¿Cómo tratar los sofocos de la menopausia?

En Salud
Los sofocos de la menopausia
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Los sofocos son uno de los síntomas más molestos y habituales de la menopausia, causados por una disfunción en los centros termorreguladores centrales a causa de la bajada del nivel de estrógenos. Dado que las terapias hormonales sustitutivas no se recomiendan en muchos casos, lo mejor es optar por tratamientos naturales como la ingesta de algunos alimentos o cambios en el estilo de vida.

Los sofocos causan un calor intenso que empieza en el pecho y se extiende por el cuello, la cara y la nuca, acompañado de ansiedad, palpitaciones, sudoración y enrojecimiento de la piel. Duran entre 2 y 4 minutos. Sin una causa aparente, la mujer de repente comienza a sentir este calor intenso y estas molestias, lo que afecta directamente a su calidad de vida, especialmente cuando los sofocos aparecen en situaciones poco oportunas.

La Asociación Española para el Estudio de la Menopausia indica que, a veces, pueden llegar a sufrirse una vez cada hora durante un periodo que puede abarcar entre 2 y 4 años.

Hasta hace unos años, el tratamiento habitual para este síntoma ligado a la menopausia era la terapia hormonal sustitutiva, pero se descubrió que seguir este tratamiento durante bastante tiempo aumentaba la posibilidad de padecer cáncer o infarto de miocardio, sobre todo en mujeres con antecedentes familiares de estas enfermedades. Según los últimos estudios, la terapia hormonal en bajas dosis es muy eficaz para tratar los sofocos, y es segura siempre que no se emplee más de 4 o 5 años. Pero no se recomienda en mujeres con antecedentes de cáncer de ovario, mama o útero, trombosis venosa o aquellas que tengan enfermedades coronarias.

Por eso, actualmente los ginecólogos son más propensos a recomendar otras alternativas no farmacológicas antes de recurrir a la terapia hormonal sustitutiva. Una de las terapias más efectivas, que pueden disminuir la intensidad de los sofocos hasta un 40%, son las técnicas de relajación y respiración. Para realizar una respiración profunda se debe inhalar durante cinco segundos y exhalar, después, durante otros cinco segundos. Se deben realizar ocho respiraciones por minuto. Lo mejor es hacer este ejercicio durante 15 minutos dos veces al día, especialmente cuando se comience a sentir el sofoco. Las terapias de relajación como el yoga o el tai-chi también son muy efectivas.

También existen muchos alimentos que ayudan a combatir este molesto síntoma, como la soja, que reduce los sofocos leves. Además, la soja tiene una alta concentración de lecitina, que previene la osteoporosis por su alto contenido en calcio. Se puede consumir en cualquier presentación, incluida yogures.

Los fitoestrógenos, unos polifenoles similares a los estrógenos, ayudan a reducir los síntomas y los puedes encontrar en alimentos como las semillas de lino, las legumbres, la alfalfa, el sésamo, los guisantes y el kuzu (una raíz de origen asiático).

Las nueces pecanas, junto con otros frutos secos, favorecen la fabricación de serotonina y son ricas en grasas saludables, como las del aguacate. Estas grasas ayudan a regular el sistema endocrino y cuidan el sistema digestivo.

También es conveniente incluir en nuestra alimentación aminoácidos básicos para evitar la descalcificación ósea y la pérdida de masa muscular, habitual en esta etapa. Puedes encontrarlos en las semillas de girasol, que puedes consumir al natural o tostadas ligeramente.

La salvia, además de contener fitoestrógenos naturales, tiene propiedades estimulantes, lo que significa que activa la circulación de la sangre y es vasomotora, por lo que alivia considerablemente los sofocos. Puedes consumirla en infusión. También son buenas las infusiones de flor de tilo o de salvia y ortiga seca.

Además de la alimentación, hay muchas medidas que puedes adoptar para que los sofocos sean los más leves posibles y no interfieran en tu vida diaria:

  • Vestirse con varias capas de ropa para poder quitarse alguna cuando empiecen los sofocos y que la sensación de calor sea menor. Una vez pasen los sofocos, hay que vestirse de nuevo para no coger frío.
  • Mantener una temperatura ambiental baja y tener las ventanas abiertas siempre que sea posible para mantener la casa aireada y fresca.
  • Evitar bebidas que aumenten la temperatura corporal como el café o el té, sobre todo a última hora de la tarde.
  • Cuando se tenga un sofoco, humedecer una toalla con agua fría y colocársela en la nuca. También es bueno mojarse las mejillas con agua fría.
  • El tabaco empeora los sofocos, así que se aconseja no fumar.
  • El ejercicio físico moderado y regular ayuda a evitar los sofocos y la ganancia de peso ligada a la menopausia. Mantenerse en el peso ideal ayuda además a reducir los sofocos.
  • Realizar, dos veces a la semana, un masaje circular en el abdomen con aceite esencial de salvia. O una vez por semana, un masaje con aceite esencial de manzanilla romana.
  • Beber muchos líquidos, especialmente agua con hielo.
  • Usar ropa holgada de fibras naturales como el algodón o el lino y dormir con sábanas 100% de algodón para evitar los sofocos nocturnos.
  • Darse un baño de agua tibia de 15 minutos por la mañana y antes de acostarse.
  • Dar un paseo a última hora de la tarde para respirar aire fresco.

Foto: Created by Bearfotos – Freepik.com

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