¿Cuándo se recomienda hacer una mamografía?

En Salud
Cuándo hacerse una mamografía
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A cualquier edad el control y el seguimiento de la salud es fundamental, pero, a medida que nos vamos haciendo mayores, las preocupaciones van en aumento, las visitas al ginecólogo son mucho más habituales y, por consiguiente, las mamografías también.

A pesar de que las mamografías no previenen el cáncer de mama, tras la realización de estas se pueden salvar muchas vidas en el caso de que, por ejemplo, tengamos este tipo de cáncer. Gracias a la mamografía los profesionales de la salud serán capaces de detectar este tumor benigno o maligno lo más pronto posible que, por desgracia, es cada vez más común.

La sanidad pública en España las realiza a partir de los cincuenta años, aunque algunas comunidades autónomas de nuestro país las hacen ya a partir de los cuarenta y cinco. Sin embargo, y según aseguran los expertos de la Sociedad Española de Senología y Patología Mamaria (SESPM), las mujeres con un riesgo elevado de desarrollar un cáncer de mama deberían tener su primera revisión a partir de los veinticinco, y destacan, además, que los ultrasonidos, la resonancia magnética, y a partir de los cuarenta y cinco, la mamografía, son las pruebas de seguimiento más adecuadas en estos casos.

De hecho, debajo de la cuarentena es cuando se presenta el problema, y a pesar de que no existen datos oficiales, los ginecólogos están percibiendo cada vez más que los casos en mujeres jóvenes están aumentando, pero a su vez afirman que, en esta etapa de la vida (más joven), la mamografía no es eficaz porque las mamas son más densas y la sensibilidad de la prueba es menor por lo que a esta edad el único arma de detección que existe es la exploración y la ecografía mamaria.

Pero ¿hasta qué edad dejan de hacerse mamografías?

A pesar de que actualmente la edad máxima para hacer un seguimiento y realizar las mamografías es hasta los 69, algunos expertos consideran necesario ampliar al menos a los 74 años las mamografías programadas.

En España, por ejemplo, lo que recomiendan los profesionales de todas las comunidades autónomas es una mamografía cada dos años a mujeres sanas y con edades comprendidas entre los cincuenta y los sesenta y nueve años.

En España, alrededor de 22.000 mujeres salen de las consultas con sus médicos y ginecólogos pensando en un posible cáncer de mama. De hecho, según Aegon, un asegurador mundial de seguros de vida y pensiones, es la enfermedad que más preocupa hoy en día a las mujeres. El cáncer de mama es el tumor más frecuente en las mujeres occidentales, y solamente en nuestro país se diagnostican alrededor de 25.000 nuevos cánceres de mama al año.

Y sí, la mejor forma para combatirlo es la prevención, es decir, cuidando nuestra salud. ¿Cómo? A través de las mamografías periódicas, pero también con una autoexploración mamaria pues los bultos, el dolor en la mama, la secreción por el pezón o la retracción de este y las alteraciones de la piel cercanas al pecho son los principales signos de alarma; y consultar a tu médico para que te realice algún examen con cierta regularidad y obtener también alguna otra forma de imágenes mamarias como por ejemplo las ecografías.

La mamografía es la exploración radiográfica de las mamas de una mujer, es decir, una exploración diagnóstica de imagen por rayos X de la glándula mamaria que se observa gracias a la ayuda de los mamógrafos. Los mamógrafos son unos aparatos que deben ser capaces de producir una imagen que identifique las estructuras de la glándula mamaria para visualizar y detectar fases tempranas de lesiones, que disponen además de unos tubos de emisión de rayos X adaptados para conseguir la mayor resolución posible en la visualización de estructuras fibroepiteliales internas de la glándula mamaria.

La mamografía (o mastografía) tiene su origen como método radiológico en 1913 cuando Alberto Salomón radiografiaba piezas de mastectomía para determinar la extensión del tumor. La mastectomía es la extirpación quirúrgica de uno o ambos senos de manera parcial o completa. En 1945, Raúl Leborgne en Uruguay le dio impulso al método y caracterizó las microcalcificaciones, y ya en la década de 1960 comenzaron los primeros ensayos randomizados de screening (estrategia aplicada para detectar una enfermedad en individuos sin síntomas de tal enfermedad).

Riesgos de las mamografías

El principal riesgo en las mamografías se debe principalmente a que el tejido mamario normal puede ocultar, por ejemplo, un cáncer de mama que en dicha prueba no se observa. Esto es lo que conocemos como falso negativo. Las mamografías dan falso negativo, es decir, no hay cáncer, al menos de un 10%. Esto es debido principalmente al oscurecimiento por tejidos densos, o muy densos, que ocultan el cáncer, y a que la apariencia del cáncer en los mamogramas (radiografía de baja dosis que permite a los especialistas buscar cambios en el tejido mamario) tiene un gran solapeo con la de tejidos normales.

Además, es posible también identificar una anomalía que parece un cáncer y después resulta ser normal (falsa alarma). Para evitar casos como estos, lo más recomendable es realizar varias mamografías.

¿Con qué frecuencia debo realizarme las mamografías?

Según el Instituto Nacional del Cáncer, la Sociedad Americana del Cáncer y el Colegio Americano de Radiología, lo más recomendable es hacerse mamografías anualmente una vez la mujer haya superado los cuarenta años, pero si la paciente tiene alto riesgo de padecer cáncer de mama, por antecedentes familiares u otros factores, el médico puede llegar a pedirla antes. A partir de los 55 años algunos médicos deciden que es mejor realizar dos al año (bianual).

Debemos ser conscientes de que el cáncer de mama es el más común entre las mujeres de todo el mundo y esto es algo de lo que advierte con bastante frecuencia la Organización Mundial de la Salud (OMS). Por eso es fundamental llevar un control y seguimiento adecuados e intentar acabar con el miedo que tenemos a esta prueba de ginecología.

Todavía hoy las mamografías nos causan pánico y temor a muchas de nosotras, pero debemos intentar evitarlo pues, según los datos recogidos en algunos estudios, “las posibilidades de curación de los cánceres de mama que se detectan en su etapa inicial son prácticamente del 100%”.

¿No podría ser este un motivo suficiente como para plantarles cara?

Fuente:

“Rendimiento diagnóstico de la mamografía digital en el cribado el cáncer de mama” http://www.aetsa.org/download/publicaciones/antiguas/AETSA_2007-09_MamografiaDigital.pdf

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