesando. Es peligroso jugar a que unas mujeres valen más que otras, porque en ese ‘montón’ estamos todas. Debemos arrancarnos la culpa que heredamos las mujeres y ser lo más fieles a nuestros sentimientos y valores. Admirar la belleza de la forma de vida de otras personas sin denigrar la propia, y viceversa. Defender la diversidad sin el castigo que conlleva el derribe y la comparación constante entre nosotras.

Lo mejor es que tengamos claro de qué base partimos. Antes de pensar en cómo le puedes gustar a alguien, piensa en cómo gustarte a ti. Mírate en el espejo y observa quién eres, ¿estás conforme con lo que ves? No sólo con la imagen que proyectas al resto, sino con lo que de verdad sientes que eres, la verdadera tú. Si no lo estás, empieza a ser consecuente y expresa quién quieres ser. Como decía la artista mexicana Frida Kahlo: “Tan absurdo y fugaz es nuestro paso por el mundo, que solo me deja tranquila el saber que he sido auténtica, que he logrado ser lo más parecido a mí misma que he podido”. Una vez lo tengas claro, observa a tu alrededor. Analiza tus posibilidades, tus verdaderos objetivos, y sobre todo presta atención a lo que deseas. Muchas veces anhelamos algo o a alguien que va en contra de nuestro propio bienestar. Y aceptamos un amor pobre, que no sólo nos vacía sino que nos esclaviza.

Una vez consigas que tus deseos vayan en sintonía con tu amor propio, habrás conseguido lo más importante: estar cómoda en tu propia piel y segura de tus decisiones sean o no las mejores. Puede que los hombres en la vida actual se fijen más en una mujer que le supongan un reto, por su independencia y la confianza que proyectan en sí mismas. O quizá prefieran a una chica que se muestre atenta y cercana, que nunca guarde sus sentimientos para ella. Nunca lo sabremos, porque igual que las mujeres, existen tantos tipos de hombres como hay en el mundo. Sea como sea, ambas actitudes son válidas y respetables. Pero el verdadero atractivo de una persona está por encima de ambas cosas: alguien que estimule el crecimiento personal de otras personas, que comparta sus sueños y sus motivaciones, que escuche activamente y que sepa ver que la persona a la que quiere no es perfecta. Sin duda, la belleza es autenticidad. Y lo verdaderamente atrayente es una mujer que se quiere a sí misma.

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