El antojo de chocolate con la regla: ¿cultural o biológico?

En Salud
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Estás en plena menstruación o a punto de que empiece, puede que te duelan los ovarios o que no sientas ninguna molestia. Pero sí experimentas de vez en cuando una necesidad de cualquier producto que contenga cacao y un alivio automático en cuanto pegas un bocado de chocolate. ¿Por qué es esto tan común?

El periodo perimenstrual (antes, durante y después de la regla) está caracterizado por una especie de montaña rusa en la que se embarcan las hormonas. Justo antes de la menstruación, en la que se conoce como fase lútea del ciclo, la progesterona y los estrógenos suben en picado, como preparación para una posible fecundación del óvulo que se encuentra en el útero. Cuando esta no ocurre, el óvulo es desechado y se inicia un nuevo ciclo con la fase menstrual (la regla). La progesterona y el estrógeno caen. Y después de la menstruación llega la fase folicular, en la que se empiezan a formar nuevos óvulos en los ovarios. Los estrógenos aumentan.

Esta fluctuación hormonal tiene, como es normal, un impacto directo en nuestro sistema: la piel, el pelo, el sistema inmunitario, la circulación sanguínea, el cerebro, el estado emocional… En general, las mujeres que experimentan antojos de chocolate u otras comidas lo hacen cuando sus niveles de estrógeno y progesterona están bajos, lo que coincide con el momento de la menstruación.

Intensificador de la sensación de bienestar

Hay varios estudios que señalan que el chocolate tiene importantes efectos psicológicos y fisiológicos, y que ayuda a equilibrar los neurotrasmisores involucrados en el estado de ánimo cuando estamos decaídas, como la dopamina y la serotonina.

La fluctuación de las hormonas en esos días del ciclo hace que nos sintamos más sensibles, irritables e incluso desanimadas, lo que puede explicar esa voluntad inconsciente de tomar chocolate. Se ha demostrado que el cacao activa las regiones cerebrales del placer, estimulando la emisión de neurotransmisores como la dopamina, vinculada a la sensación de bienestar.

Además, en el momento en el que el chocolate se derrite en nuestra boca, nuestro cerebro produce endorfinas, la hormona de la felicidad, una hormona que nuestro organismo produce de forma natural para atenuar el dolor y/o producir una sensación de bienestar.

El chocolate también posee principios activos que aumentan en nuestro organismo los niveles naturales de triptófano (antidepresivo y relajante), serotonina (regula nuestro estado anímico) y aumenta la síntesis de noradrenalina, un neurotransmisor implicados en el placer.

Un método cultural frente al estrés

Por otro lado, el 80% de mujeres con menopausia también experimenta esos antojos de chocolate, así que hay algo más que lo explica además de los cambios hormonales.

Muchos apuntan a algo tan simple como un comportamiento aprendido. Están demostrados los efectos placenteros que el sabor y olor del chocolate tiene, pero además hay un factor cultural innegable. Desde pequeños aprendemos que el chocolate es una forma aceptada culturalmente de placer instantáneo, una gratificación súbita y alta en calorías con un efecto somático en la reducción de estrés. Es una especie de placebo difundido en algunas culturas y sociedades como la occidental. ¿Quién no ha visto cómo en las series, cuando están tristes, se toman un dulce o algo con chocolate?

De cualquier forma, no te cortes

No obstante, cuando tengas antojo de chocolate, ya sea en tu periodo, después de un día estresante de trabajo o como recompensa por algo, saboréalo, disfrútalo y acéptalo. El chocolate está demasiado bueno y aporta demasiados beneficios como para sentirnos culpables.

Eso sí, mejor que consumas cacao puro y sin azúcar. El cacao, además, presenta una alta concentración de minerales como potasio, fósforo, magnesio (responsable también de mejorar el estado de ánimo femenino, especialmente en el periodo premenstrual), hierro, calcio, zinc, cobre y cromo. Y vitaminas E, B1 y B2.

Por eso, además de aportarnos felicidad, el cacao, tomado con moderación, es beneficioso porque:

– Reduce el colesterol

– Disminuye la presión arterial

– Mejora las funciones cerebrales

– Previene las células cancerígenas al tener antioxidantes

Aumenta la libido en las mujeres

Pero evita el chocolate blanco o el choclate con leche ya que contienen una gran cantidad de grasas saturadas y azúcares que pueden empeorar tu salud cardiovascular, provocarte obesidad o caries dentales.

Foto: Creado por Asier_relampagoestudio – Freepik.com

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