¿Es normal no sentir remordimientos?

En Relaciones
Las emociones en los hombres
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Nunca te sientes culpable por nada de lo que haces y poco a poco vas notando cómo la gente de tu alrededor se cansa cada vez más de la situación. Puede que a veces no tengas la culpa realmente y, por ello, es lógico que no existan remordimientos. Sin embargo, si constantemente metes la pata, no haces las cosas bien y dañas a personas importantes de tu vida, lo más normal es sentirse culpable por ello.

Pero entonces ¿por qué no tienes remordimientos por algo que has hecho mal? Lo más lógico sería que los tuvieras, pues nadie es perfecto. Todos nos equivocamos, cometemos errores y debemos disculparnos por ellos. Además, convivir con el sentimiento de culpa es un gran error. Sin embargo, si lo que sucede es que, por mucho daño que hagas a los demás, jamás te sientes culpable, deberías replantearte qué es lo que te está pasando realmente.

Sentir remordimientos es lo que demuestra que una determinada persona posee unos elementos significativos como son la honestidad y el respeto. Por ello, una persona que no siente remordimientos probablemente sea (si no padece ningún trastorno o enfermedad) porque no siente empatía, es un individuo apático. La apatía es la falta de desinterés y de motivación o entusiasmo en que se encuentra una persona y comporta indiferencia ante cualquier estímulo externo.

La apatía puede aparecer asociada a un variado número de enfermedades tanto neurológicas como psiquiátricas como la depresión mayor, la esquizofrenia, los traumatismos cerebrales, la patología cerebrovascular y el complejo VIH/SIDA, las cuales afectan a, en el caso particular de la apatía, regiones frontales del cerebro. De acuerdo con un estudio de la Universidad de Calgary (Canadá) publicado en el Journal Neuroscience, la infiltración de células inmunológicas en el cerebro, comunicadas y originadas desde órganos enfermos e inflamados al sistema nervioso, generan apatía, malestar y falta de energía.

Y al remordimiento como tal que permite impulsar una modificación de la conducta, y en muchos casos la reparación del daño causado, le añadimos el remordimiento de conciencia, que consiste en la imposibilidad de un individuo de superar un error a causa de recordárselo a sí mismo constantemente, al punto de convertir su vida en un infierno y de bloquear sus propias emociones. Este es un fenómeno que paraliza la realidad de una persona y, en consecuencia, impide que alcance la felicidad, razón por la que es fundamental superarlo.

El remordimiento es una de las peores sensaciones que cualquier ser humano puede sentir, y como no existe ningún caso de persona perfecta, pues de hecho si fuera así todo sería demasiado aburrido porque no habría emociones en la vida y no se aprendería nada nuevo, es lógico y absolutamente comprensible que nos equivoquemos. Y no pasa nada. De hecho, es probable todo el mundo lo hiciera en algún momento de su vida, pues siempre ocurren cosas de este tipo y lo más importante aquí es no sentirse como si fueras la peor persona del mundo.

Al contrario de los remordimientos, atendemos al término arrepentimiento que es el pesar que una persona siente por algo que ha hecho, dicho o dejado de hacer. Cuando una persona se arrepiente significa que cambia de opinión o que deja de ser consecuente con un determinado compromiso. Cuando hacemos uso de esta palabra es para referirnos al cambio que hace una persona respecto a sus pensamientos previos, o respecto a sus acciones u obras previas.

Es importante arrepentirse si algo hemos dicho o hecho mal, es decir, sentir culpa. La culpabilidad, en Derecho penal, es la conciencia de la antijuridicidad de la conducta, es decir, supone la reprochabilidad del hecho ya calificado como típico y antijurídico, y fundada en el desacato del autor frente al derecho por medio de su conducta. Dicha culpabilidad, asimismo, está estructurada en tres elementos que se tienen que dar simultáneamente para que el sujeto sea culpable:

La imputabilidad: capacidad de reconocer lo injusto del actuar, así como de reconocer la posibilidad de actuar de otra manera.

-La conciencia de antijuridicidad: posibilidad de comprender lo injusto del acto correcto.

La exigibilidad de actuar de forma diferente: posibilidad de autodeterminarse conforme al Derecho en el caso concreto.

Por tanto, la culpabilidad surge ante una falta que hemos cometido, es decir, un sentimiento de remordimiento y malestar que nos atormenta y persigue por el daño que le hemos causado a la otra persona. Cuando hacemos algo mal, la mente no puede borrar lo que uno ha hecho y lo más normal es sentirse mal, sobre todo al principio ya que la mente humana tiene una gran capacidad para olvidar hechos y situaciones pasadas. Y cuando más reciente, por tanto, peor.

Cuando una persona se siente culpable por algo, y tiene remordimientos, lo más importante es que pida disculpas a la persona a la que ha hecho daño o ha herido. Si lo haces y la otra persona te perdona, tu remordimiento acabará transformándose en aceptación y cesará el malestar. Además, es importante que te mantengas activo y aprendas cosas nuevas. El remordimiento siempre genera malestar emocional y ansiedad por lo que no hay nada mejor que estar ocupado para evitar darle vueltas. En último lugar, es importante que aprendas a vivir el presente, ya que lo único que consigues rememorando el pasado es sentirte cada vez más culpable por tus acciones y bloquearte. Recuerda que ya es demasiado tarde y el pasado no se puede cambiar.

En definitiva, los remordimientos acaban siendo una emoción, pero la condición de vivir sin sentir emociones tiene nombre y es importante que lo conozcas. La alexitimia es esa condición que padecen algunas personas que parecen no tener la capacidad de expresar alegría, por ejemplo, o la tristeza, la culpa, etc. Esta condición ha sido identificada en el 85% de las personas que sufren autismo, aunque hay muchos individuos “alexes”, que es el término que ellos usan para llamarme a sí mismos, que no muestran rasgos autísticos como el comportamiento compulsivo o repetitivo. Además, la alexitimia parece también estar asociada a otras enfermedades, como la esquizofrenia o los trastornos alimenticios.

La alexitimia, por tanto, es la incapacidad de hacer corresponder las acciones con las emociones, y también con otras características sintomáticas que se asocian a ella. Cuando nos referimos a dicha condición debemos tener en cuenta las cuatro manifestaciones alexítimicas nucleares que Pedinielli hace en una de las primeras obras francesas en las que aparece dicha cuestión y son:

-La incapacidad para expresar verdaderamente las emociones y los sentimientos.

-La limitación de la vida imaginaria.

-La tendencia a recurrir a la acción para evitar y solucionar los conflictos.

-La descripción detallada de los hechos y de los síntomas físicos.

La alexitimia tiene como factor principal un problema de la función simbólica, es decir, la incapacidad para expresar la dimensión inconsciente en palabras, ensueños y fantasías. Por dichas características, es solamente a través de la somatización que el sujeto denuncia y puede dejar aparecer su estado emocional.

Finalmente, es importante saber que la alexitimia es un trastorno mental muy extendido entre la población que afecta a una de cada siete personas. Más en particular, la alexitimia se manifiesta en el 85% de los afectados por el trastorno del espectro autista, que abarcan un amplio espectro de trastornos y que se caracterizan por deficiencias persistentes en la comunicación social y en la interacción social en diversos contextos, unidas a unos patrones restrictivos y repetitivos de comportamiento, intereses o actividades.

Fuentes:

“Alexitimia: la incapacidad para identificar las emociones propias” https://www.efesalud.com/cuando-decir-te-quiero-no-es-posible/

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