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Cómo saber si necesito un psicólogo

Cómo saber si necesito un psicólogo

Probablemente al leer esto puedas sorprenderte, pero la realidad es que todo el mundo necesita en algún momento u otro de su vida un psicólogo. De hecho, ya puedes bajar de la nube…la vida no es tan maravillosa, y aunque hay que disfrutarla al máximo y agradecer cada día todo lo que tenemos es completamente inevitable que vengan rachas malas y muy malas, y no siempre podemos cargar el oído de nuestra mejor amiga o de la compañera de trabajo que siempre te escucha cuando lo necesitas.

Índice

¿Por qué es necesario un psicólogo?

En muchas ocasiones, lo que realmente necesitas es que una persona externa, alguien que no te conozca, te escuche. Y aunque la palabra así de primeras te pueda sonar un poco rara, lo sentimos, pero probablemente lo que necesites sea un psicólogo. Y no, no pasa nada. No te van a comer ni nadie te va a juzgar. Y sí, sabemos que no es algo que así de primeras hoy en día en nuestra sociedad suene demasiado bien…Nuestras abuelas, de hecho, pensarán que a los psicólogos van los locos, pero es que ¿acaso no lo estamos todos un poco? En el buen sentido de la palabra, claro…y sino que se lo digan al Sombrerero Loco de Alicia en el País de las maravillas, que está loco sí, pero es que las mejores personas lo están… ¿no ?????

¿Cuándo acudir a un psicólogo?

Pues bien, centrándonos ya en lo más profundo de la situación, veamos. ¿Es posible que llames cada tarde a tu mejor amiga para contarle lo mal que estás? ¿Has acudido corriendo a tu compañera del trabajo nada más entrar por la puerta de la oficina casi llorando estos últimos meses? ¿Hablas con tu hermana o tu prima todos los días para que te aconseje y te ayude con todos tus problemas? Pues efectivamente ellas no son las personas que realmente necesites si a todas estas preguntas has contestado con un gran y afirmativo “sí”. Ojo, que eso no pasa siempre. De hecho, muchas veces todas esas personas tan de confianza te van a hacer muy bien y van a intentar ayudarte siempre en todo lo que necesites. Sin embargo, son personas que también tienen su vida: tienen hijos, trabajan durante horas y horas e incluso los fines de semana, hacen otras actividades, tienen más amigos…En definitiva, que no pueden estar ahí exclusivamente para ti siempre que lo necesites y tengas que desahogarte. Son importantes para ti, sí y no podrás dudar de que para ellos tú también eres importante, pero no podrán estar siempre y el primer paso es asumirlo.

Esto no significa, en absoluto, que, si solo te ha pasado alguna vez, has podido resolverlo y ya estás bien necesites sí o sí acudir al psicólogo, pero es cierto que la cosa cambia cuando estas situaciones se producen bastante a menudo. En esos casos lo mejor es replantearse acudir a un psicólogo. Sin embargo, no todo el mundo puede permitirse el elevado coste que supone pagar a un abogado profesional, pero hay otras opciones. Sí, porque si el asunto es bastante serio e incluso sientes ansiedad o llegas a tener depresión y no puedes, por ejemplo, desempeñar tu trabajo como hasta hacía unos meses o no tienes ganas de nada y te pasas el día llorando y teniendo la necesidad de hablar con alguien, hay que poner fin a la situación. Y, sin duda, una manera de hacerlo es acudiendo a un psicólogo, pero si no tienes suficiente dinero o ahora mismo no puedas permitirte el lujo de pagar a un psicólogo privado quizás puedas preguntar a alguien de confianza si sabe de alguna persona que esté cursando la carrera de psicología, quiera ejercer de ello en un tiempo y montar su propia consulta en un futuro. Esta puede ser una persona que lleve varios años adentrándose en el mundo de la psicología y que, si no tiene inconveniente podrá ayudarte durante un determinado tiempo y escucharte, especialmente para que tú aprendas a hacerlo y también a controlarte en determinadas situaciones. Eso sí, recuerda que jamás te dirán lo que debes hacer, sino que te llevarán a ello.

Está claro que no podemos comparar a un profesional de la psicología que lleva años ejerciendo como tal y tratando a diferentes pacientes con un o una estudiante que está terminando su carrera, pero cuando te encuentras en la Universidad o en los primeros años de vida laboral, tus relaciones personales con familiares y amigos ha cambiado, te encuentras algo perdida en general o acabas de romper una relación amorosa bastante tóxica y estás sin un duro…puede ser buena idea.

Además, hay gente encantada de ayudar, gente que está también aprende por lo que puede llegar a resultar muy gratificante para ambos. Y ten en cuenta que tampoco hace falta pagar a la persona si de primeras ha dejado claro que no quería porque al fin y al cabo no es un psicólogo profesional todavía. Eso sí, no te olvides de llegar al menos a algún tipo de acuerdo e invitarle a desayunar, por ejemplo, o a tomar un pequeño tentempié cada vez que os reunáis.

Ten en cuenta también que no pasarás la vida invitando porque a medida que vayan pasando los días de reunión deberías ir poco a poco sintiéndote mejor. Deposita tu confianza, pero ve aprendiendo también de esas charlas y comienza a gestionar adecuadamente todas esas emociones que cuando se te vienen encima todas a la vez no te permiten avanzar. Está claro que pondrá todo de su parte para enseñarte a hacerlo poco a poco, pero tú deberás sacar siempre el fruto de ello.

Eso sí, no olvides que si tus problemas van mucho más allá y consideras que esa persona no puede ayudarte ya mucho más…puedes acudir al médico por si al hacerte algunas preguntas llega a considerar necesario para ti un psicólogo de la Seguridad Social, y si no es así y puedes ahorrar algo de dinero durante algunos meses opta por lo que decíamos, y paga a un profesional de la psicología, que aunque siempre será pagando, habrá algunos profesionales con costes menos elevados que otros.

Y lo más importante, quítate el miedo a preguntar y averigua si realmente necesitas ayuda y cómo conseguirla, sin que te dé vergüenza porque todos en algún momento u otro también la necesitaremos.

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