¿Cómo tratar la depresión?

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Cómo tratar la depresión
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La depresión es un trastorno del estado de ánimo que nos hace sentir infelices y tristes de manera continua, experimentando además una serie de síntomas físicos que interfieren en nuestra vida cotidiana. Para tratar la depresión lo mejor es seguir una terapia multidisciplinar que abarque terapia psicológica, tratamiento farmacológico en los casos que sea necesario y una serie de cambios en nuestro estilo de vida que nos ayuden a salir de ese pozo.

A lo largo de nuestra vida, casi todos pasamos por momentos en los que estamos “casi” deprimidos. Es decir, pasamos por una depresión menor en la que no hace falta el tratamiento clínico, pero sí adoptar una serie de medidas ya que las investigaciones muestran que un 75% de los casos de depresión leve pasarán a ser depresión grave si no se reconocen y controlan.

Esta depresión menor no es un trastorno mental todavía, sino un bajo estado de ánimo que dura mucho tiempo y que puede dejarte exhausto y sin energía, afectando igualmente a tus relaciones personales y laborales ya que no tienes ganas de hacer nada. En estos momentos te cuesta disfrutar de cosas que solían parecerte divertidas, estás más irritable y todo te molesta, no quieres estar con nadie y buscas excusas para estar solo, vas a todas partes con el piloto automático puesto, te sientes muy estresado y te cuesta llevar a cabo cualquier actividad.

Y, aunque este estado no es considerado una depresión grave, las personas que están casi deprimidas también experimentan menor satisfacción en el trabajo y en su vida personal, tienen problemas de ansiedad y menor control de sus vidas.  Y, como decíamos, pueden acabar sufriendo una depresión mayor.

En este caso, además de las señales antes mencionadas, experimentarás durante al menos dos semanas cinco de los siguientes síntomas:

– Estado de ánimo deprimido

– Pensamientos suicidas o recurrentes acerca de la muerte

– Disminución del placer e interés en cualquier actividad

– Aumento o disminución de peso y apetito

– Insomnio o hipersomnio

– Agitación o enlentecimiento psicomotor

– Fatiga o pérdida de energía

– Sentimientos excesivos de culpabilidad o inutilidad

– Problemas de concentración

Además, todos estos síntomas interferirán en tu vida cotidiana, evitando que sigas el ritmo normal. También es importante, para que se considere depresión, que estos sentimientos y sensaciones no estén causados por el fallecimiento de un ser querido en los 2 meses previos.

Para confirmar si padeces una depresión leve o grave, lo mejor es que acudas a un psicólogo o psiquiatra, quien podrá determinar tu estado de depresión y recomendarte el mejor tratamiento. Es importante que sepas reconocer los síntomas y busques ayuda cuanto antes ya que las depresiones duraderas afectan gravemente al estado físico de salud, pudiendo llegar a causar enfermedades del corazón (con un riesgo hasta 4 veces mayor) o suicidio.

Tratamientos convencionales

En aquellos casos de depresión grave en las que sea necesario, se recurre a los antidepresivos, que ayudan a que la depresión no se cronifique. Además, los estudios afirman que entre 8 y 9 personas de cada 10 que padecen depresión mayor mejoran con este tipo de medicación. La duración del tratamiento dependerá de si es la primera vez que esa persona padece depresión o no y de cómo reaccione o mejore ante el tratamiento. Generalmente, se estima que en el primer episodio de depresión mayor, con un año de tratamiento farmacológico es suficiente; pero si es el segundo episodio, harán falta 2 años, y así sucesivamente.

Estos fármacos buscan neutralizar la sintomatología depresiva en un primer momento y, en una segunda fase, mantener ese estado para que el paciente pueda salir de la depresión. No obstante, hay que tener en cuenta que los antidepresivos solos no sirven, es necesario combinarlos con un tratamiento psicoterapéutico que ayude a la persona a superar la depresión. La persona deprimida deberá acudir a terapia para que el psicólogo le dé las herramientas necesarias para volver a sentir alegría y felicidad por la vida. Normalmente se usan terapias cognitivas y conductuales.

Alimentos que pueden ayudarte

Además, existen muchos alimentos considerados antidepresivos naturales ya que contienen sustancias que ayudan a regular el funcionamiento del sistema nervioso y a liberar hormonas como la oxitocina, denominada la hormona de la felicidad.

Por eso es importante que, si sufres depresión, incluyas en tu dieta alimentos ricos en magnesio (como las nueces, las verduras de hoja verde o los aguacates), triptófano (presente en la piña, los lácteos o la yema de huevo), ácidos grasos omega 3 (que puedes encontrar en las semillas de lino o las sardinas), vitamina B12 (presente en los huevos y los derivados lácteos) o serotonina (que puedes encontrar en el pescado azul, los cereales integrales, las semillas, etc.).

También se aconseja consumir alimentos como la avena, los garbanzos o las semillas de calabaza y de girasol, así como infusiones de jengibre, romero, regaliz u orégano. Y evitar aquellos alimentos que pueden afectar al sistema nervioso, como las grasas saturadas, el aspartamo, los colorantes artificiales, el azúcar blanco o el alcohol.

Cambios en tu estilo de vida

Aunque cueste, y aunque no te apetezca hacer nada, para salir de la depresión es necesario que buques ayuda externa, que te apoyes en tu familia y que intentes adoptar una serie de hábitos y pensamientos que te ayuden a salir de ese estado depresivo crónico.

Por ejemplo, haz ejercicio regular a diario. Los expertos aconsejan que, para ayudar a combatir la depresión, hay que realizar mínimo 30 minutos de ejercicio aeróbico continuo, más unos 10 minutos de estiramientos antes y después del ejercicio, al menos 3 veces por semana.

Piensa en aquellas actividades con las que antes solías disfrutar y divertirte y planifícalas en tu agenda semanal aunque no tengas ganas de realizarlas. El llevar a cabo este tipo de actividades aumentará la activación de los centros de placer en tu cerebro.

Está demostrado también que las actividades creativas ayudan a experimentar sensaciones y pensamientos positivos. No hace falta que seas un artista, basta con que disfrutes escuchando música, pintando, escribiendo o tocando.

Reduce el poder de tus pensamientos críticos internos e intenta obviar esa vocecita que te habla solo de cosas negativas. Intentan pensar en positivo, tener una mejor autoestima y ver el lado bueno de las cosas. A menudo, el criticarnos y juzgarnos constantemente a nosotros mismos aumenta nuestros sentimientos de culpabilidad e impotencia.

Aumenta tu círculo social y busca estar el mayor tiempo posible con tus seres queridos.

También debes cuidar tu alimentación y dormir lo más posible ya que los malos hábitos de sueño pueden aumentar la depresión.

La falta de contacto con la naturaleza y el estrés diario incrementan los sentimientos negativos. Sal a pasear al campo, haz una ruta o siéntate a tomar el sol. Respira hondo y aprende a respirar correctamente ya que la respiración genera endorfinas, sustancias que genera nuestro cuerpo, de forma natural, para atenuar el dolor y producir una sensación de bienestar.

La meditación y el mindfulness también ayudan a tratar la ansiedad, la depresión y las enfermedades psicosomáticas.

Foto: Created by Dashu83 – Freepik.com

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