El 70% de las mujeres de 35 años que viven en España aún no tiene hijos

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Riesgos de la maternidad tardía
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Es decir, el 70% de las mujeres de 35 años que viven en España no tiene hijos, pero eso no significa que no los quieran tener, sino que, por diversos motivos, aún no se han puesto a ser madres, lo que explica que las tasas de fecundación in vitro y de congelación de óvulos hayan aumentado muchísimo en los últimos años.

Si lo pensamos, el hecho de que a los 35 años haya un 70% de mujeres que aún no han sido madres, contando que la mayoría de ellas sí quiere serlo en algún momento, es muchísimo ya que a partir de esta edad la fertilidad de la mujer disminuye año tras año y los riegos en el embarazo, tanto para la mamá como para el bebé, aumentan. Y hasta un 6,6% de mujeres en nuestro país da a luz pasados los 40.

A pesar de ello, no existe una conciencia social de lo importante que es ser madre antes de esa edad y, a ser posible, en torno a los 28-30 años ya que es la mejor edad, biológicamente hablando, para ser mamá. Pero los problemas actuales económicos y de conciliación hacen que muchas mujeres no puedan plantearse tener hijos hasta los 35-40 años, y las pocas ayudas de los gobiernos no permiten que esta tendencia mejore y cambie.

Por eso, son muchas las mujeres que tienen que recurrir a tratamientos de fecundación para conseguir ser madres puesto que, a pesar de que las mujeres de 40 años actualmente tienen una salud mucho mejor que la de sus abuelas a su edad, sus ovarios siguen iguales que los de sus abuelas, y la calidad y cantidad de los óvulos disminuye a partir de los 35. Por eso son también cada vez más las mujeres que deciden conservar sus óvulos antes de llegar a esa edad para asegurarse de tener óvulos viables cuando quieran quedarse embarazadas pasada esa edad.

Así, según los últimos datos del Registro Nacional de Actividad 2015-Registro SEF (Sociedad Española de Fertilidad), en 2015 nacieron 36.318 bebés gracias a las técnicas de reproducción asistida realizadas en España y se produjo un incremento del 9% en estos tratamientos con respecto al año 2014. Según los datos, los niños nacidos con estos métodos son ya el 10% del total.

Además, la edad media de la paciente se situó en los 37 años. El 47% de los ciclos de fecundación in vitro con ovocitos propios se realizó a pacientes de entre 35 y 39 años. Mientras que en mujeres de 40 años, el 67% tuvo que recurrir a ovocitos donados.

Las comunidades autónomas donde más se realizan estos tratamientos son Cataluña, Madrid, Comunidad Valenciana y Andalucía, si bien también acuden a España muchas mujeres de Italia y Francia a someterse a ellos debidos a las restricciones legislativas que hay en dichos países.

Todo ello hace que España esté a la cabeza de Europa, y sea el tercero del mundo, en reproducción asistida, aunque a la cola en fecundidad. Así, según datos de Eurostat de 2016, nuestra tasa de fertilidad es de sólo 1,34 hijos por cada española cifra que compartimos con Italia, única nación que nos supera en cuanto a la media de edad para el nacimiento del primer hijo que en España es de 30,8 y en Italia de 31. Contando los datos que dábamos antes de que el 70% de las mujeres que viven en España de 35 no tiene hijos, esto implica que el otro 30% lo tiene a edades bastante inferiores.

Y en los próximos años las técnicas de fecundación in vitro van a seguir aumentando porque se están simplificando las técnicas y, por ende, abaratando los costes y reduciendo los riesgos de embarazos múltiples, que actualmente se encuentran en tasas del 19% en tratamientos con óvulos propios y 23% con óvulos de donantes. Pero todos los especialistas coinciden en que hay que reducir aún más estas tasas ya que los embarazos múltiples siempre suponen un riesgo mayor.

El presidente de la SEF también ha asegurado que el aumento de embarazos mediante técnicas de fertilidad no solo ha aumentado por la edad de la madre, sino también porque cada vez son más las mujeres homosexuales que desean tener hijos, madres solteras, parejas que quieren evitar enfermedades genéticas de las que son portadoras o pacientes que preservan su fertilidad antes de un tratamiento quimioterápico.

Por eso, la medicina reproductiva va a ser un área de primera necesidad en los próximos años ya que hay muchos factores que están influyendo en el aumento de la infertilidad. Por ejemplo, la calidad de la alimentación, que influye en la implantación y posterior desarrollo de la gestación. La vitamina D ayuda a la implantación embrionaria, por lo que hay que procurar, sobre todo en invierno cuando la exposición solar es menor, consumir alimentos ricos en vitamina D como los cereales, la leche y el yogur.

En los hombres, los alimentos ricos en antioxidantes ayudan a mejorar la movilidad espermática, como los arándanos, los frutos secos, las legumbres, los cítricos, las uvas, las sardinas…

También es importante dejar de fumar ya que la nicotina reduce la vascularización uterina y ovárica, influyendo de manera negativa en la calidad de los óvulos y dificultando la implantación embrionaria. También disminuye la movilidad espermática.

Otro problema cada vez mayor es la incidencia de agentes contaminantes en determinados entornos laborales, como explica César Lizán, ginecólogo y Director Médico de las cínicas EVA. Algunas sustancias son muy perjudiciales para la fertilidad, como pesticidas, plásticos, productos químicos industriales y combustibles. Entre ellos se encuentran los conocidos como disruptores endocrinos, sustancias industriales que pueden realizar acciones similares a hormonas como estrógenos, andrógenos, hormonas tiroideas o esteroideas, afectando por lo tanto al correcto funcionamiento de estas.

El estrés también afecta a la fertilidad, sobre todo en las mujeres puesto que contribuye a la producción del cortisol, llamada la hormona del estrés, que inhibe la liberación de la hormona luteinizante, la encargada de liberar al óvulo.

Por lo tanto, además de intentar tener hijos antes de los 35 y de luchar porque se promuevan políticas que ayuden a la maternidad, tenemos que tener en cuenta nuestros hábitos de vida y llevar una dieta sana, no fumar ni beber alcohol, evitar sustancias contaminantes, hacer ejercicio con regularidad y, si sabemos que no vamos a poder tener hijos antes de los 35 años, preservar nuestra fertilidad mediante la vitrificación de óvulos. Los especialistas aconsejan hacerlo a partir de los 20 años, cuando los óvulos son de mejor calidad. De esta manera, se reducen las posibilidades de recurrir a óvulos de donante y disminuyen las probabilidades de sufrir un aborto o tener un bebé con malformaciones cromosómicas ligadas a la maternidad.

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