¿Cómo se debe cocinar el brócoli?

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Muchos hombres y mujeres adoran cocinar, es su pasión e incluso para algunos de ellos es una manera de desconectar del mundo hasta que se sientan en la mesa para probar su nueva receta. Sin embargo, no todos ellos saben cocinar bien todos los alimentos. En este artículo podrás aprender a cocinar brócoli.

Lo cierto es que no todo el mundo sabe cocinar bien todos los alimentos de nuestro día a día. Una tortilla de patatas, un huevo frito o un postre casero son platos muy sencillos de cocinar y la mayoría de nosotros seguramente sabrá hacerlo, pues son las recetas más comunes con las que empezar o probablemente las únicos que nuestros padres y madres tenían ganas de explicarnos en su día antes de independizarnos. Pero ¿sabes cocinar realmente bien una hortaliza como el brócoli?

Esta planta perteneciente a la familia de las Brasicáceas posee muchas ramificaciones carnosas que terminan en forma de cabezales y son comestibles. El brócoli es una hortaliza parecida a la coliflor solo que esta es de color verde oscuro y no se cocina igual. En el caso de la coliflor, por ejemplo, se debe escoger una olla, introducir la coliflor y cubrirla de agua para cocerla, poniéndola al fuego durante veinte minutos. Al contrario de la coliflor, el brócoli, aunque sea una hortaliza bastante parecida, ni se cocina ni se prepara de la misma forma.

En primer lugar, hay que cocer el brócoli, pero ¿cómo lo haremos?

  1. Prepara el brócoli
  2. Prepara una olla con agua
  3. Coloca hielo en un gran tazón
  4. Coloca el brócoli en el agua hirviendo
  5. Sácalo de la olla
  6. Mételo en el tazón de agua con hielo
  7. Una vez que se haya enfriado, drena el agua helada y deja el brócoli en el colador listo para usarse
  8. Úsalo en la receta que vayas a cocinar

No obstante, para conseguir siempre un brócoli verde y brillante y que nuestros platos se vean más vivos y mucho más apetecibles debemos tener en cuenta una serie de consejos a la hora de cocinarlo:

Adiós a cocinar al vapor. El brócoli contiene clorofila y cuando la clorofila se cocina produce dióxido de carbono. Al hacer el brócoli al vapor este dióxido de carbono oscurece la verdura. Por eso, si deseamos que el brócoli tenga buen color no debemos cocinarlo al vapor.

La sal importa. Para conseguir un brócoli verde y brillante hay que cocerlo cubierto de agua con sal lo que ayudará a hacer de barrera contra el dióxido de carbono y preservará el color. Se pondrá el agua al fuego con treinta gramos de sal por cada litro de agua. Es importante que haya suficiente agua para cubrir la verdura.

Una vez rompa la ebullición metemos dentro los arbolitos de brócoli. De esta forma se pierden menos nutrientes que si ponemos la verdura en el agua desde el principio.

El tiempo de cocción. Este tiempo es importante para que la verdura quede al dente. Un manojo de brócoli como los que suelen encontrarse en el mercado debe estar cocido en unos cinco o siete minutos.

¿Quieres conocer también algunos trucos de cocción?

En primer lugar, es importante añadir media cucharadita de bicarbonato al agua de cocer el brócoli para potenciar su color, y para eliminar el mar olor durante la cocción y aromatizar el resultado se podrá añadir un chorrito de vinagre o verter unas gotitas de zumo de limón durante la cocción.

Para aprovechar los tallos se pelarán con un pelador de patatas, después se trocearán y se añadirán al agua hirviendo en la cazuela un par de minutos antes que los arbolitos de brócoli, que son algo más tiernos.

¿Existen diferentes formas de preparar el brócoli?

La culinaria o el arte culinario es una forma creativa de preparar los alimentos y depende mucho de la cultura en términos de conocimientos respecto a los alimentos, su forma de prepararlos y los rituales sociales establecidos alrededor de la comida. Dicho arte no debe confundirse con la gastronomía, conjunto de conocimientos y actividades relacionados con los ingredientes, recetas y técnicas de la culinaria, así como con su evolución histórica. Podríamos decir, por tanto, que las artes culinarias son una expresión de las ideas artísticas a través de alimentos o medios relacionados con la alimentación.

Un arte culinario característico existe en cada ciudad o pueblo, cultura y religión. Hoy en día con el fenómeno de la globalización, con la continua comunicación de millones de personas y la influencia de los medios de comunicación, así como del comercio han conducido a un mayor conocimiento y aprecio de las cocinas foráneas, pero también a una mayor facilidad para acceder a su preparación.

La cocina tradicional es un arte fundamentalmente social, con caracteres locales y tradicionales, pero la sociedad moderna ha conseguido facilitar su elaboración, apoyada por la fácil adquisición de materias primas que se cultivan, a veces, a miles de kilómetros de distancia. Hoy, para la cocina moderna es fundamental la base de distintos orígenes étnicos y culturales.

Pero la culinaria es el arte de preparar y cocinar los alimentos, que incluye la variedad de productos típicos de una zona, la manera en que se cocinan, la presentación de la comida, la fotografía, la hostelería, los restaurantes, etc. En relación con estos dos últimos conceptos, hostelería y restauración, el arte culinario genera una impresión en los clientes o comensales ya que se espera que los platos o “platillos” del menú o la selección se preparen de acuerdo con unos estándares de calidad altos y, por supuesto, con todas las precauciones que rigen las normas de higiene y de manipulación de alimentos, pero también con decoraciones para hacer más atractivo cada plato.

Además, deberán ser siempre dirigidos por profesionales de las artes culinarias como chefs o cocineros que tienen conocimientos en esa área para dirigir e incluso ayudar en la preparación de los platos de cocina. ¿Qué se logra con los alimentos cocinados en la sociedad moderna? Pues bien, para facilitar la digestión dichos alimentos se cuecen, para garantizar la salud de los consumidores, se transforman y asocian alimentos variados; se suministran contenidos y elementos variables según las necesidades del individuo y, además, estos platos sirven para proponer regímenes nutricionales específicos en función de alguna enfermedad.

Recetas con brócoli

Cuscús con gambas y brócoli: El cuscús precocido se puede preparar rápidamente. En este caso en concreto podemos optar por cocinar un cuscús que se acompañe de unas gambas peladas y de brócoli cocido, pero algo crujiente.

Brócoli con shiitake. Este brócoli se cuece con un dedo de agua, prácticamente una cocción al vapor, pero sin llegar a serlo. Recordemos que, al cocinar el brócoli al vapor, podemos hacer que este se oscurezca. A continuación, se rehoga el brócoli con setas y luego se adereza todo.

Brócoli con pangrattato de sésamo, jengibre y chile. En esta receta podemos acompañar el brócoli de unas migas de pan fritas y aromatizadas con jengibre y chile. Además, en este caso su degustación cambia totalmente en su sabor y en su textura.

Orecchiette con brócoli. Este tipo de pasta tiene una textura especial que además se acompaña muy bien con los ramilletes de brócoli, un poco de bacon ahumado, queso, guindilla.

Fusilli con brócoli y parmesano. Otra forma muy sencilla de preparar pasta con brócoli es haciéndola cremosa al incorporar queso mascarpone y verdura cocinada al vapor.

Brócoli baby a la parrilla con salmón ahumado y salsa de mostaza y miel. El brócoli baby es un cruce entre el brócoli y la col rizada china que combina un tallo largo con pequeños brotes. También es conocido como Bimi y Broccolini y sirve tanto como entrante como para el picoteo.

Además, el brócoli no solamente es saludable y una gran hortaliza que añadir a nuestros platos más originales, sino que también es bueno para nuestra salud. De hecho, según un estudio del Laboratorio de Fitoquímica del Departamento de Ciencia y Tecnología de los Alimentos de CEBAS-CSIC, determina que una dieta rica en vegetales de la familia de las crucíferas como el brócoli puede ayudar a reducir el riesgo de padecer algunos tipos de cáncer como los de mama, próstata, colon y pulmón con el consumo mínimo de doscientos gramos de esta verdura al día.

Esto es debido principalmente, y tal como afirma el estudio a que el brócoli posee un alto contenido en fitoquímicos como los compuestos fenólicos, la vitamina C y K y los glucosinolatos. No obstante, los investigadores de CEBAS-CSIC recomiendan que lo conveniente es que, al menos de 375 gramos de verduras al día (que son las recomendadas por la OMS, los individuos ingieran como mínimo tres piezas de brócoli a la semana.

Fuente:

file:///C:/Users/Usuario/Downloads/Dialnet-EstudioDeLaBioactividadInVitroEInVivoDeBrotesDeBro-6446417.pdf

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