¿Cómo se controla el trastorno bipolar?

En Salud
Mujer triste
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El trastorno bipolar es una de las enfermedades mentales más comunes y más difíciles de identificar a simple vista. Se conoce también como enfermedad maníaco-depresiva o depresión maníaca y las personas que la padecen experimentan cambios de ánimo poco comunes, muy contrastados. Pueden pasar de estar eufóricos, riendo y mostrándose muy felices –conocido como episodio maníaco–, a cambiar radicalmente de ánimo y sentir que el mundo se les cae encima,  llegando a sufrir síntomas parecidos a la depresión –llamado como episodio depresivo–.  Y reiterar los dos episodios una y otra vez. Lo peligroso de esto suele ser que entre ambos estados de ánimo muestran actitudes normales, y se puede confundir con la gama de emociones que puede tener una persona sin esta enfermedad. 

Por tanto, para diferenciar la enfermedad de un simple episodio normal en la vida de una persona, debemos fijarnos en cómo son esos altibajos. Si los cambios de comportamiento son cada vez más extremos y vienen acompañados de problemas en el sueño, niveles de energía poco comunes y la incapacidad de pensar con claridad, puede que estemos ante el trastorno bipolar. Sobre todo si ha llegado a afectar a las relaciones sociales y la rutina de la persona en cuestión.

En los dos episodios hay actitudes comunes. En el episodio maníaco las personas suelen sentirse muy felices, nerviosas, tienen problemas para conciliar el sueño, están demasiado activas, hablan muy rápido sobre diferentes temas que no tienen nada en común, están agitadas, extremadamente sensibles, sienten que sus pensamientos van muy rápido o creen que no hay nada que no puedan hacer. En los episodios depresivos, se experimenta todo lo contrario: se sienten muy tristes, duermen demasiado o muy poco, creen que nadie les quiere o les valora, notan que están vacías por dentro, se olvidan de la rutina, comen de forma irregular, están cansados  e incluso pueden pensar o amenazar con el suicidio.

Lo realmente peligroso de esto es que se extienda y llegue a la psicosis. La enfermedad no es estática y puede derivar a no saber distinguir entre la realidad y la propia imaginación. La psicosis se alimenta de los pensamientos y las emociones y las personas con manía y síntomas psicóticos suelen ser muy narcisistas y pueden llegar a creer que son gente con poderes especiales, que todo el mundo habla de ellas o que están por encima del bien y del mal. Pero al poco tiempo, cuando experimentan el periodo depresivo, pueden pensar todo lo contrario y sentir que son las personas más desgraciadas, menos amadas y que sus vidas están condenadas por unos u otros motivos.

Al contrario de lo que se suele creer, este trastorno le puede ocurrir a cualquier persona, independientemente de su edad o su condición social. Aunque suele ser más común que los síntomas empiecen en la adolescencia, o justo al inicio de la edad adulta. Por lo general, la enfermedad dura toda la vida, y se intensifica con el tiempo si no se le pone solución. Existen estudios que demuestran que hay una disposición genética, pero no es una pauta clave para tener o no trastorno bipolar. Ninguna persona está exenta de padecer enfermedades mentales, por mucho que la historia clínica de su familia esté intacta. Los científicos siguen investigando y lo que sí es seguro es que tiene que ver con la estructura o la función cerebral. Aun así, todavía no han encontrado un factor preventivo fiable. Tampoco se puede descartar que provenga de un trauma pasado, o de no gestionar como es debida una depresión.

El error más peligroso de esta sociedad es considerar a las personas con enfermedades mentales como ‘locos’ o denigrar las consecuencias que pueden conllevar tener este tipo de dolencias. El trastorno bipolar puede arruinar la vida de la persona enferma y las de aquellas que estén alrededor. Si no se trata, puede dañar las relaciones, inutilizar a la persona e incluso puede llegar a la violencia o el suicidio. Sin embargo, existen tratamientos eficaces para tratar los síntomas: medicinas y “terapia de conversación”. La combinación de ambas suele ser lo que mejor funciona.

No existen medidas eficaces para controlar el trastorno bipolar sin ayuda psiquiátrica. Sin embargo, podemos – y debemos– facilitar el proceso:

La aceptación

Algunas personas tienen el trastorno bipolar durante años antes de que se diagnostique la enfermedad. Si crees que lo sufres, para empezar, no eres el único: entre 3 y 5 adultos de cada 100 lo experimenta al menos durante una etapa de su vida. Nunca sientas vergüenza y díselo a alguien cercano. La honestidad contigo mismo y con los demás es el primer paso para llevar una vida auténtica y sana.

Si por el contrario crees que alguien lo padece, por favor, actúa cuanto antes. Lo único que importa es que pueda llevar una vida digna, conociéndose y aceptando su problema. Derroquemos la invisibilidad de las enfermedades mentales en nuestra sociedad. Los familiares y amigos pueden notar los síntomas, pero no darse cuenta que son parte de un problema mayor.  Es mejor descartar que quedarse con la duda, por lo que lo más solidario que puedes hacer con la persona que consideras que lo padece es acompañarle en este proceso.

La ‘Psicoeducación’

Gracias a la psicoeducación las personas con trastorno bipolar pueden conocer en profundidad su enfermedad y afrontar sus consecuencias. Gracias la investigación científica, sabemos que existen tres tipos de trastornos bipolares diferentes:

El trastorno bipolar tipo I (manía y depresión), el más clásico y severo. Se caracteriza por, al menos, un episodio maníaco o un episodio mixto.

El trastorno bipolar tipo II (hipomanía y depresión). Los episodios de manía no forman parte de los síntomas de este trastorno. En lugar de ello, tienen lugar episodios de depresión mayor e hipomanía, un estado más atenuado de la manía que se caracteriza por una etapa de actividad exagerada seguida de otra de depresión.

Y la Ciclotimia (hipomanía y depresión leve). Al igual que el trastorno bipolar, la ciclotimia consiste en cambios cíclicos de humor pero, sin embargo, los altibajos no son tan severos como para clasificarlos como manía o depresión mayor. Es el tipo de trastorno más leve.

Tanto si lo padeces como si sospechas de alguien que pueda tenerlo, la psicoeducación ayuda a tomar conciencia de la enfermedad y poder así paliar sus síntomas. No hay excusa para no mantenernos informados. Ya sea mediante la información que nos facilite el terapeuta o la que podamos recibir por nuestra cuenta, el conocimiento de la enfermedad es muy importante para reconocer, por ejemplo, los síntomas que nos alertan de que una recaída puede estar cerca y  elaborar estrategias realistas para enfrentar las crisis.

Medicamentos

Por ahora, no hay cura para el trastorno bipolar, pero los medicamentos pueden ayudar a controlar los síntomas. Siempre bajo prescripción médica, el tratamiento funcionará mejor cuando sea constante y no se interrumpa. Es muy peligroso dejarlos a mitad.

Con ayuda de un experto, encontraréis cuáles son los medicamentos que mejor te ayuden en tu caso particular. No te asustes ante los posibles efectos secundarios, porque aunque suelen ser frecuentes, no desarrollarán nada grave. Puede que durante un tiempo tengas que hacer el ejercicio de ensayo-error para encontrar con los indicados para ti.

También hay alternativas a los medicamentos con suplementos naturales o a base de hierbas, como la hierba de San Juan o los ácidos grasos omega-3. Pero siempre es mejor consultar a un médico antes de tomarlos. Los investigadores aún no están seguros de cómo estos productos pueden ayudar realmente a las personas que padecen esta enfermedad.

Terapia

Hay diferentes tipos de psicoterapia o terapia de “diálogo” que pueden ayudar a las personas con trastorno bipolar. La terapia es revolucionaria, porque permite tener el control real sobre su comportamiento como nunca. Incluso muchas veces se incluye en la terapia a familiares y amigos, para hacer una participación activa para cambiar la vida de la personas con trastornos bipolares.

Perseverancia, respeto, lucha constante

Escribe en un diario todo lo que te ocurra, puede llegar a ser como un manual de actuación. Esta enfermedad es cíclica y te ayudará a estar un paso por delante de ella. Existe hasta una aplicación española llamada “trastorno bipolar” o “proyecto SIMPLe”, creada por la plataforma “Personas que” y la Fundación Mundo Bipolar para llevar un control exhaustivo de la enfermedad mental.

El trastorno bipolar puede estar con nosotros toda la vida. Podemos padecerla directamente nosotros o sufrirla indirectamente por un familiar o amigo cercano. Pero no nos equivoquemos: siempre podemos ganar nosotros. Lucha, sé honesto y haz que la enfermedad no sea lo que defina tu identidad.

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