El incalculable valor de encontrar un trabajo que amas

En Trabajo
Felicidad en el trabajo
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Uno de los objetivos de los científicos sociales es identificar las condiciones más probables para promover vidas humanas satisfactorias, es decir, cómo aumentar la satisfacción y la felicidad de la gente. Así, sus hallazgos brindan algunas pistas importantes sobre la elección de una carrera: el dinero es importante, pero no siempre de la forma en que se piensa.

La paradoja de Easterlin

En un artículo del economista Richard Easterlin, homónimo de la “paradoja de Easterlin” y fundador del campo de los estudios de la felicidad, se ofrece la gama más amplia de evidencia hasta la fecha que demuestra que una mayor tasa de crecimiento económico no resulta en un mayor aumento de la felicidad.

Para sacar estas conclusiones, Easterlin tomó una muestra mundial de 37 países, ricos y pobres, excomunistas y capitalistas, y sus resultados fueron sorprendentes: a largo plazo, la sensación de bienestar dentro de un país no aumenta con los ingresos.

A diferencia de los estudios a corto plazo que han demostrado una correlación entre el crecimiento del ingreso y la felicidad, este documento examinó la relación de felicidad e ingreso en cada país para un promedio de 22 años y al menos diez años.

“En pocas palabras, la paradoja de la felicidad-ingresos es la siguiente: en un momento dado, tanto dentro como fuera de los países, la felicidad y los ingresos están positivamente correlacionados. Pero, con el tiempo, la felicidad no aumenta cuando aumenta el ingreso de un país”, explicó Easterlin.

Con una influencia tan amplia, la paradoja de Easterlin, como era de esperar, ha sido objeto de críticas y revisiones, que Easterlin aborda en este artículo.

En particular, Easterlin amplía los hallazgos de otros investigadores que muestran una relación positiva entre la satisfacción con la vida y el PIB, demostrando en cambio que son los efectos a corto plazo del colapso económico y la recuperación, pero que no se mantienen a largo plazo.

“Con el aumento tan rápido de los ingresos en [ciertos] países, parece extraordinario que ninguna encuesta registre la marcada mejora en el bienestar subjetivo que los economistas convencionales y los responsables políticos de todo el mundo esperan encontrar”, dijo Easterlin.

Por ejemplo, Easterlin señala a Chile, China y Corea del Sur, tres países en los que el ingreso per cápita se ha duplicado en menos de 20 años, pero la satisfacción no se ha duplicado de la misma manera.

¿Rico o pobre?

Piensa en lo siguiente: imagínate que tienes que elegir entre dos mundos paralelos que son similares, excepto que las personas en uno tienen ingresos significativamente más altos. Si ocuparas la misma posición en la distribución del ingreso en ambos, digamos, como un ingreso medio, habría razones de peso para elegir el mundo más rico. Después de todo, las sociedades con ingresos más altos también tienden a disfrutar de aire y agua más limpios, mejores escuelas, entornos menos ruidosos, condiciones de trabajo más seguras, mayor esperanza de vida y muchos otros beneficios obvios.

Pero el contexto también importa. Si te enfrentas a una elección entre tener un ingreso relativamente bajo en una sociedad de altos ingresos o estar cerca de la cima en una sociedad en la que sus ingresos fueran más bajos en términos absolutos, la respuesta sería menos clara.

Si la diferencia de ingresos fuera muy pequeña, ser uno de los que más ganan en el mundo más pobre probablemente sería más satisfactorio. Tu casa sería más pequeña en términos absolutos, pero debido a que sería más grande que la de la mayoría de las personas, es más probable que la consideraras adecuada.

Sin embargo, para diferencias de ingresos suficientemente grandes, esa conclusión podría cambiar fácilmente. Esta vez te enfrentarías a un tipo diferente de dificultad. Aunque tu casa en el mundo más rico fuera más grande en términos absolutos, su tamaño relativamente pequeño en ese universo significaría que tus hijos serían más propensos a asistir a escuelas consideradas allí como de calidad inferior.

No se trata solo de que más dinero no proporcione un aumento directo de la felicidad. La investigación en ciencias sociales también subraya la importancia de centrarse cuidadosamente en las muchas formas en que los trabajos difieren en otras dimensiones además de la remuneración. Como los economistas saben desde hace tiempo, los trabajos que ofrecen condiciones de trabajo más atractivas, por ejemplo, una mayor autonomía o mejores oportunidades de aprendizaje o una mayor seguridad en el lugar de trabajo, también tienden a pagar menos.

¿Feliz o infeliz?

Una de las dimensiones más importantes de la satisfacción laboral es cómo te sientes acerca de tus misiones como empleado. Supón que estás considerando dos ofertas diferentes de publicidad: una es para una campaña de la American Cancer Society para desalentar el tabaquismo en adolescentes, y la otra para una campaña de la industria del tabaco para alentarlo.

Si el salario y otras condiciones de trabajo fueran idénticas, ¿qué trabajo elegirías? En una clase de economía en la que se planteó esta pregunta, casi el 90 por ciento dijo que elegirían el puesto de la American Cancer Society. Y cuando se preguntó cuánto tendría que pagar el trabajo a favor del tabaco antes de cambiar de opinión, exigieron una prima salarial promedio de más del 80 por ciento.

Estas magnitudes tienen sentido. Cuando la mayoría de las personas salen de su trabajo cada tarde, se sienten mejor si han mejorado el mundo de alguna manera, o al menos no lo han empeorado.

Pero la satisfacción del objetivo moral por sí sola no paga el alquiler. Es más probable que consigas un trabajo que ofrezca condiciones de trabajo atractivas y que pague bien si puedes desarrollar una gran experiencia en una tarea que las personas valoran mucho. Es decir, las personas que se vuelven realmente buenas en lo que hacen consiguen ganar mucho más, lo que deja menos ingresos para los demás. Moraleja: ¡Conviértete en un experto en algo!

Obviamente es más fácil decirlo que hacerlo. El psicólogo K. Anders Ericsson y sus coautores han estimado que se requieren muchos miles de horas de práctica difícil para alcanzar la verdadera experiencia en cualquier tarea. Es por eso que, para ser un experto, lo primero que se debe hacer es buscar una actividad que te absorba por completo y buscar una carrera profesional que implique tareas lo más similares posible a esa actividad, incluso si normalmente no conduce a altas recompensas financieras.

No hay que preocuparse de primeras por el dinero ya que, si te conviertes en un gran experto, aparte de que el proceso será gratificante y te costará menos, seguro que acabas consiguiendo un salario alto.

La literatura sobre la felicidad ha identificado uno de los estados psicológicos humanos más profundamente satisfactorios como uno llamado “flujo”. Ocurre cuando estás tan inmerso en una actividad que pierdes la noción del paso del tiempo. Si puedes conseguir un trabajo que te permita experimentar períodos sustanciales de flujo, estarás entre las personas más afortunadas del planeta. Lo que es más, a medida que pasen los años, seguramente desarrollarás una gran experiencia en ese trabajo.

En ese punto, incluso si pocas personas le dan un alto valor a lo que haces, puedes encontrar que tus servicios se vuelven extremadamente valiosos económicamente. Esto se debe a que la tecnología ha ampliado constantemente el alcance geográfico de aquellos que son mejores en lo que hacen. Si incluso una pequeña fracción de un grupo suficientemente grande de compradores se preocupa por tu servicio, puedes valer una fortuna.

Por supuesto, no hay garantía de que te conviertas en el mejor en lo que elijas hacer, o que, incluso si lo haces, encuentres formas prácticas de extender su alcance lo suficiente como para ganar un gran sueldo. Pero al elegir concentrarse en una tarea que amas, disfrutarás de la considerable proporción de tu vida que pasas en el trabajo, que es mucho más de lo que miles de millones de personas pueden decir.

Nuevamente, tendrás que pagar facturas, por lo que el salario es importante. Pero los hallazgos de las ciencias sociales establecen claramente que una vez que hayas cumplido con tus obligaciones básicas (casa, comida…), es posible vivir una vida muy satisfactoria incluso si no ganas mucho dinero.

El resultado final: resístete a la promesa de un trabajo que ofrece un gran sueldo si no te gusta nada y busca uno que realmente te guste. Puede que te lleve a ganar mucho o puede que no, pero seguro que te hará más feliz.

Fuentes:

Easterlin et al. The Happiness-Income Paradox Revisited. Proceedings of the National Academy of Sciences, December 13, 2010 DOI: 10.1073/pnas.1015962107

Robert H. Frank, economics professor at Cornell University. The New York Times.

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