¿Cómo tratar la insolación?

En Salud
Evitar insolación
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La insolación es el trastorno cerebral que se produce debido a una exposición prolongada a los rayos del sol que se caracteriza por originar fiebres altas y convulsiones. Este trastorno es una de las enfermedades más comunes en los meses de calor.

Lo que sucede es que cuando empiezan a salir los primeros rayos de sol comienzan a entrarnos ganas de realizar las primeras actividades al aire libre y a ir a la playa o a la piscina para coger el primer morenito del año. Sin embargo, todo ello unido además a no tomar suficientes líquidos puede originar una insolación si no establecemos las medidas adecuadas.

A pesar de que cualquier persona puede sufrir este trastorno en cualquier momento de su vida tenga la edad que tenga y sea como sea, existen algunas personas que deben tener más cuidado en relación con este tema, como son los ancianos, los niños o las personas con un elevado nivel de obesidad. Son estos grupos determinados los que deberán tener en cuenta su condición y prestar especial atención a las medidas que se deben tomar para no sufrir una insolación. Entre las precauciones figuran llevar ropa ligera y de colores claros, buscar la sombra siempre que se pueda y evitar hacer ejercicio físico bajo el sol. Y es que no es necesario estar durante horas tumbados en la arena de la playa para que nos dé una insolación, pues simplemente el hecho de andar por la calle en un día caluroso puede darnos algún susto.

Además de la insolación, se le unen al verano los famosos golpes de calor tan frecuentes en esta época tan maravillosa del año para muchos de nosotros. El golpe de calor es el aumento de temperatura del cuerpo por una exposición prolongada al sol o por hacer ejercicios en ambientes calurosos o con poca ventilación cuando la temperatura corporal rebasa los 40º C.

En primer lugar, hemos de ser conscientes de que cuando nos encontramos en verano, con altas temperaturas y lugares poco acondicionados, el riesgo de deshidratarnos aumenta, por lo que siempre debemos hidratarnos bebiendo mucha agua. Lo que sucede es que cuando nos exponemos al sol durante las horas más fuertes y además lo hacemos con poca precaución, podemos contraer una insolación leve. De esto nos daremos cuenta por la coloración de la piel y una sudoración excesiva, además de por una baja presión arterial. No obstante, es importante tener en cuenta que una sudoración excesiva puede conllevar a una lipotimia (desmayo leve). Por eso, en casos como estos, lo más recomendable, sin duda, es apartarse hacia un lugar fresco y sin sol, donde poder elevar las piernas y tomar bastante agua.

Lo contrario sucede entonces con los golpes de calor, situaciones mucho más graves causadas por las altas temperaturas y cuyos síntomas suelen ser la pérdida de conocimiento, los calambres, los desmayos e incluso a veces la dificultad para hablar.

Por norma general, para protegernos de una insolación debemos intentar evitar realizar actividades físicas entre las 10:00h y las 18:00h. Las personas que trabajen en el exterior deben asegurarse de beber además mucha agua (durante media hora más o menos) y tomar descansos en un ambiente frío si es posible. Además, podemos observar si estamos o no deshidratados cuando observamos nuestra orina, que será clara en su color habitual si no hay deshidratación. Si por el contrario ésta presenta un color amarillo más oscuro o incluso algo anaranjado significa que debemos beber más líquido del que estamos bebiendo.

A pesar de que la insolación tiene diversas formas de manifestarse, los síntomas más comunes son los siguientes:

  1. Cansancio y fatiga
  2. Confusión y pequeños mareos
  3. Alucinaciones
  4. Debilidad, vértigos y dolores de cabeza
  5. Náuseas y vómitos
  6. Piel seca, pero no sudorosa
  7. Orina oscura
  8. Aumento en el ritmo cardíaco y fiebre

En los casos más graves de insolación, otros de los síntomas que pueden aparecer podrían ser las convulsiones y la pérdida de conciencia.

Cuando presentemos alguno de estos síntomas, lo único que debemos tener claro es que tenemos que refrescar nuestro cuerpo tan pronto como sea posible y conseguir que nuestra circulación vuelva a la normalidad, moviéndonos hacia la sombra o cualquier lugar fresco, quitándonos la mayor cantidad de ropa posible y bebiendo agua fría con hielo para reducir la temperatura.

Tras esto, lo más recomendable sería llamar a una ambulancia o a un médico ya que solamente puede ser él quien nos indique cómo de grave es dicha insolación y qué debe hacerse tras haberla sufrido.

Finalmente debemos saber que la recuperación de un trastorno como la insolación suele tomar un par de días o tres, ya que depende de la gravedad y del tratamiento inicial, pues en algunas ocasiones se puede tardar más tiempo y hacerse incluso necesaria la hospitalización y la atención médica. No obstante, beber mucha agua acelerará todo proceso de recuperación tras una insolación.

Foto: Created by Nikitabuida – Freepik.com

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