¿Cuánto dura un ataque al hígado?

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El ataque al hígado o “falla hepática aguda” es un rápido deterioro de la función de este determinado órgano, de inicio súbito e intenso. Puede presentarse como consecuencia de una hepatitis viral aguda, una sobredosis de paracetamol o una reacción idiosincrática a algún medicamento.

El hígado es un importante órgano que está presente tanto en el ser humano como en los animales vertebrados. El hígado humano tiene un peso aproximado de 1500 g y está situado en la parte superior derecha del abdomen, debajo del diafragma, segrega la bilis esencial para la digestión de las grasas y cuenta con otras muchas funciones, entre ellas la síntesis de proteínas plasmáticas y el almacenamiento de vitaminas y glucógeno. Este órgano es, también, el responsable de eliminar de la sangre diferentes sustancias que puedan resultar nocivas para el organismo como el alcohol, por ejemplo. La ausencia de hígado o su falta de funcionamiento es incompatible con la vida.

El ataque al hígado, por tanto, es la inflamación en la parte superior derecha del abdomen que algunas veces se siente como un dolor amargo, mareos, vómitos y decaimiento general. Cuando esto ocurre, las molestias que se originan se producen en la vesícula o por el intestino grueso (ciego y colon) o ambos. Para descubrir si nos está fallando el hígado o no debemos conocer una serie de síntomas de la insuficiencia hepática aguda que lo corroboran como son:

-pigmentación amarilla de la piel y los globos oculares (ictericia)

-dolor en la parte superior derecha del abdomen

-hinchazón abdominal

-náuseas

-vómitos

-sensación de malestar general

-desorientación o confusión

-somnolencia

Pero ¿qué pasa con el gran mito del “ataque al hígado”?

Algunos expertos, por ejemplo, aseguran que el gran mito del “ataque al hígado después de un exceso” ha transcendido a lo largo de los años a pesar de su inconsistencia, pero que en realidad no existen síntomas particulares para poder detectar una enfermedad hepática, salvo la ictericia, que además aparece solo en algunos casos. De hecho, cualquier malestar en la parte superior del abdomen, junto con dolor de cabeza y adormecimiento suele clasificarse como una “falla” en el hígado. No obstante, lo que popularmente todo el mundo conoce como “ataque al hígado” no suele ser más que una dispepsia. Además, los expertos aseguran que es bastante raro que los malestares digestivos estén originados en el hígado ya que de forma general obedecen a una evacuación gástrica. Sin embargo, existen problemas como, por ejemplo, la migración de cálculos de las vías biliares que, sin ser patologías hepáticas como tal sí podrían terminar afectando al hígado de forma secundaria. También la ingesta excesiva de grasas y alcohol sí lo afectan y mucho, pero su efecto es acumulativo y a largo plazo.

Los expertos aseguran que, “el alcohol en un tóxico definitivo” ya que este podría producir distintas inflamaciones, desde la hepatitis alcohólica hasta la cirrosis que es el endurecimiento y la rigidez de los tejidos del hígado que los transforma en tejidos fibrosos. Además, es posible que también afecte a las vías biliares que transportan la bilis dentro del hígado y fuera de él hasta la vesícula, que la almacena y la libera luego, en la medida que lo vaya requiriendo el proceso digestivo. Finalmente, cuando estos canales se ven afectados se producen dos síntomas característicos: la ictericia y el prurito.

En la ictericia de adultos, la piel y el blanco del ojo se vuelven amarillos. Esta se produce cuando hay un exceso de bilirrubina (un pigmento amarillo) en la sangre, una enfermedad que se conoce como hiperbilirrubinemia. En sí, la ictericia no suele causar demasiados síntomas en los adultos además del color amarillento que se origina. No obstante, lo que sí hay que tener en cuenta es que muchos trastornos que causan ictericia también producen otros síntomas o problemas graves que pueden incluir náuseas, vómitos y dolor abdominal.

El prurito, por su parte, es el deseo constante, y a veces excesivo, de hacer una cosa de la forma más completa o perfecta posible. Es, en definitiva, el hormigueo peculiar o la irritación incómoda de la piel que conlleva un deseo de rascar lo que le está originando el picor. Se llama picor, picazón o comezón. Y a pesar de que rastrear la causa de este prurito o picazón puede tomar algo de tiempo e incluir una exploración física e historia detallada, si el médico sospechara que este picazón de la piel podría ser resultado de una afección no diagnosticada, el profesional puede realizar estudios como un análisis de sangre (hemograma completo que ofrece evidencia de una afección de los órganos internos que está causando la picazón como podría ser una deficiencia de hierro), un análisis de la función tiroidea, hepática y renal, ya que algunos trastornos hepáticos o renales y las anomalías tiroideas como el hipertiroidismo pueden causar picazón y también alguna radiografía torácica, pues mediante el uso de radiografías es posible observar los signos de una enfermedad no diagnosticada asociada a la picazón de la piel como podría ser el aumento de los ganglios linfáticos.

Alimentos adecuados para el hígado inflamado

Para favorecer la desinflamación del hígado es necesario llevar una dieta adecuada y equilibrada con alimentos depurativos. Algunos de los más recomendables son las verduras, que ayudan a revitalizar y limpiar el hígado expulsando todas las sustancias tóxicas. Es ideal consumirlas dos veces al día y crudas para que conserven todas sus propiedades depurativas; las frutas, básicas para limpiar el hígado gracias a sus propiedades antioxidantes y sus vitaminas; los pescados azules, como el salmón, el atún, las sardinas o la trucha que ayudan a mantener el hígado limpio y colaboran en el proceso de eliminación de líquidos sobrantes en el organismo; los cereales integrales, perfectos aliados para la salud de nuestro hígado ya que no tienen grasa y ayudan a reducir los niveles de colesterol; y las infusiones, que gracias a sus propiedades depurativas y estimuladoras de la bilis, algunas son muy beneficiosas para purificar el hígado. Este es el caso de las de diente de león, cardo mariano, salvia y té verde.

Alimentos que no deberían consumirse con el hígado tan inflamado

Sabemos que la hidratación en cualquier caso siempre es imprescindible, pero lo es mucho más evitar ciertos alimentos como las carnes rojas, los alimentos muy grasos, los alimentos congelados y procesados, la leche entera, las harinas, las bebidas carbonatas y azucaradas, el alcohol o los alimentos fritos, pues el fin y al cabo se trata de sustancias tóxicas que en realidad tenemos que eliminar gracias al hígado, órgano vital para nuestro organismo. Pero ¿cuáles son las causas principales de tener el hígado inflamado? Aunque pueden existir varios motivos, los principales son:

-infección viral como hepatitis A, B, C, D y E.

-exceso de alcohol o alcoholismo.

-consumo excesivo de drogas.

-algunas bacterias.

-alimentación deficiente con una importante presencia de grasas y pocas verduras y frutas.

Y tú, ¿ya sabes lo que debes o no comer para mantener tu hígado completamente sano? Yo sí 😉

Fuente:

“Su hígado rinde” https://salud.nih.gov/articulo/su-higado-rinde/

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