¿Cómo tratar las fisuras anales?

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Una fisura anal es un pequeño desgarro que aparece en la mucosa que recubre el ano, causando dolor y sangrado al evacuar las heces. Son frecuentes en los bebés y en las personas que padecen estreñimiento. El tratamiento muchas veces es la cirugía.

La fisura anal es una úlcera situada en la parte final del canal anal que ocasiona grandes molestias y un dolor muy intenso a pesar de su pequeño tamaño. Normalmente, estas fisuras se encuentran el margen anal anterior y posterior.

Los síntomas principales de las fisuras anales son:

– Dolor intenso al defecar que puede permanecer horas

– Sangrado en las heces o en el papel higiénico al limpiarse tras la evacuación

– Escozor en el ano

– Grieta visible en la piel alrededor del ano

– Bulto en la piel cerca de la fisura anal

El dolor producido por la fisura provoca una contracción refleja de la musculatura anal, lo cual impide una correcta cicatrización de la herida, haciendo que esta se vuelva crónica.

Causas de las fisuras anales

Las fisuras anales son bastantes habituales, y sus causas principales de aparición son:

– Diarrea crónica

– Estreñimiento crónico

– Sexo anal

– Parto

También pueden aparecer en personas que padecen ciertas enfermedades, como cáncer anal, VIH, tuberculosis, enfermedad inflamatoria intestinal o sífilis, aunque son menos comunes.

Asimismo, aunque las fisuras se pueden desarrollar a cualquier edad, son más habituales en los bebés (que padecen estreñimiento a menudo) y en los jóvenes y adultos de mediana edad.

Diagnóstico y tratamiento de las fisuras anales

Para confirmar el diagnóstico, normalmente es suficiente con realizar un examen físico, ya que la fisura suele ser visible con una ligera inspección de la región anal. Además, la ubicación de la misma puede dar pistas sobre su causa, lo que ayuda a decidir el mejor tratamiento. No obstante, si el médico lo ve necesario puede solicitar una serie de pruebas para confirmar la causa o ver si hay más fisuras, como una anoscopia, una colonoscopia, un cultivo de la lesión o una sigmoidoscopia flexible.

En el caso de las fisuras leves, lo normal es iniciar el tratamiento con una serie de medidas como seguir una dieta rica en fibra y beber mucha agua para que las heces sean más blandas y el tránsito intestinal sea mejor y así evitar el estreñimiento y el dolor al evacuar; o los baños de asiento, que consisten en sentarse en un barreño de agua caliente entre 10 y 20 minutos varias veces al día. El agua debe cubrir solo las caderas y los glúteos.

Si las fisuras anales no se curan y se agravan los síntomas, será necesario recurrir a tratamientos farmacológicos como cremas anestésicas tópicas que alivian el dolor, nitroglicerina de aplicación externa para aumentar el flujo sanguíneo hacia la fisura, favorecer la cicatrización y relajar el esfínter anal al evacuar, vaselina, óxido de zinc, hidrocortisona en crema al 1%, medicamentos que reducen la tensión arterial o inyecciones de toxina botulínica tipo A (Botox), para paralizar el músculo del esfínter anal y relajar los espasmos.

Si estos tratamientos tampoco son eficaces y las fisuras anales continúan molestando al paciente, será necesario recurrir a la cirugía. Generalmente, se emplea un procedimiento llamado esfinterotomía lateral interna, que consiste en cortar una pequeña parte del músculo del esfínter anal para reducir los dolores y el espasmo y favorecer la curación. Es el tratamiento más eficaz para la fisura anal crónica.

Ante los primeros síntomas de fisuras anales es importante acudir al médico para comenzar con el tratamiento cuanto antes, puesto que, si no se cura, las fisuras anales pueden crear diversas complicaciones como un desgarro de los músculos circundante, lo cual dificulta la curación de la fisura, aumentando las molestias.

¿Se pueden prevenir las fisuras anales?

Es muy importante evitar el estreñimiento crónico y evacuar todos los días o, al menos, a menudo, para evitar las heces grandes y duras que pueden causar las fisuras anales. Por eso, nuestra dieta debe incluir muchos alimentos ricos en fibra (verduras, frutas, frutos secos, legumbres, cereales integrales…), beber 2 litros de agua al día y hacer ejercicio con regularidad, medidas que potencian el tránsito intestinal. En casos graves de estreñimiento se puede consultar al médico la posibilidad de aplicar un enema o tomar laxantes.

Asimismo, cuando vayas al baño tienes que evitar hacer esfuerzos, ya que, de ese modo, se genera presión que puede causar la aparición de los desgarros o fisuras.

Y, como decíamos, para evitar complicaciones o un dolor intenso que dure mucho tiempo, es recomendable acudir al médico ante los primeros síntomas ya que, en la mayoría de los casos, las fisuras anales se curan de forma rápida sin mayores problemas. Eso sí, debes tener en cuenta que las personas que han tenido una fisura anal son más propensas a tenerlas de nuevo en el futuro, por lo que debes seguir estas medidas de prevención para evitar que te vuelva a pasar.

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