¿Cómo puedo saber si mi marido me engaña?

En Relaciones
Relación tóxica
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Las relaciones de pareja son complejas. Aún más cuando irrumpe la rutina y nuestras vidas se vuelven monótonas y aburridas también con nuestra pareja. Entendemos por monogamia a las relaciones convencionales, en las que existe la promesa común de exclusividad en cuanto al sexo y al amor. Pero el 26% de las mujeres y el 35% de los hombres rompe este compromiso. Por tanto, no es extraño que surjan dudas sobre si nuestra pareja forma parte de ese porcentaje.

Este tema preocupa a la gran mayoría de la población pues nos educan para convivir en un sistema monógamo, en el que aprendemos a mantener un vínculo emocional y sexual único con una sola persona. A pesar de ello, muchos optan por crear otros espacios íntimos fuera de la relación. Se han hecho infinidad de estudios para identificar o crear un perfil concreto sobre la gente infiel. De hecho, existen hasta webs y aplicaciones de ‘citas discretas’ fuera del matrimonio como Ashley Madinson, que corroboran el creciente éxito de los engaños. Algunos son realmente descabellados y divertidos, como que los hombres con barba y voz grave son más propensos a poner los cuernos que los que no. A pesar de que hay que coger con pinzas todas estas aproximaciones, es cierto que existen factores comunes:

Las personas que nunca creyeron en la monogamia al completo evidentemente se sienten menos culpables a ser infieles. Esto no les exime en absoluto de falta porque lo más grave de que no sean infieles es la mentira. La traición es lo que menos puede aceptar y asimilar el ser humano, traducido en nuestra mente como el mayor signo de maldad.

Otra causa importante puede ser el miedo al compromiso, tan común en esta época.  Surge como respuesta a la inseguridad de no haber elegido correctamente. En la sociedad de las redes sociales y apps de búsqueda de pareja, en las que cada vez más tenemos más herramientas para convencer a los demás de que se queden con nosotros, no es extraño que se expanda este temor. Creemos que las relaciones nos quitan intimidad y libertad y lo que nos ofrecen no compensa esa pérdida. Quizá en ese intento de huir de la soledad y no destruir el curso clásico de las cosas –casarse, tener hijos, construir un hogar– haya decidido tener esa relación contigo. Aunque, claro, sin privarse de nada.

Puede ocurrir que tengan una idea equivocada del concepto del amor. El enamoramiento, la idealización romántica, dura entre seis u ocho meses. Pero muchas personas creen que ese nivel de pasión debe durar siempre y si no, es síntoma de que la relación ha llegado a su fin. Por tanto, lejos de lo que se suele pensar, el problema es que no se acabe la pasión. Lo más grave es que no se cuide, que se desvalorice el vínculo. Si crees que es así, existe mucha más probabilidad de que tu pareja haya buscado ese frenesí fuera.

La insatisfacción sexual parece ser uno de los motivos que más coinciden entre las personas que decidieron engañar a sus parejas. Pero tiene muchísimos matices. Muchas veces no está directamente relacionado con tener más o menos relaciones que antes. Si tu pareja te está siendo infiel puede que mantenga más relaciones contigo que antes por culpabilidad, o menos porque las tiene con otra persona. O mil opciones más, dependiendo de cada caso. Lo mejor es que no te culpabilices por ello.  La oxitocina, la hormona del apego y la felicidad, se despierta cuando hacemos el amor, sobre todo cuando llegamos al orgasmo. Por eso no es la cantidad, sino la calidad y la intimidad que tengáis entre vosotros.

El castigo y la venganza también forman parte de los móviles que utilizan para ser infieles. Aunque nunca se llegue a confesar, a muchas personas les resulta satisfactorio dañar a alguien que en otro momento les hirió su propio orgullo. Puede ser una infidelidad o falta de interés y admiración por parte de la otra persona. O un asunto al que no pusisteis solución y aún no ha acabado para tu pareja.  Quizá sea el motivo principal por el que puso los cuernos o sólo una mitigación de la culpa, pero este es uno de los motivos con menos carga de conciencia a la hora de engañar a alguien.

La desinhibición y las escapadas suelen ser las situaciones más propensas para que esto ocurra. A menudo, cuando huimos de nuestro día a día, creamos una especie de ‘espacio sin ley’ donde podemos jugar a ser otras personas. Este sentimiento es completamente humano: nos agobia estar limitados por nuestras propias decisiones y responsabilidades. Y puede que eso provoque la sensación de que todo vale y olvidemos todo, incluso el valor emocional que tenemos con nuestra pareja. Ocurre algo parecido con el alcohol, fuente indudable de infidelidades, pues hace que no controlemos del todo nuestros actos y atendamos más al instinto primario. Además, como en los viajes, crea un oasis de irrealidad: nos cuesta discernir entre nuestras propias fantasías y hace que no seamos del todo conscientes de nuestras propias decisiones.

Aunque sin duda el factor que atañe a más personas y lo que provoca mayor número de engaños es la falta de seguridad en uno mismo. La falta de autoestima es una de las claves para saber si tu pareja podría engañarte. Muchas veces basamos nuestra dignidad en el valor que nos dan los demás en lugar de empezar por querernos a nosotros mismos. Puede que tenga que ver porque nuestra pareja no se sienta valorada lo suficiente, sea invención o no, y busque en otra persona lo que supuestamente no le damos. Por eso es vital aprender a amarnos tal y como somos antes de establecer una relación con nadie. Porque puede convertirse en una situación de dependencia emocional, que la relación sea tóxica y en última instancia que se produzca la infidelidad. Lo mejor en estos casos es no sentirnos culpables de no poder suplir esa necesidad de nuestra pareja. No es excusa poner los cuernos porque busques el amor en otros brazos si también te lo niegas a ti mismo.

La conducta de nuestra pareja también puede dar indicios de si nos engaña: si utiliza mucho el móvil a escondidas, si tiene nuevos gustos (muy radicales en comparación a los antiguos), si cambia de apariencia a menudo, esconde detalles sobre dónde va, si huele diferente, si miente sobre aspectos tontos (te dice que va a un sitio y luego a otro), si tiene cambios bruscos de humor (a veces es romántico y otras te ignora), deja de mirarte a los ojos, etc. Pero mucho cuidado, guiarnos por cambios de comportamiento y actuar como detectives puede hacer que exageremos la realidad. Puede que nuestra pareja esté pasando por un cambio de identidad y esté probando nuevas cosas, lejos de serte infiel.

Pase lo que pase, lo mejor que puedes hacer es exponerle tus dudas claramente. Ten en cuenta que la base fundamental en una pareja es la comunicación y que la confianza sólo se pierde una vez. Intenta empatizar y ten en cuenta que puede que sólo sean tus propias inseguridades las que te hacen pensar que te están engañando. Pero en el caso de que tus sospechas se confirmen, ten muy claro que el engaño no tiene nada que ver con tu valía como pareja o como persona. Sigue adelante.

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