¡Cuidado! Algunos consejos bienintencionados pueden estropear una relación

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No te enfades. No deberías preocuparte tanto. Estas declaraciones, aparentemente inofensivas y destinadas a ayudar a otra persona, pueden interpretarse como desdeñosas o insensibles y, en lugar de servir de apoyo, pueden dar lugar a enfrentamientos y problemas en la pareja.

Compartir un problema es compartir una parte de nosotros mismos

Cuando existe una relación muy íntima con otra persona, es normal compartir los pensamientos más profundos y personales con ella. Muchas veces, de hecho, será la única persona con la que comparta ciertos sentimientos o problemas porque será la única en quien sienta que puede confiar.

Esto hace que nos expongamos a la otra persona y nos sintamos vulnerables al rebelarle una parte tan íntima de nosotros mismos. Cuando comparten cosas como “He tenido un día difícil en el trabajo” o “He ayudado a mi padre con sus tareas domésticas porque está enfermo, y ahora estoy agotado”, no están buscando una solución, solo quieren desahogarse con alguien que los escuche y los comprenda.

Por eso, en ese momento, aunque querer arreglar su problema sea algo natural, ya que forma parte de la naturaleza humana querer ayudar a los demás, especialmente a los seres queridos, el decir ciertas frases puede ser contraproducente en lugar de beneficioso.  “No deberías preocuparte demasiado” o “No deberías sentirte de esa manera, deberías simplemente …” seguro que son frases que dices para mostrarle tu apoyo, pero seguro que no causan el efecto deseado.

La tristeza no necesita ser arreglada, sino que es una sensación que debemos experimentar el tiempo que haga falta para luego pasar página. Cuando nos cuentan este tipo de problemas no buscan una solución por nuestra parte, por lo que decir cosas como “No te preocupes más por eso” es grosero y desdeñoso. Es una forma de ofrecer consejos no solicitados sobre un tema del que no nos han pedido opinión.

Por eso, estos buenos consejos pueden hacer que la otra persona se sienta menospreciada, lo que le hará sentir aún peor porque no está recibiendo el apoyo que necesita. Y, lo que es más, le puede inducir a pensar erróneamente que no al otro no le importan sus sentimientos y no trata de comprenderlos.

Para entenderlo, puedes pensar en una relación (amorosa o del tipo que sea) como en una planta. Es cierto que necesita ser regada, pero no a todas horas. Tratando de ser útil porque crees que sabes lo que el otro necesita, es posible que estés “ahogando” a la planta. Piensas que estás haciendo algo bueno, pero realmente la planta no necesita más agua, así que le sienta mal.

Lo que busca al expresarte esos sentimientos no es una solución, sino simplemente expresarlos en voz alta y compartirlos para que no se queden dentro.

Siguiendo con la metáfora, a veces las plantas necesitan agua, pero en otras ocasiones solo necesitan un poco de sol. A veces las personas necesitan consejos, pero otras veces todo lo que realmente necesitan es que alguien les escuche y les demuestren comprensión. En esos casos, en lugar de “regar demasiado tu planta”, colócala bajo el sol para darle la nutrición que necesita.

Detén tus impulsos y sé solo su “roca”

Cuando eres la roca de alguien, le ofreces apoyo simplemente estando ahí. La roca no ofrece consejos. La roca ofrece un lugar para descansar hasta que el otro sea lo suficientemente fuerte como para continuar.

Si no hay invitación para dar consejos, no los des. Lo más probable es que tu pareja no lo quiera en realidad. Si fuera así, te lo habrían pedido. Especialmente si tu consejo “útil” implica lo que debería o no hacer o cómo debería sentirse.

A veces, las cosas que dices con buenas intenciones pueden recibirse negativamente y, en última instancia, empeorar las cosas. Hay otras cosas que puedes hacer para demostrar la escucha activa y simplemente estar ahí para tu pareja.

Por ejemplo, ofrécele tranquilidad a través del lenguaje corporal. Simplemente escúchale. Mantén contacto visual y asiente con la cabeza tranquilizadoramente mientras te cuenta sus problemas. Todo esto muestra que estás escuchando atentamente, que es todo lo que realmente quiere.

Valida sus sentimientos. En lugar de decir: “Sé exactamente cómo te sientes, es difícil”. Di: “No puedo saber exactamente cómo te sientes, pero puedo ver que es muy difícil para ti”. De esta manera estás validando sus sentimientos sin menospreciar ni ser condescendiente.

Muestra tu consideración acerca de todo lo que te ha dicho y repítelo de una manera que muestre comprensión. En lugar de decir “Estás bajo mucho estrés”, di “Tienes mucho en que pensar”.

Y, sobre todo, préstale atención, escucha y permítele procesar sus problemas a él solo hablando sobre ellos. Simplemente dejarlo salir puede hacer que se sienta mejor.

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