¿Cómo se debe beber el agua?

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Golpe de calor
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“Sí, yo bebo mucha agua”, “sé que me hidrato lo suficiente”, “la bebo a todas horas” ¿Cuántas veces hemos oído a alguien decir esto? Muchas, sobre todo, los médicos en sus consultas cuando preguntan a sus pacientes si beben suficiente agua y estos no quieren que les caiga “el pequeño sermón” de que el agua es importante y que hay que beberla siempre ¿Verdad? Todo esto está muy bien, pero ¿sabéis exactamente cuándo se debe beber agua y cómo?

Probablemente tu respuesta sea “no” y por eso estás leyendo este artículo ahora mismo, así que tranquila, porque cuando lo termines sabrás si efectivamente estabas o no haciendo lo correcto. Beber agua es importante, sí, y todos nosotros lo tenemos claro, pero hay que saber beber agua. El agua es el compuesto químico, sin duda, más importante en nuestro organismo, el compuesto más necesario para el ser humano, pero se ha demostrado que beber agua correctamente es un hábito completamente ausente en muchas personas. De hecho, aunque sigue siendo la bebida más consumida pese al crecimiento de la ingesta de otras bebidas, “los españoles bebemos poca agua”.

Además, estamos bastante lejos de cumplir las recomendaciones de la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) sobre el consumo de agua. Según un estudio llevado a cabo en una Universidad de Zaragoza, aproximadamente el 5,4% de la población española no se hidrata adecuadamente. El estudio demuestra que los niveles de consumo de agua son más bajos en los hombres que en las mujeres, aunque también destaca la investigación que muchos de los hábitos de consumo vienen marcados por las actividades o funciones que las personas estén desempeñando. Solamente “cuatro de cada diez empleados beben más de un litro de agua durante su jornada laboral”.

Pero ¿cómo hay que beberla?

  1. Beber agua al despertar. Tu cuerpo pide también agua mientras duermes. Por eso es importante que bebas un vaso de agua antes de irte a dormir y nada más despertarte. Estamos sedientos y deshidratados por las mañanas y, además, el agua ayudará a eliminar todas esas toxinas que se han acumulado durante la noche.
  2. Beber en torno a ocho o doce vasos de agua al día. Dependiendo del peso de cada uno la cantidad de vasos de agua diarios varían, ya que si, por ejemplo, una persona pesa alrededor de 54 kilos será suficiente con la ingesta de ocho vasos de agua al día. Sin embargo, la que pese 86 deberá beber como mínimo alrededor de doce vasos. No obstante, lo que siempre hay que observar el color de la orina. Esta tiene que ser más bien clara y beber como máximo unos dieciséis vasos, no más.
  3. Beber poco a poco a lo largo del día. Es preferible beber agua durante todo el día que beber dos vasos de agua seguidos a la vez, haciendo disminuir la tensión sobre el corazón y dándole más tiempo a tu cuerpo para absorber.
  4. No esperes a tener sed. En el momento en que tengas sed, probablemente ya tengas alrededor de uno o dos vasos por debajo de tus necesidades normales, así que bebe siempre y no solamente cuando tengas sed. Además, es más probable que bebas más de un vaso seguido por esa “pequeña deshidratación”, algo que como decíamos tampoco es recomendable.
  5. Bebe agua y no refrescos, alcohol o café. Algunos expertos consideran que algunas determinadas bebidas como el té, los refrescos o el café pueden ser potencialmente deshidratantes y, además, el alto contenido de fósforo y azúcar en algunas bebidas gaseosas puede conducir incluso a desarrollar algunas enfermedades. Ni hablemos ya del alcohol, que nos hace orinar con frecuencia por lo que acabamos deshidratándonos.
  6. Bebe más cuando estás haciendo ejercicio. Para compensar la pérdida de líquidos al hacer ejercicio debes beber más agua. Bebe alrededor de 500 ml más de agua durante treinta minutos a una hora de ejercicio.
  7. Bebe más cuando estés enferma. Probablemente no sea el momento para beber agua (según tu propia opinión). Te encuentras fatal y lo que menos quieres es comer o beber algo, pero debes saber que el agua es fundamental, sobre todo si estás mala porque te ayudará a recuperarte de diversas infecciones. De hecho, si estás deshidratada será mucho peor.
  8. Bebe más cuando haga más calor. Todos aquellos individuos que viven en zonas cálidas necesitan beber mucha más agua, pues son más propensos a desarrollar cálculos renales en comparación con todos aquellos que viven en zonas más frías.

¿Y si estás embarazada? Recuerda que las mujeres que están embarazadas, pero también las que están en periodo de lactancia, deben beber más agua de la habitual también para mantenerse hidratadas adecuadamente. Lo ideal es que la mujer embarazada beba alrededor de ocho vasos hasta las 27 semanas y ya en el tercer trimestre, unos diez vasos aproximadamente, es decir, más del litro y medio que a lo que equivalen los ocho vasos diarios.

¿Y tú? ¿Ya sabes cómo, cuándo y por qué hay que beber agua?

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